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¡Legalicemos los errores al interior de la empresa!

Hay una dañiña especie de cultura de resistencia al error en las oficinas. Cuando ocurre es como una papa caliente que pasa de ‘culpable’ a ‘culpable’.

08-05-2015, 8:09:00 AM
¡Legalicemos los errores al interior de la empresa!
Marcela Hernández y Hernández, Coach empresarial y de vida

Recientemente escuché el caso de una empresa en la que el Director lanzó una iniciativa para afrontar los errores con mayor efectividad, pidiéndoles a sus colaboradores que en cuanto un error sucediera le echaran la culpa a él. Esto con el fin de que la gente ponga manos a la obra en lugar de distraerse construyendo todo un conflicto alrededor del error.

Esta historia llamó mi atención de inmediato, pues rompe por completo con la mayoría de los patrones de comportamiento que he observado en las empresas a través de mi experiencia en programas de coaching.

Lo que regularmente veo es que existe una cultura de resistencia al error: se buscan culpables más que soluciones; se echan la bolita como si el error fuera una papa caliente; los líderes regañan y exponen públicamente a quienes se han equivocado y las personas que se equivocaron sufren de (como una de mis maestras decía) es-quezofrenia: “es que no me dijeron”, “es que no tuve tiempo”, y miles de posibles “es que´s”.

Existe una especie de mercado negro del error al interior de la empresa, por miedo a las consecuencias y nadie lo hace evidente.

Utilizaré una analogía un tanto polémica, pero creo que cabe: así como hay un modelo que propone la legalización de algunas drogas para erradicar las mafias alrededor de éstas, creo que también podría funcionar “legalizar” o permitir los errores dentro de una organización, de manera que se ponga fin a estas prácticas tan corrosivas para el clima laboral.

El problema no radica en el error, sino en la historia que se genera alrededor de éste. Debemos cambiarnos el chip para encontrar en los errores una fuente de crecimiento y aprendizaje que le hará bien no sólo a la persona que lo cometió, sino a todos los que están a su alrededor; marcando así un precedente para futuras generaciones.

4 razones para cometer errores abiertamente:

1. Comete el error tan pronto como sea posible

Los errores son inevitables, tarde o temprano –y afortunadamente– caeremos en ellos. De nada nos servirá postergarlos, entre más rápido cometamos el error, menos tiempo perderemos en solucionarlo y quizá las consecuencias sean menores.

Muchas veces por tratar de evadir un error a toda costa, empeoramos la situación y dejamos de ver otras mejores posibilidades de acción.

2. Fuente de creatividad

Al no tener miedo de cometer errores, ampliamos nuestra capacidad creativa, nos atrevemos a muchas “locuras” que de no tener esta confianza evitaríamos realizar con tal de no quedar mal o fracasar.

El miedo a cometer errores nos paraliza y bloquea, pues lo interpretamos casi como un delito que dará pie a la crítica y rechazo de los demás o incluso de nosotros mismos cuando tenemos niveles muy altos de auto exigencia.

3. Adiós al resentimiento

Así como el caso que expuse al principio, al centrar más la atención en las soluciones y las acciones que nos llevarán a éstas, en vez de en los errores y los culpables, se genera un ambiente expansivo y propositivo, en dónde las personas se enfocan en seguir aprendiendo y mejorando y no se guardan resentimientos ni se ve afectada la confianza de los colaboradores.

Un ambiente abierto al error permite que las personas actúen libremente y se equivoquen, sin el peso de ser señalados o expuestos públicamente.

4. Di no al “no error”

Se dice que la mente humana no puede registrar la palabra “no”. Es como cuando mamá nos dice que “no juguemos con el jarrón porque lo vamos a romper”, finalmente el jarrón se rompe. Es más, si en este momento te digo: no pienses en un elefante rosa… ¿qué es justo lo que tienes en mente?

Así también las empresas que se empeñan en exigir a sus colaboradores que no se comentan errores, probablemente estén fomentando más la producción de éstos al dañar su seguridad y confianza.

¿Cuál ha sido el peor error de tu vida? ¿Qué aprendiste de éste?

La autora es coach ontológico, especializada en coaching de vida y empresarial. Directora de Cae-el20, empresa de coaching y capacitación. Puedes seguirla en Twitter en su cuenta @March_coach.

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