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Robot mexicano ayuda a tratar el autismo

Investigadores mexicanos desarrollaron un robot que complementa las labores del terapeuta para combatir este trastorno que afecta a miles en México.

07-05-2015, 5:38:28 AM
Robot mexicano ayuda a tratar el autismo
Javier Rodríguez Labastida

Mientras lees esta nota, es muy probable que se sume un
nuevo caso de autismo en México, pues en el país uno de cada 300 niños viven en
esta condición, y el gobierno federal reporta que anualmente habrá 6,000 nuevos
casos. Pero también, mientras lees estas líneas, un robot de nombre
Teco,
creado por investigadores mexicanos
, amplía sus pruebas como terapeuta
para niños con este padecimiento mediante gesticulaciones y movimientos simpáticos.

Este robot fue desarrollado por profesores y alumnos del área de posgrados de Ingeniería del
Instituto Tecnológico de Monterrey, y pretende ser una herramienta terapéutica
a través de la tecnología para contrarrestar los síntomas de este trastorno que
afecta el neurodesarrollo de las personas, además de dificultar su interacción
social, comunicación, verbal y no verbal, y el comportamiento restringido y
repetitivo.

“Hemos demostrado que la tecnología puede ayudar al buen
funcionamiento de las terapias contra el autismo. Es un ejercicio en conjunto
con el terapeuta. El robot no está aislado, sino que siempre está supervisado
por un terapeuta”, dice Pedro Ponce Cruz, director de Maestría y Doctorado en
Ciencias de la Ingeniería del Tec.

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Hola, soy Teco

Teco no tiene piernas y mide 50 centímetros de altura del
tronco a la cabeza. Está afianzado a una base de aluminio y se conecta a una toma
de alimentación de 120V. Es capaz de hacer varias gesticulaciones para
registrar las reacciones del niño a través de una cámara. De ahí enviará la
información a la computadora del terapeuta.

“El robot tiene dos formas: un control manual y un
automático, este último tiene rutinas establecidas para interactuar con el
niño
, tienen sensores de presión, que si el niño los toca fuerte, provocará una
gesticulación que el niño debe aprender a distinguir”, dice Ponce Cruz en
entrevista con AltoNivel.com.mx.

Cada parte del robot está desarrollada para cumplir con un propósito
de terapia de integración social. No tiene un rostro con forma humana, pero su
figura le permite marcar emociones que son fácilmente interpretadas por el
niño.

“Hemos notado que hay mucha atención de los niños al robot
no solo por las gesticulaciones, sino por los movimientos”, dice el
investigador. Los investigadores del Tecnológico de Monterrey llamaron al
proyecto Tecnología y Autismo y está en etapa de experimentación en un centro
privado de atención para niños con autismo en la Ciudad de México.

Junto con el robot, el programa incluye la aplicación de una tablet para que el paciente pueda practicar fuera del centro de rehabilitación. Los ejercicios realizados también son registrados para su posterior revisión por el terapeuta.

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Un inicio alentador

En esta fase de experimentación, el programa Tecnología y
Autismo
atiende alrededor de 20 niños con autismo. El tamaño de las sesiones
varía según las terapias que estén asignadas.

Los investigadores procuran que
sean tiempos muy cortos, en los que de entrada observen las primeras reacciones
del menor, y de ahí incrementar el tiempo conforme se familiarice con el robot.

Si el niño no se siente cómodo con la herramienta, se
suspende la sesión, sin embargo, según Pedro Ponce, hasta el momento no ha
existido una reacción negativa hacia Teco.

El Tecnológico de Monterrey ha hecho tres prototipos
distintos de Teco, y actualmente es asistido por Nao, un robot francés que
tiene mayor flexibilidad motriz, pero no cuenta con gesticulación facial.

“No tenemos el robot que resuelve todo, pero combinado con
un terapeuta puede resolver más cosas”

Hace unos días fue promulgada la Ley General de Autismo,
que señala que las personas que sufren este trastorno tienen derecho a una vida
productiva, por lo que contempla una serie de acciones integrales en salud, educación,
trabajo y entretenimiento.

Para Ponce, el siguiente paso es lograr que Teco sea de un costo accesible para que pueda ser utilizado en cualquier institución como parte de la terapia contra los niños que sufren autismo.

Los primeros prototipos tuvieron una inversión superior a los 200,000 pesos, pero el ideal, según el académico, es que puedan costar entre 30 y 40,000 pesos para hacerlo viable.

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