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Claves para entender la grave crisis en Venezuela

Temas como la inflación dan cuenta de su crisis de desabastecimiento. La gente hace colas interminables para comprar lo que aparezca en el mercado interno.

27-04-2015, 8:23:45 AM
Claves para entender la grave crisis en Venezuela
Gabriela Guerra

Un país desbordado por la criminalidad, marcado por una oposición tenaz, al borde de algún conflicto diplomático, que pervive en una inflación escalofriante, escasez de alimentos, desabastecimiento de productos y una devaluación de la moneda que le da con todo a la economía; ése es el panorama hoy en Venezuela.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica para 2015 la mayor contracción económica del continente (7%), con posibilidades de extenderse hasta 2019. Directivos de Ecoanalítica, firma venezolana consultora económica y financiera, hablan de una recesión estructural, donde solo se esperan  crecimientos de la banca y seguros, comunicaciones, servicios de gobierno y petróleo, mientras sectores como el comercio verán una caída de 18%.

Venezuela es el país que más sufre por la baja en los precios del petróleo, reconoció Alejandro Werner, economista jefe del FMI para América Latina. Cada disminución de 10 dólares, dice, significa un deterioro de la balanza comercial de 3.5% del PIB.

Temas como la inflación dan cuenta de la crisis de desabastecimiento. La gente hace colas interminables para comprar lo que aparezca en el mercado internoLa harina de maíz, el pollo, la carne, la leche, el azúcar, el café, el papel higiénico, el jabón, el desodorante, y una larga lista de productos se han vuelto célebres por escasos. 

Mucha gente culpa al gobierno, y éste a los productores. El vicepresidente para la Soberanía Alimentaria, Carlos Osorio, declaró en febrero que en el país “no hay una crisis de desabastecimiento, sino de manipulación de los productos”. Sin embargo, reconoció la necesidad de “mejorar las cadenas de distribución y comercialización para que estos lleguen regulados al pueblo”.

Mientras el culpable aparece, el índice de inflación pasó de 20.1% a 68% entre 2013 y 2014, según datos del FMI. El organismo prevé que al cierre de 2015 el indicador sobrepase el 96%. 

Ésta es solo una de las estadísticas que tan mala prensa le dan al gobierno de Nicolás Maduro. El déficit fiscal es cifrado por el FMI en 20% del PIB para 2015, mientras se espera que el desempleo suba a 12.85%, con proyecciones de hasta 16%.

El organismo multilateral espera un crecimiento de la región inferior al 1%, marcado por el estancamiento de Brasil y el desplome de Venezuela.

Si bien la previsión es que la caída económica en el país bolivariano sea de 7%, se espera que en 2016 sean de 4%. “El colapso del precio del petróleo ha complicado una situación que ya era difícil”, señaló el FMI.

Nuevo tipo de cambio

Por otra parte, al cierre de 2014, Venezuela tenía tres tipos de cambio oficiales: el general, de 6.30 bolívares por dólar; otro, de alrededor de 12 bolívares por dólar; y un tercero, de 52 bolívares por dólar. Este último representa una devaluación práctica de 75%. De forma paralela, existe un tipo de cambio negro de alrededor de 180 bolívares por dólar.

En la primera semana de febrero, el gobierno decidió unificar el segundo y el tercer tipo, y crear uno nuevo denominado Sistema Marginal de Divisas (Simadi). El mercado ha fijado un tipo de 174 bolívares por dólar, resultando una devaluación del 96% sobre el cambio de referencia. 

El nuevo sistema, según el Banco Central de Venezuela (BCV), venderá dólares a través del canje de títulos valores bajo la supervisión del BCV. Se dio a conocer como un mercado “totalmente libre”, donde la tasa de cambio la fijarán la oferta y la demanda, aunque  el origen de los fondos en divisas será controlado. 

Según el propio Maduro, se mantendrá la tasa de 6.3 bolívares por dólar, fija desde hace dos años, para importar alimentos y medicinas; se unificarán los otros dos tipos de cambio oficiales de 12 y 52 bolívares para otras importaciones, y el tercer sistema quedará fuera de la administración estatal. Analistas ven esto como el preámbulo de otra devaluación. 

El gobierno previó tolerar que en el nuevo mecanismo se vendan dólares a más del doble de la tasa de cambio más alta vigente hasta hoy.

El referido mercado paralelo había sido prohibido por el fallecido líder, Hugo Chávez, lo cual provocó el surgimiento de un mercado escaso de divisas, donde el precio del dólar ha llegado a los 189 bolívares, 30 veces por encima de la tasa oficial más económica.

Los aprietos políticos

Nicolás Maduro recibió una herencia económica que iba de mal en peor, y enfrentó a una oposición de casi la mitad contra el chavismo, cuyas filas han crecido, generando una crisis política de amplio espectro.

Por otra parte, se ha encargado de reavivar las discordias con países contrarios al régimen venezolano. A principios de mes, desafió al presidente estadounidense Barack Obama, durante la VII Cumbre de las Américas, contra su decreto sobre la “amenaza” que supone Venezuela.

Maduro instó a su par a derogar el decreto, que calificó de “irracional y desproporcionado”. Según él, Obama tiene que “rectificar el error de origen”, “reconocer la revolución bolivariana”, “derogar el decreto” y “desmontar la maquinaria de guerra que tienen en la embajada de Estados Unidos en Venezuela”, desde la cual, asegura, se han preparado golpes de Estado contra él. 

Su discurso fue más moderado que de costumbre, lo cual pudo responder a que los dos grandes protagonistas del encuentro fueron Obama y el mandatario cubano, Raúl Castro, quienes después de más de medio siglo entablan diálogo para un restablecimiento de las relaciones diplomáticas y bilaterales. De haber sido más radical, Maduro pudo poner en riesgo el frágil avance de las relaciones entre Cuba y EU.

Días después, un nuevo enfrentamiento, esta vez contra el presidente y funcionarios españoles, elevó la agenda internacional de Venezuela por encima de su insostenible situación económica.

Ante la intención del ex presidente español Felipe González de defender a opositores presos en cárceles venezolanas, Maduro lo declaró persona non grata, lo que puede impedir su entrada al país. 

A la vez, acusó al actual mandatorio, Mariano Rajoy, de pertenecer a “un grupo de bandidos, corruptos y ladrones”, de apoyar “a los terroristas de Venezuela” y de estar detrás de “la conspiración y tratar de derrocar al gobierno democrático y legítimo” de su país. 

Muchos analistas atribuyen a Maduro la intención de desviar la atención, y acudir al nacionalismo contra un enemigo exterior, para aumentar su decreciente popularidad, que va hacia abajo junto con el resto de los indicadores.

Si ese era el propósito lo logró, pero no por mucho tiempo. La realizad de Venezuela cae con fuerza sobre las economías familiares, empresariales y de toda una nación.

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