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El liderazgo de Hillary para llegar a la Casa Blanca

La ex secretaria de Estado anunció sus intenciones de competir por la presidencia de EU; y su liderazgo es una de sus principales ventajas.

13-04-2015, 4:53:32 AM
El liderazgo de Hillary para llegar a la Casa Blanca
Javier Rodríguez Labastida

El poder de Hillary Clinton se cimienta en ella misma, y no en ser la esposa de William Clinton, el ex presidente de Estados Unidos entre 1992 y 2000. Es la percepción que genera la política estadounidense tras anunciar su interés por participar en la carrera presidencial en 2016 como aspirante a la nominación del Partido Demócrata.

Así, a través de un video de dos minutos y medio de duración, la ex secretaria de Estado comenzará su segunda campaña con miras a hacer historia y convertirse en la primera mujer al frente de los Estados Unidos.

Desde su etapa como estudiante, hasta la fecha, Hillary se ha caracterizado por ser una mujer de carácter duro en la política, fuerte ante las crisis y dispuesta a tocar temas sensibles en sus discursos, como la equidad de género, el aborto y los matrimonios del mismo sexo.

Según una encuesta de CNN y ORC Internacional, difundida en febrero de 2014, un 64% considera a Hillary como un líder más fuerte y decisiva, 14 puntos por encima del presidente Barack Obama, y un 59% cree que la ex senadora puede manejar mejor el gobierno sobre un 43% que respalda al mandatario en funciones.

En AltoNivel.com.mx hacemos el recuento de algunos de los momentos que han marcado la trayectoria de Clinton, y que la convirtieron en una líder mundial.

La estudiante rebelde

Hillary Rodham –su nombre de soltera– estudió en la década de 1960 en el Wellesley College, una institución caracterizada en formar buenas esposas y madres.

Sin embargo, siempre hizo valer su pensamiento y así fue como cambió de ser una republicana a convertirse en demócrata, algo que proyectó en su tesis “Solo existe la lucha. Un análisis del método Alinsky“.

Fue la encargada de dar el discurso de graduación, junto con el invitado de honor, el senador republicano Ed Brooke, quien criticó las protestas de las nuevas generaciones. En respuesta, Hillary improvisó en su discurso y descalificó la postura de su copresentador.

Más de cuatro décadas después, y luego de ser primera dama de Estados Unidos, senadora por Nueva York y secretaria de Estado, Hillary se ha convertido en el ejemplo a seguir del Wellesley College.

Por los derechos de la mujer

El 5 de septiembre de 1995, mientras era primera dama, Hillary Clinton habló durante la sesión plenaria de la cuarta conferencia de la ONU sobre la mujer, en Pekín.

Ahí dijo una de sus frases más recordadas en su activismo a favor de la igualdad de género:

“Los derechos humanos son derechos de la mujer y los derechos de la mujer son derechos humanos”.

Desde entonces ha ocupado distintos foros para hablar sobre la equidad de género, al que considera “la asignatura pendiente del siglo XXI”, y señalar que las mujeres son la fuente de talento “menos aprovechada en el mundo”.

“Si las mujeres y las niñas fueran tratadas igual que los hombres en derechos, dignidad y oportunidad, veríamos el progreso político y económico en todo el mundo”, dijo Clinton el 31 de enero de 2013, en el centro de estudios Council for Foreign Relations (CFR), su último discurso como secretaria de Estado, antes de renunciar.

Aborto, desigualdad y derechos homosexuales

Hillary Clinton ha tocado ante diversos foros temas sensibles en la sociedad de Estados Unidos, como lo es el aborto, al que dijo, las mujeres deberían tener un acceso “seguro, legal y poco frecuente”, y que consideró como un problema de “planificación familiar y falta de buena atención médica”.

Sobre los derechos de los homosexuales, en marzo de 2013, cuando ya no era secretaria de Estado, Clinton defendió el derecho a casarse de los homosexuales, y consideró que debe ser establecido por los estados.

“Los derechos de los homosexuales son derechos humanos”, dijo.

Manejo de crisis

Hillary Clinton ha sido cuestionada por dos decisiones como funcionaria del gobierno de Estados Unidos: una como senadora de Nueva York, al apoyar la invasión de George W. Bush a Iraq en 2002, y otra sobre la muerte de cuatro estadounidenses en Bengazi, mientras era secretaria de Estado en 2012.

Sobre el primer tema, Clinton señaló que fue un error apoyar a Bush en la guerra contra Iraq. “Me equivoqué, sencillamente”, dijo.

En 2013, Clinton fue llamada a declarar al Congreso sobre los atentados en las misiones diplomáticas de Estados Unidos en Libia, en donde murieron cuatro personas, a lo que respondió: “Como he dicho en numerosas ocasiones, asumo la responsabilidad”.

Aunque algunos políticos y críticos alabaron su manejo de crisis, otros mantuvieron sus cuestión amentos sobre su desempeño por no haber hecho los esfuerzos posibles para evitar esas muertes.

Aprovechar las adversidad

Durante la década de 1990 fueron documentadas las relaciones extramaritales de Bill Clinton, sin embargo, fue la que tuvo con su asistente Mónica Lewinsky la que acaparó los titulares mundiales.

El escándalo puso en jaque al matrimonio, pero también al presidente Clinton, que estuvo a punto de enfrentar un juicio político por perjurio y obstrucción de una investigación federal.

Hillary, que en un principio negó la infidelidad, terminó por aceptarla y señaló que su enojo lo llevaría de forma privada, pero que continuaría junto a su esposo, pues “el amor ha persistido por décadas”.

Tras el escándalo, sus índices de aprobación se elevaron al 70%, y años después logró fácilmente ganar la senaduría por Nueva York.

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