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Obstáculos predominan sobre impulsos bursátiles

Las acciones estadounidenses se vieron favorecidas la semana pasada por más noticias de fusiones, pero no son suficiente ante mayores incertidumbres.

08-04-2015, 2:05:23 PM
Obstáculos predominan sobre impulsos bursátiles
Russ Koesterich, de BlackRock

Las acciones estadounidenses se ven rezagadas en comparación con el resto del mundo. La semana pasada fue una semana con altibajos para los mercados bursátiles del mundo. Al tiempo que las acciones en Europa continuaron avanzando y los mercados emergentes repuntaron, las acciones estadounidenses enfrentaron dificultades una vez más.

Durante esta semana más corta por los días feriados, aunque el índice S&P 500 aumentó un 0.24% hasta llegar a 2,066 y el índice industrial Dow Jones logró registrar un alza modesta del 0.29% para cerrar en 17,776, el índice Nasdaq Composite cayó un 0.71% y cerró en 4,886.

En cuanto a los bonos, la rentabilidad del bono del Tesoro a 10 años decayó del 1.96% al 1.84% con el consiguiente aumento de su precio. Las acciones estadounidenses se enfrentan a un gran obstáculo que se manifiesta en forma de expectativas de disminución de ganancias, en parte resultado de una desaceleración considerable en la economía de Estados Unidos.

Esperamos que el crecimiento económico vuelva a acelerarse durante el segundo trimestre, lo que debería incentivar a la Reserva Federal a aumentar las tasas de interés a corto plazo este otoño.

A pesar de esto, es probable que las tasas de interés a largo plazo se mantengan en niveles bajos, lo que hace que los inversionistas de renta continúen buscando rendimiento y, quizás, vuelvan a los bonos de alto rendimiento.

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Datos desalentadores

Las acciones estadounidenses se vieron favorecidas la semana pasada por más noticias de fusiones, principalmente por el anuncio de que UnitedHealth compraría Catamaran por 12,800 millones de dólares. Sin embargo, los anuncios de fusiones no son suficientes para impulsar las acciones ante mayores incertidumbres. 

El problema para las acciones estadounidenses es que debido a que la Reserva Federal se prepara para aumentar las tasas de intereses, eliminando así el impulso de la flexibilización cuantitativa, los mercados ahora confían más en el crecimiento de las ganancias de las compañías. Lamentablemente, no se encuentra mucho en este aspecto.

Las estimaciones de los analistas sugieren que disminuirán las ganancias del primer trimestre para el S&P 500 un 5% con respecto al año pasado. Las compañías se enfrentan a varios factores, incluido un crecimiento económico más moderado que lo esperado, la apreciación rápida del dólar y una aceleración modesta del crecimiento salarial.

De hecho, McDonald’s fue la última compañía en anunciar un aumento por hora para los empleados que trabajen en las ubicaciones que son propiedad de la compañía.

Parte del reciente crecimiento moderado es, sin duda, resultado de dos factores temporales: un invierno extremadamente frío y la huelga de trabajadores portuarios en la Costa Oeste. Además, es válido reiterar lo desalentadoras que han sido las cifras económicas hasta el momento.

Las sorpresas económicas de Estados Unidos continúan en el nivel más negativo desde 2009. La semana pasada vimos más ejemplos: el índice Chicago Purchasing Managers (gerentes de compra) disminuyó a 46.3 en marzo, alcanzando su punto más bajo desde 2009.

Los nuevos pedidos del Instituto de Gestión de Suministros (Institute for Supply Management, ISM) cayeron a 51.8, lo que representa el punto más bajo desde la primavera de 2013.

Por último, el incremento en las nóminas de marzo fue de 126,000, por debajo incluso de las expectativas más pesimistas; sin embargo, seguimos creyendo que los factores fundamentales subyacentes del mercado laboral continúan siendo sólidos.

A fin de cuentas, es probable que el producto interno bruto sea decepcionante, como lo ha sido la tendencia de la mayor parte de esta recuperación.

La búsqueda de rendimiento seguirá siendo difícil

En vista de esta situación, es de esperar que la rentabilidad de los bonos se mantenga baja. Esta tendencia se ha visto exacerbada por la compra de bonos de bancos centrales extranjeros y la carencia de nuevas ofertas.

Sin embargo, los rendimientos estadounidenses bajos también son resultado de rendimientos aún más bajos fuera de los Estados Unidos.

Actualmente, el 25% del mercado de bonos soberanos europeos se caracteriza por un rendimiento negativo. En Francia, los bonos del gobierno de hasta tres años conllevan un rendimiento negativo.

En Alemania, son los bonos a ocho años y en Suiza, los bonos a diez años. En este contexto, un bono estadounidense a 10 años que ofrece una rentabilidad de aproximadamente un 2% y que está respaldado por una divisa fuerte llega a parecer atractivo.

Seguimos creyendo que un mercado laboral cada vez más sólido hará que la Reserva Federal aumente las tasas a fines de este año, probablemente en septiembre. Pero es más probable que esto se manifieste en lo que se denomina un aplanamiento de la curva de rentabilidad.

En otras palabras, es posible que veamos un aumento mayor en las tasas de intereses a más corto plazo, con un aumento menos considerable en las tasas a largo plazo.

Dado que las tasas permanecen cercanas a bajas históricas, los inversionistas terminan esforzándose por obtener renta donde quiera que la encuentren. Esto ayuda a explicar por qué los flujos entrantes de renta fija de 2,900 millones de dólares de la semana pasada fueron liderados por el grado de inversión y los fondos de alto rendimiento de los Estados Unidos. 

En este contexto, mantendríamos nuestra sobreinversión en los bonos de alto rendimiento. De hecho, durante las últimas semanas, la diferencia (o el margen) entre el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años y un bono de alto rendimiento con vencimiento comparable se amplió un poco, aproximadamente un 0,45%, lo que restauró parte del valor en el entorno.

En un ambiente de crecimiento generalmente aceptable (aunque desalentador recientemente) y un ligero incremento de los rendimientos, el alto rendimiento ofrece un potencial atractivo en un mundo carente de rendimientos.

El autor es Director Administrativo, estratega principal de Inversiones Globales de BlackRock y para iShares de BlackRock.

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