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Las sublimes carátulas de los relojes Patek Philippe

En la fábrica Cadrans Flückiger, en la comuna suiza de Sant-Imier, se elaboran las carátulas de estos relojes con entre 50 o 150 operaciones meticulosas.

27-03-2015, 11:33:33 AM
Las sublimes carátulas de los relojes Patek Philippe
Sandra Barradas

Hace algunos meses tuve la oportunidad de vivir de cerca el ADN de Patek Philippe y pude comprobar
que cada una de sus piezas es una manifestación de perfeccionamiento. Si repasamos la historia de esta relojera suiza,
podemos constatar una evolución natural impecable en el sentido estético y a
nivel de la micromecánica. Su competencia más importante es ella misma: el
nivel de exigencia que se ha impuesto la ha llevado a establecer su propio estándar de calidad mediante el sello
Patek Philippe.

Desde hace tiempo, los artesanos
relojeros de esta casa se apoderaron del detalle,
la pasión y el cuidado de cada pieza
; imposible pensar en un reloj digno de
colección sin un cúmulo de cuidados en los oficios artesanales. La historia no
nos permite mentir: las casas relojeras de mayor renombre y de raíces bien
establecidas son aquellas que saben que esto es un negocio, pero no por ello
olvidan el compromiso que tienen con el cliente.

Patek Philippe siempre ha
respondido a la calidad y servicio
que demandan sus clientes, pero sobre todo a un espíritu libre y responsable.

Las carátulas, cajas y brazaletes
de la firma ginebrina enaltecen los oficios artísticos artesanales, como el esmaltado
y sus diferentes técnicas. El champlevé, cloisonné y plique-à-jour (esmaltados
vítreos), la pintura en miniatura sobre
esmalte
, el esmalte flinqué (translúcido) o paillonné (a base de hilaturas
y láminas de oro o plata), el grabado, el guilloché, el engastado, la
marquetería e incluso el esqueletizado son maneras de conservar un patrimonio
artístico y rendir homenaje a prácticas que por años permanecieron olvidadas.

Carátulos perfectas

En la fábrica especializada en
cuadrantes Cadrans Flückiger, en la
comuna suiza de Sant-Imier, se
elaboran las carátulas de los relojes de la marca. Patek Philippe compró esta
empresa en 2004 para tener mayor independencia en la producción.

Ver de cerca el proceso de
fabricación es sorprendente, debido a la meticulosidad
con que se llevan a cabo. Es un arte que a menudo es minimizado, pero requiere
de gran habilidad para alcanzar la perfección.

El primer paso para crear una
carátula es el estampado sobre una
lámina de cobre
(95% de las carátulas de Cadrans Flückiger son hechas en
cobre y el 5% en oro). Las formas se definen según el modelo. Los departamentos
que reciben el resultado de la definición de la carátula son muy exigentes, ya
que todas las etapas influyen en la calidad que diferencia del resto a los
relojes Patek Philippe. 

El recorte se realiza a máquina
(así se obtiene un Calatrava, un Nautilus o un Gondolo), pero si se requiere un
trabajo mucho más fino, se hace a
mano; de esta manera se logra una perfección en formas y un ensamble
insuperable. Con ayuda de un pantógrafo (inventado en 1603 por el astrónomo
alemán Christoph Scheiner) se consigue trabajar cualquier carátula.

De colores y nacaradas

Detrás
de un reloj existen procedimientos complicadísimos, como la aplicación de color en las carátulas de latón. Primero
se aplica níquel y luego oro o plata. Los modelos con madreperla requieren un
proceso diferente, pero de alta complejidad por la fragilidad de este material.
Como se trabaja con láminas de madreperla casi transparentes, cualquier
descuido puede romperlas. Se colocan sobre una base de cobre con una capa de
color que le da varias tonalidades a la carátula. Si es necesario, se cortan
ventanas para indicaciones de fecha, por ejemplo.

Con
ayuda de unas pinzas pequeñas se montan los índices. Las 50 o 150 operaciones que se necesitan para crear cada carátula son supervisadas por el área de control de
calidad, antes que las piezas salgan rumbo a las oficinas de Ginebra, donde se
realiza el ensamble de cajas y movimientos.

La
próxima vez que tengas en tus manos un reloj de esta gama, aprecia sus
carátulas. Detente un momento para contemplar el trabajo excepcional y la
dedicación que se concentran en un pequeño objeto.

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