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5 retos que amenazan la victoria en la guerra contra la corrupción

El tiempo para implementar el Sistema Nacional Anticorrupción se agota. Existen varios retos, como lograr la coordinación, más allá de las expresiones de buena voluntad o de una posible simulación.

10-07-2017, 6:28:51 AM

En diversos estudios sobre los problemas que más preocupan a los mexicanos se observa que la corrupción es una de las tres inquietudes más importantes, únicamente superada por la inseguridad y el desempleo. De acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional Sobre Calidad e Impacto Gubernamental, realizada por el Inegi (2015), 88.3% de la población mexicana considera que las prácticas de corrupción son muy frecuentes o frecuentes.

Esta práctica ilegal nos cuesta, como país, entre 8 y 10% del PIB, de acuerdo con diversas estimaciones del Banco de México, Banco Mundial, Inegi y el CEESP, citados por María Amparo Casar en México: anatomía de la corrupción.

Combatir la corrupción y la impunidad requiere de la coordinación de los tres poderes de la Unión en los tres órdenes de gobierno; incluso requiere de coordinación a nivel internacional. Más todavía: para que las acciones sean verdaderamente efectivas, se requiere de la colaboración estrecha del sector privado y del social.

El Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) nace justamente para coordinar las entidades responsables de prevenir, fiscalizar, investigar y sancionar la corrupción. Por lo tanto, el primer desafío del sistema es lograr realmente la coordinación, más allá de las expresiones de buena voluntad o de una posible simulación. De ahí la importancia de que sea el Comité de Participación Ciudadana el que presida el sistema.

Retos del SNA

1. Implementar el sistema en todo el país

En los estados es donde más se concentra la opacidad en el manejo de los recursos públicos y donde hay menor equilibrio entre poderes para la rendición de cuentas. El desafío no es menor: implementar los 32 sistemas locales antes del 18 de julio, siguiendo el modelo del sistema nacional y de manera por completo abierta a la sociedad.

2. Apoyar al Comité de Participación Ciudadana

Esta figura es el espacio natural para que la sociedad civil organizada conozca los retos del sistema, incida en la definición de las políticas y acciones anticorrupción y se sume de manera articulada a las estrategias. El reto es que este comité tenga los recursos necesarios para operar (monetarios y de capital humano), la base técnica para sustentar sus funciones y el respaldo de la sociedad para ejercer la presión necesaria.

3. Nombramientos

Las personas que encabecen las entidades que conforman el SNA deben ser las más capaces técnica, profesional y éticamente, con base en sus méritos personales. Son críticos los nombramientos del fiscal y los magistrados anticorrupción. El reto es que dichos nombramientos se lleven a cabo de manera abierta a la sociedad y al escrutinio público.

4. Políticas públicas

Entre las leyes que todavía tienen que reformarse, están aquellas relacionadas con las actividades más expuestas a los actos de corrupción, tales como la Ley de Adquisiciones Públicas y la Ley de Obra Pública, así como las leyes que son críticas para la eficacia del sistema anticorrupción, como son la Ley de Extinción de Dominio y de la Fiscalía General de la República.

5. Participación ciudadana

El sistema anticorrupción fortalecerá los contrapesos entre poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) desde la exigencia social. El reto consiste en establecer, de aquí en adelante, nuevos estándares de actuación pública,  basados en la integridad y la rendición de cuentas. En resumen: que sea la sociedad quien dirija la lucha anticorrupción.

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Nota del editor: Este texto refleja la opinión del autor y no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel. 

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