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5 ideas para reactivar la economía mexicana

Existen razones para pensar que el gobierno ha puesto mucho énfasis en cuidar la estabilidad macroeconómica, pero en estos dos años que le quedan debería también potenciar la economía en su conjunto.

29-06-2016, 11:35:54 AM
5 ideas para reactivar la economía mexicana
Carlos Mota*

Cuando uno habla con empresarios de todo tamaño sigue siendo notorio que prevalece un cierto nivel de desencanto, porque la economía del país no ha entrado en una ruta definitiva de ascenso con tasas de crecimiento superiores al 4%. Todo mundo esperaba que el mencionado desempeño llegara cuando el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto estuviera en su etapa de maduración, como la que atraviesa.

Este desencanto, sin embargo, no es generalizado y muestra notorias ambivalencias. Hay empresas globales con fábricas establecidas aquí desde hace décadas que están reportando crecimientos de doble dígito. Mientras tanto, hay otras empresas que están esperando una especie de “nuevo acuerdo gubernamental” –notoriamente en materia fiscal– para decidir lanzarse a detonar más inversiones. 

En mi opinión, existen razones para pensar que el gobierno ha puesto mucho énfasis en cuidar la estabilidad macroeconómica, por ejemplo, con los mecanismos de coordinación entre la Secretaría de Hacienda y el Banco de México para alinear política monetaria con política fiscal, como ocurrió en febrero pasado. No obstante, también existen áreas de oportunidad que el Ejecutivo puede activar –o cabildear en el Congreso– a fin de retomar la ruta de un crecimiento más vigoroso que el que hemos logrado.

Sería muy desafortunado que el gobierno claudicara después de las elecciones locales de este mes de junio y decidiera que, en afán de apostar por la continuidad del régimen, valiera la pena desestimar la urgente necesidad de ciertos sectores empresariales para brindarles incentivos a la inversión y generación de empleo. En otras palabras: no importa que a partir de ahora solo le queden poco más de dos años a este gobierno: su compromiso debiera ser no solo mantener la estabilidad macroeconómica, sino también el de potenciar la economía en su conjunto.

Las siguientes son cinco ideas que podrían instrumentarse razonablemente rápido para que el país empezara a crecer con mayor velocidad. Veamos.

1. Tasas de impuestos más bajas

Reconsiderar las tasas de impuestos y el establecimiento de un IVA generalizado. No hay nada más sencillo (y a la vez más costoso políticamente) para un gobierno que manipular las tasas impositivas y las exenciones fiscales para detonar mayor crecimiento. Si uno conversa con cualquier dueño de empresa o ejecutivo de alto nivel, la respuesta es consistente durante los últimos tres años: el gobierno debería reconsiderar las tasas de ISR y debería establecer una tasa única de IVA en la que se incluyeran alimentos y medicinas.

Es cierto que la recaudación tributaria llegó a una cifra récord en 2015 (2 billones 369 mil millones de pesos) y que eso compensó en buena medida la caída que sufrió el año pasado el precio del petróleo. Sin embargo, la base de contribuyentes se consolidó en los sistemas de datos del SAT, con lo que es posible pensar que Hacienda podría empezar a “jugar” con tasas de impuestos más bajas que detonen más inversión, sobre todo ahora que los mecanismos de fiscalización son más afilados. Además, existe una notoria dicotomía entre lo que los contribuyentes cautivos aportan y lo que perciben como beneficio en materia de salud, seguridad pública y estado de derecho.

2. Registro público único de la propiedad

Homologar en un solo sistema los registros públicos de la propiedad de toda la Federación. Uno de los lastres más constantes está en la compra de un terreno por parte de las empresas para establecer un negocio, una planta, un centro de distribución. En México parece haber únicamente de dos “sopas”: o se paga un soborno cuando se adquiere un terreno o un inmueble (para que todo quede en regla en el registro local) o se enfrentan juicios con comuneros y ejidatarios que reclaman tener títulos de algún bisabuelo que era parte del ejido original.

Desafortunadamente los abogados han hecho una especialidad de resolver esto desde una lógica que se aproxima a lo ilegal. Pero esto no debería ser así; más bien debería bastar con que un empresario o una compañía global quiera comprar un terreno y lo pague para que todo quede en regla. Un sistema nacional con un registro público único podría solucionar este problema endémico.

3. Incentivos a la banca comercial

Otorgar incentivos a la banca comercial que se aboque a dar créditos para las Zonas Económicas Especiales (ZEE). Estas ZEE son una gran idea. El hecho de que Puerto Chiapas, Lázaro Cárdenas o el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec vayan a tener un régimen fiscal especial y un régimen aduanero de incentivos, es una de las acciones de gobierno mejor pensadas en esta administración. No obstante, se requiere de la suma de la iniciativa privada y particularmente del sector bancario para generar recursos de inversión. Sería muy deseable que la Comisión Bancaria estableciera incentivos regulatorios para aquellos bancos que faciliten créditos a quienes inviertan ahí. Los bancos deben tener un instrumento fuerte que les permita ir a la conquista de esos mercados y, sobre todo, facilitar dinero barato para empresas industriales, comerciales, turísticas y de servicios que se establezcan en esas regiones.

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4. Reactivar el campo

Posicionar al país como líder global en hortalizas y reactivar la reforma del campo. Cuando el Pacto por México estaba por concluir, el Presidente hablaba de que habría una reforma estructural más, la del campo. Esto no ocurrió y el tema se fue diluyendo hasta quedar prácticamente en el olvido. No obstante, la llegada del Secretario José Calzada a la Secretaría de Agricultura podría permitir revivir esa posibilidad, lo mismo que la renovación del liderazgo empresarial en el Consejo Nacional Agropecuario.

Si bien es cierto que Calzada no es proclive, por ejemplo, al establecimiento del maíz transgénico en el país, el reclamo de los agricultores para que esto se apruebe es verdaderamente apremiante. Una reforma al campo pondría las bases reales para que este tipo de diferendos se resuelva de una vez por todas, generando certeza a la población e incentivos a los productores. Asimismo, ha llegado la hora de presumir ante el mundo el muy notorio desempeño que está teniendo México en el ámbito de las hortalizas. Bien valdría la pena iniciar una campaña global al respecto. 

5. Sofisticar al turismo

Se trata de la actividad económica que contribuye más al PIB de del país. No obstante, todavía se observan notorias diferencias en la calidad de los servicios que se ofrecen. En este país conviven los hoteles más sofisticados y caros del planeta –en Los Cabos o en la Riviera Nayarit– con lancheros de deplorable calidad que acaparan rutas o concesiones donde solo ellos reinan, proveyendo servicios riesgosos y malolientes. Urge una cruzada para sofisticar el turismo, desregulando subsectores cooptados por uniones sindicales y premiando –quizá con incentivos fiscales– a empresas que inviertan en fortalecer su oferta ante el turista global.

Ojalá algo de esto se hiciera, y pronto. El presidente Enrique Peña tiene poco más de dos años para quitarse de encima el estigma de que el país nunca puede crecer más de 2.5%. 

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*El columnista es Licenciado en Administración por el ITAM y MBA por la Universidad de Maryland, College Park. En 2011 el World Economic Forum lo nombró Young Global Leader. Ha publicado tres libros y es conferencista constante. Ejerce el periodismo económico y de negocios en prensa, radio y TV desde el año 2000.

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