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Líderes empresariales, ¡qué les está pasando!

¿Qué es y qué no es un líder empresarial? ¿Qué intereses debe cuidar, los suyos, de sus representados o los del poder? Martín Moreno reflexiona al respecto.

20-03-2015, 8:16:06 AM
Líderes empresariales, ¡qué les está pasando!
Francisco Martín Moreno

En el seno de una sociedad libre no deben tener cabida líderes empresariales dispuestos a dejarse cortar una mano con tal de aparecer en la lista de invitados del Presidente de la República para asistir a sus giras internacionales. Un auténtico líder que se respete y respete los intereses de sus representados debe abstenerse de participar en “negocios” de cualquier tipo con aquellos funcionarios públicos con los que tenga relaciones propias de la institución que lo haya electo confiando en su sentido del honor. 

Un líder empresarial dedicado a ver por los de su sector no debe aspirar a un cargo público en el Poder Ejecutivo al término de su gestión, ya que ello supone haber sucumbido ante la tentación política que implica la obtención de un cargo oficial, a cambio de haber enajenado al gobierno la causa por la cual fue electo.

Los premios de compensación que el gobierno entrega a los líderes empresariales –léase jugosos contratos con o sin licitación (tan de moda), concesiones, permisos y franquicias, o bien cargos públicos– casi siempre implican un agradecimiento; léase esta vez soborno, entregado por la autoridad en razón de haber traicionado a quienes decidieron confiar en él.

El líder empresarial estudia los problemas de los suyos, domina las complejidades mercantil, económica o financiera de cada uno de sus sectores; analiza las alternativas de solución, se hace de información estadística, bascula las posibilidades con que cuentan sus agremiados, mide fuerzas, describe la trascendencia social de las decisiones, observa las ventajas y las desventajas, estudia estrategias, sopesa argumentos, ordena la logística, evalúa las debilidades y las fortalezas de cada proyecto y diseña los planes de cabildeo.

¿Cómo pensar en la traición? ¿Cómo pensar en aprovechar el enorme poder de representación otorgado por la cúpula para lucrar con negocios personales, olvidando el propósito central por el cual se fue electo? ¿Todos los mexicanos seremos priistas…? 

El líder empresarial se opone abiertamente a la política económica o fiscal cuando las condiciones así lo exigen. El líder empresarial es un crítico de la política monetaria, de la política social, de la comercial, de la industrial o la fiscal, cuando esta última existe… En ningún caso recibe instrucciones ni sugerencias del Ejecutivo que mermen sus espacios de maniobra. No titubea en exponer públicamente sus dudas ni su abierta oposición a las líneas del gobierno

El líder no es un burócrata más, ni siquiera un candidato a serlo: es un defensor de los intereses de la nación, de las fuentes de empleo, impulsor de la creación de la riqueza y de ahorro. El líder interviene en la política arancelaria y defiende a los suyos ante el Congreso mexicano y ante cualquier otro extranjero. 

Si en México y en el mundo entero dependemos de las empresas como las células más vitales de generación de riqueza, ¿cómo puede entenderse que los líderes que representan a las empresas enajenen sus espacios de maniobra, a cambio de un puñado de pesos o de un cargo público o de una simple fotografía para despertar el orgullo en su descendencia?

Cuando los líderes empresariales se entregan ante la formidable tentación del poder público o del dinero oficial, no solo asistimos a un nuevo episodio de corrupción, sino que México pierde inteligencia, capacidad de razonar, de advertir y corregir. México pierde posibilidades de evolución. México corre nuevos riesgos al dejar el manejo de la cosa pública exclusivamente en manos de políticos.

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