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Se termina la fiesta petrolera en Colombia

Colombia no es una potencia petrolera, pero el crudo le genera 21% de los ingresos corrientes con casi 13 mil mdd anuales entre regalías, impuestos y derechos.

10-03-2015, 12:03:15 PM
Se termina la fiesta petrolera en Colombia
Reuters

Todos los sectores que
dependen de la actividad petrolera en
Colombia
-desde catering hasta ingenieros, pasando por trabajadores no
calificados, geólogos, ejecutivos, dueños de hoteles y bares- están en
problemas por el
desplome del 50 por
ciento
en el precio del crudo en el último semestre.

Los nubarrones en el sector petrolero también están
amenazando las cuentas fiscales y el
dinamismo de la cuarta economía
de América Latina.

Aunque Colombia no es una potencia petrolera, el crudo le
genera el 21 por ciento de los ingresos
corrientes
con casi 13.000 millones
de dólares anuales entre regalías
, impuestos y derechos económicos. Se
acostumbró a depender del petróleo y ha demorado el desarrollo de otros
sectores de la economía.   

El impacto se siente más fuerte en sitios como Puerto
Gaitán, en donde hasta el año pasado se hacían grandes conciertos con artistas
como Marc Anthony, Daddy Yankee o Juan Luis Guerra.

La
bonanza inundaba las calles de hoteles, bares y restaurantes que ahora ya casi
no tienen clientes.

La crisis petrolera
llega justo en momentos en que Colombia se enfrentará a grandes retos si se
firma la paz con la guerrilla de las
FARC
. La financiación del postconflicto
-que incluye programas de asistencia a víctimas, reinserción, desminado y
compra de tierras- podría costar unos 40.000 millones de dólares.

Quiebras en puerta

Aunque una ofensiva de casi 15 años contra la guerrilla mejoró la seguridad y atrajo a muchas petroleras a Colombia, un reciente
informe de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP) mostró que la mitad de
esas empresas que operan en el país reducirían
o cancelarían sus inversiones en exploración
entre el 2015 y el 2016, y una
quinta parte bajaría su producción.

La situación de los precios, que rondan los 58 dólares, fue la estocada que le
hacía falta a las petroleras para recortar sus planes, que ya se quejaban de la
pesada burocracia que demoraba la
entrega de permisos y de los conflictos con comunidades locales.

Reuters conoció que este año la Superintendencia de
Sociedades recibió solicitudes de una docena de compañías de servicios
petroleros para ingresar a la ley de reorganización empresarial, el equivalente
a una ley de quiebras, entre las que están GPC
Drilling
, Venseca Corp., Sismografía
y Petróleos de Colombia, y Compañía Distribuidora de Combustibles
.

Y las que siguen haciendo negocios están siendo más
prudentes. La estatal Ecopetrol, la
mayor empresa del país, recortó casi un 26
por ciento su plan de inversiones
para este año. La segunda productora, Pacific Rubiales, lo redujo en casi un
27 por ciento.

Pero los números no paran ahí.

Despidos

El sindicato de trabajadores de Ecopetrol anunció que irá a huelga indefinida en protesta por el
despido de unos 10.000 empleados en
los primeros meses del año. El gremio estima que hay un riesgo de que esa cifra
llegue hasta 25.000, una quinta parte de
la fuerza laboral directa del sector
.

Sólo en los dos primeros meses del año, las empresas que
prestan servicios a Pacific Rubiales en campo Rubiales despidieron a 2.500
trabajadores, según la UTEN, otro sindicato que agrupa a empleados de unas 180
empresas del sector.

Un Tsunami Económico

Tras años de auge que
los llevó a ganar salarios más altos que el promedio
, los trabajadores
petroleros, desde ejecutivos hasta los de más bajo rango, se están ajustando el
cinturón pagando anticipadamente préstamos, vendiendo propiedades y cancelando
vacaciones.

Incluso en grupos de mensajería instantánea trabajadores
ejecutivos y de rangos medios de Pacific Rubiales ofrecen entre sus compañeros
sus BMW y otros autos de alta gama para la venta.

Las estimaciones oficiales muestran que cada dólar de caída en el precio del crudo le representa unos 121
millones de dólares menos al fisco, lo que equivaldría a 3.600 millones de dólares sólo este año y casi el doble en el 2016,
cuando se sentirá el mayor impacto de la baja de las utilidades.

Y según cálculos del centro de pensamiento económico ANIF,
el cambio en los planes de las
petroleras
llevaría a una caída de un 20 por ciento en la inversión
extranjera directa este año a unos 12.000 millones dólares.

“A
Colombia le está pasando una especie de tsunami”, dijo Sergio Clavijo,
presidente de ANIF. 

El Gobierno ha
dicho estar preparado y considera que el PIB del país crecería por encima de 4 por ciento los próximos años porque
la crisis puede ser contrarrestada con
inversión
en infraestructura vial -aún incipiente- y en construcción de
viviendas.

Pero los expertos no son tan optimistas y proyectan que la economía se desaceleraría hasta un 3,3
por ciento
este año, lejos del 4,7 por ciento alcanzando en el 2014.

Y se espera que la cosa empeore el 2016 incluso con una
expansión inferior al 3 por ciento, obligando al Gobierno a tramitar al menos
una reforma tributaria durante este
año para levantar recursos frescos y otra más estructural el próximo para
ajustar sus finanzas en el largo plazo.

A toda escala

Mientras tanto, los colombianos
ven cómo trabajos de exploración
se reducen y caen los empleos y el consumo en todo el país.

“Teníamos un par
de invitaciones a licitar
y nos mandaron una carta diciendo que nos
abstuviéramos de enviar la propuesta porque ya no iban a hacer los
proyectos”, dijo Rodolfo Ardila, dueño de la compañía de sísmica Energy
Geophysical Services, que hace estudios para las petroleras y quien redujo en
un 75 por ciento su personal en dos meses.

Cálculos del Ministerio de Minas y Energía estiman que las regalías provenientes del sector
petrolero
podrían caer durante el 2015 entre un 30 y 40 por ciento, frente
a los cerca de 6.800 millones de dólares
que obtuvieron el año pasado las regiones.

Expertos coinciden que es el momento de diversificar y de
implementar reformas que alienten a los inversores a desarrollar proyectos en
sectores como el minero y el agrícola. 

En Puerto Gaitán -que vio triplicar su número de habitantes
en la última década- sólo se ven negocios cerrados y calles vacías.

Incluso en el bar Rubiales, uno de los pocos locales que
subsisten y que lleva el nombre del yacimiento
en el que trabajaban la mayoría de sus clientes, se siente el ánimo de fin de
fiesta: los pocos parroquianos que
quedaron pasaron de beber ron y whisky a comprar cerveza
, dijo el dueño del
local, Juan David Mogollón.

“Nosotros pensábamos que esto iba hasta el 2030, todo
el mundo relajado trabajando en el petróleo”, admitió Roger Cardona,
coordinador de comunidades de la Alcaldía de Puerto Gaitán.

“No estábamos preparados para esto”.

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