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10 infalibles para mejorar tu lenguaje corporal

¿Bajas la vista cuando caminas? ¿Te mueves siempre con prisa? Al no controlar lo que expresas con tu cuerpo pierdes mejores negociaciones y ventas.

02-03-2015, 7:55:53 AM
10 infalibles para mejorar tu lenguaje corporal
David Navarro, Imagen Excellence

La magia del lenguaje corporal reside en hacer de ella una “comunicación” y no sólo una “interpretación”, como muchos acostumbran. Si sólo eres observador del lenguaje corporal de terceros pero no mejoras tu propia comunicación no verbal, te pierdes de lograr mejores interacciones, negociaciones y ventas.

Cuando doy cursos sobre el lenguaje corporal existe un ávido deseo por saber detectar mentiras, sin embargo, desde mi experiencia, aprender a “agradar”, “ganar confianza”, “influir” y “negociar” utilizando el poder de la comunicación no verbal es más poderoso que volverte un detector de mentiras.

Hoy, quiero compartir contigo ejercicios muy poderosos para mejorar tu lenguaje corporal. Si los practicas desde hoy mismo empezarás a notar cambios favorables en tu propio lenguaje corporal y la respuesta que provocas en los demás.

1) Di tu nombre sin dejar de ver a tu interlocutor

Cada vez que te presentes con alguien, al decir tu nombre y a lo que te dedicas mantén contacto visual. Si bajas la mirada, has perdido confianza y seguridad. Tu interlocutor deja de prestarte atención porque tú les has dicho sin palabras “lo que te diga de mí no es importante”.

2) Recuerda y llama a la gente por su nombre

Cuando escuché por primera vez este consejo fue cuando tomé un curso de ventas, después lo apliqué en mi vida personal y mi inteligencia social creció enormemente. De ser una persona insegura y tímida, me convertí en una que le decía a los demás sin palabras “eres importante para mí y por eso sé tu nombre”.

No hay mensaje más seductor para cualquiera que escuchar su nombre. Cada vez que desees pedir algo dirígete a los demás por su nombre y será más fácil tratarlos y convencerlos de tu idea.

3) Calibra tu tono de voz con la emoción que escuchas

Todos experimentamos emociones al hacer negocios y convivir con otras personas. Ser empático demanda una total atención con tu interlocutor. Mary Kay, la gran empresaria de productos de maquillaje y belleza, decía que todas las personas tienen un letrero invisible que dice “hazme sentir importante”.

¿Qué pasa cuando aprendes a calibrar tu tono de voz con el del interlocutor? Generas una verdadera empatía emocional. Por ejemplo, si alguien te platica “hoy me frustré porque había muchos pendientes y todos me buscaron justo hoy para ver asuntos atrasados. Parece que se pusieron de acuerdo”. Si escuchaste en su tono de voz “enojo” o “tristeza” si tú respondes con un tono de voz empático “ay, sí… te entiendo. Quieres que el tiempo sea eterno o todos sean concretos”. Podrías pensar que fueron las palabras que le dijiste las que hicieron la magia. No del todo. La magia la hace el tono de voz, es decir, el cómo digas las cosas.

4) Camina siempre con la vista al frente

Observa hoy cuánta gente va caminando viendo al piso. Te sorprenderás de la gran cantidad que lo hace. Cuando caminas con la cabeza hacia abajo, toda tu postura pierde seguridad. Al mantener la vista al frente asumes una postura de liderazgo. Les dices a los demás “estoy atento a lo que sucede”. No obstante, ten cuidado, no debes de adoptar un gesto de enojo, mantente serio pero tranquilo. La gente al encontrarte en su camino te cede el paso por la seguridad que proyectas. Es como si todo tu cuerpo dijera “deseo pasar por este camino y lo haré”.

Si eres mujer, te platico que este ejercicio es vital para la seguridad y el liderazgo femenino. Tu vista es periférica, esto quiere decir que no necesitas bajar la mirada para ver dónde está el piso cuando usas zapatillas. ¿Has visto a una súper modelo caminar en la pasarela con la vista hacia el piso? Jamás. La vista hacia el frente es uno de los ingredientes más importantes para que proyectes una imagen de liderazgo.

5) Camina despacio y seguro

Cuando más prisa tengas, es cuando más calmado debes parecer. Cuando caminas despacio proyectas control de la situación. Les dices a los demás sin palabras “sé muy bien lo que debo hacer”. Ahora, en el lado opuesto, imagina a un líder que camina muy aprisa. ¿Dirías que proyecta seguridad y control de la situación? No, al contrario, refleja ansiedad y falta de dominio. Practica la próxima vez que por impulso empieces a caminar más rápido. Recuerda este consejo y camina despacio y seguro, con la vista al frente.

6) Al platicar con alguien no ocultes las manos

Quien oculta las manos refleja menos honestidad. Cada vez que platiques con alguien mantén tus manos visibles, ya sea sobre el escritorio o con tus ademanes. No las metas en los bolsillos del pantalón, ni las coloques sobre tus piernas. Si estás de pie, no las coloques atrás entrelazando las palmas de tus manos. ¿Dónde colocarlas? No hay una postura única, pero una de las más recomendables es permitir libremente la caída de tus brazos a los costados.

Al hablar, cuando estás relajado, las manos se mueven solas porque son los adjetivos calificativos de tus palabras. ¿Cómo lograrlo? Asumiendo más confianza en ti mismo. A veces ocultamos las manos por reflejo instantáneo cada vez que nos ponemos nerviosos o dudamos de conseguir algo.

7) Cuando escuches a alguien jamás te cruces de brazos

Esto lo has escuchado y leído anteriormente. Pero ¿por qué es tan importante que no lo hagas cuando escuchas a alguien? Porque cruzarse de brazos impide que la comunicación sea un suceso entre 2 personas. Al cruzarte de brazos te proteges del exterior (en este caso, de lo que escuchas). Es la manera más rápida de decir sin palabras a tu interlocutor “no me interesa lo que escucho”.

8) Observa tu ansiedad en tus pies

Joe Navarro, uno de los expertos más reconocidos en el tema del lenguaje corporal señala que “la parte más honesta del cuerpo son los pies”. Estoy de acuerdo totalmente. Hemos aprendido a controlar la parte superior del cuerpo (gestos de la cara, brazos, manos, torso) pero descuidamos el lenguaje corporal de los pies, pues aprendimos que las emociones se comunican con la parte superior. Ahora sabes que tus pies reflejan qué tan cómodo estás en un lugar o con alguien en específico.

Cuando estamos ansiosos es muy común que empecemos a mover el pie (sobretodo si estamos sentados). ¿Alguna vez estabas platicando con alguien en una cafetería y tu interlocutor comenzó a mover el pie incesantemente? Es muy probable que ésta persona ya tuviera ganas de irse, o estaba nerviosa por alguna razón.

¿Qué debes de hacer para mejorar tu lenguaje corporal e influir? Asume una interacción más relajada, cambia tu tono de voz, acorta el tiempo de la charla o cambia de tema. Una vez más tu lenguaje corporal dice sin palabras “te entiendo y quiero estés más cómodo/a”.

9) No seas invasivo ni tímido (cuida tu proxemia)

La distancia con la cual interactuamos con los demás es de suma importancia. La proxemia es el estudio de las diferentes distancias corporales que existen. ¿Has sentido lo incómodo que es que alguien se acerque demasiado a ti al saludarte de mano?, opuestamente, ¿la inseguridad que se percibe de alguien que te saluda de mano con mucha distancia corporal entre tú y él?

La distancia apropiada para hacer negocios es aquella que guarda tu brazo extendido (y deberás de identificarla sin usar tu extremidad para medirla). Funciona porque ni es una distancia íntima ni muy extensa. Si invades el espacio personal, molestas. Si saludas de mano y quedas muy lejos del interlocutor, parecerás tímido o inseguro. Practica tanto como puedas y después lo harás correctamente sin pensarlo.

10) Asume el liderazgo corporalmente: ejercicio del elevador

Cada vez que entras a un elevador el lenguaje corporal se hace presente de inmediato. Observa que el centro queda libre siempre. Instintivamente nadie lo asume. La gente se va hacia las esquinas y ven al techo o los números del elevador. Su mensaje es “no quiero interactuar”. La próxima vez que entres al ascensor, ocupa el lugar del centro, al entrar no bajes la vista, después saluda y sonríe.

¿Para qué sirve este ejercicio? Para dominar la sensación de ser visto. Todo aquel que entre al ascensor, lo primero que verá será a ti, si te observa seguro, sin que se lo pidas, ocupará otro lugar. Practícalo tantas veces como te sea posible.

La gente responde a tu lenguaje corporal. Tu reflejas el liderazgo y seguridad que asumas. Ponlos en práctica y cuéntame qué tan bien te resultaron estos ejercicios.

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Nos leemos pronto. Sígueme en Twitter @DaavidNavarro  www.imagenexcellence.com El
autor es consultor en Imagen Pública y Director General de Imagen
Excellence. Cuenta con más de 11 años de experiencia, en los cuales ha
capacitado a altos ejecutivos y grandes empresas en áreas de la
vestimenta de negocios, lenguaje corporal, protocolo ejecutivo y hablar
en público.

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