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Sector joyero busca extender sello mexicano a EU

Por calidad, diseño e innovación, esta industria mexicana se ha ganado un lugar en el mundo; ahora quiere ganar participación en el mercado estadounidense.

25-02-2015, 10:18:56 AM
Sector joyero busca extender sello mexicano a EU
Juana Herrera

Los jaliscienses no solo están orgullosos de sus mariachis y de su tequila, ahora presumen sus joyas y se asumen como el primer productor de joyería en plata y oro del país y de todo el continente; por eso, Guadalajara ha sido nombrada capital joyera de América

Este auge viene a descubrir que en ese estado existe desde antaño una vocación por el arte orfebre que derivó en industria y que en la actualidad, ajustándose a las exigencias tanto del mercado nacional como el internacional, ha tenido que evolucionar confiriendo un valor agregado a su producto: el diseño. 

Hoy, la industria joyera es de las más importantes en la economía del Jalisco, que concentra el 70% de la producción del país. En 2013, este sector registró un crecimiento del 3% y el año pasado presentó un avance del 5%. 

Si bien es cierto que sufre altas y bajas por la fluctuación del precio de los metales, Miguel Cotero, presidente de la Cámara de Joyería Jalisco, es optimista y prevé un buen año para este sector, pues la adquisición de una joya va más allá del lujo.

“En cualquier parte del mundo, los acontecimientos más importantes de nuestra vida se sellan con un regalo y casi siempre es con una joya. Además de ser un detalle bonito, como inversión, su valor, al paso de los años, tiende a subir”.

Actualmente, la industria joyera del país, que tiene presencia en todo el mundo, se compone de 40 centros joyeros, 700 diseñadores, 2,000 talleres de fabricantes y 1,000 empresas exportadoras. Genera alrededor de 50,000 empleos, incluyendo el autoempleo. Los estados con mayor vocación joyera son: Jalisco, Distrito Federal, Coahuila, Zacatecas, Guerrero y Estado de México.

Con sello mexicano

“Hace aproximadamente 30 años comenzó la modernización del sector. Un grupo de joyeros, con visión hacia el futuro, empezó a invertir en maquinaria y nuevas tecnologías. Nos dimos cuenta que el futuro de la industria joyera, no solo de Jalisco sino del país, está en el diseño.

Entonces empezamos a trabajar fuerte en la creación de diseñadores para generar propuestas y modelos diferentes, con la idea de diferenciar nuestro producto de todo lo que se manufactura en el mundo, con un sello mexicano”, explica Cotero.

Este reto, señala el presidente de la Cámara de Joyería Jalisco, dio oportunidad a que la vocación de los jaliscienses se reinventara y surgiera con la participación de las nuevas generaciones.

“Muchos jóvenes se han involucrado en esta nueva etapa, algunos de los cuales pertenecen a esas familias que iniciaron sus negocios en el barrio joyero en el centro de Guadalajara. Ellos están haciendo la diferencia, están marcando tendencia. Nosotros hemos abierto espacios y foros para la gente interesada en el diseño de joyería, con la finalidad de que desarrollen su creatividad. 

“Por su parte, las universidades ven en la industria un nicho interesante, en las carreras afines como arquitectura y diseño, y ya contemplan un área específica para la joyería. Aspiramos a conformar la triple hélix: la universidad en la parte académica, el gobierno con apoyo e impulso y nosotros en la parte comercial”, subraya.

Para crecer, reitera Cotero, se ha tenido que apostarle al diseño, a la marca y también a explotar más el nombre de ‘plata mexicana‘, que ya es sinónimo de calidad en todo el mundo.

Un ejemplo de esto son las firmas mexicanas Aquamarinne, Mackech y Citlali, así como la escultora Gabriela Ramírez Michel. 

La primera de ellas, Aquamarinne, surgió en la década de los 50 como iniciativa de los señores Rigoberto y Horacio Vázquez, en el barrio joyero de Guadalajara, conocido como el legendario San Felipe de Jesús.

“Nuestra empresa es una de las primeras en abrirse a la modernización, introduciendo tecnología de punta en la creación de diseños. De esta forma, el negocio se transformó de artesanal a una industria tecnificada; por ejemplo, ya no usamos los moldes tradicionales, sino el láser, un software y se imprimen en 3D”, explica Horacio Vázquez Parada, quien dirige ahora el negocio familiar, además de fungir como presidente de la Expo Joya. 

Mackech, por su parte, surge de la leyenda de amor entre una princesa maya y un guerrero. Por su originalidad y elegancia, es una de las marcas mexicanas que goza de prestigio en el ámbito internacional. 

“Es alta joyería –explica la directora creativa, Geraldina Herrera–. Creamos una marca llena de emociones y sentimientos; nos hemos posicionado a través de la innovación. Yo le pido a nuestro equipo de diseñadores que marquen tendencia, que expresen los valores de estos personajes de la leyenda: ella es Cuzac, la luna, y representa la feminidad, la sofisticación, y Mackech, el escarabajo, es la valentía, la audacia, la fuerza. Utilizamos plata mexicana, que es la mejor del mundo. 

“Es muy apreciada en el extranjero y un valor agregado a nuestra marca. Cuidamos cada uno de los procesos, que incluye hasta los estuches y la presentación de las joyas. Es una combinación de mano de obra calificada, con tecnología de punta”.

Citlali es otra de las márcas joyeras mexicanas más representativas del sector. “Nuestra joyería lleva la esencia de lo nuestro, de lo mexicano. Mi familia empezó con una línea a la que llamamos culturas originales, con diseños prehispánicos, réplicas de códices, etc. También creamos nuestra colección a partir del árbol de la vida que, a través de la joyería, lo hemos interpretado de diferentes formas”, explica Rosana Sánchez, directora de la firma, que junto con sus hermanas Gabriela y Flora María, conforman la tercera generación en la familia joyera que fundó su abuelo, Francisco Sánchez, con el nombre de Citlali.

Las tres hermanas heredaron el talento y cada una ha creado su propio sello, aunque Rosana conservó el nombre de Citlali y actualmente toma clases en el taller de Felipe Cárdenas, que es un orfebre tapatío de gran prestigio.

Por su parte, Gabriela Ramírez Michel es una artista que experimentó en la escultura de gran formato, pero encontró su mejor expresión en la forma más pequeña, diseñando piezas únicas de joyería. 

La combinación entre la sofisticación y lo mexicano en las colecciones de Gabriela ha generado admiración en lugares tan remotos como Australia, Qatar, Arabia Saudita y Londres. Dice que sus obras son también un medio de expresión para mostrar la riqueza natural y cultural de nuestro país. Gabriela no produce en serie; por eso, asegura que sus piezas son exclusivas. 

EU, un mercado natural

Si bien la joyería mexicana tiene presencia en todo el mundo, en los últimos años ha logrado colocarse de manera importante en el mercado estadounidense, gracias a la calidad de sus metales, diseño y exclusividad. “La mayoría del oro y de la plata que se vende en Estados Unidos proviene de México. 

El año pasado exportamos 500 millones de dólares (mdd). Nuestra presencia como industria es cada vez más significativa. Tenemos una importante participación en la JCK de Las Vegas, que es una de las exposiciones de joyería más grandes a nivel mundial.

Este año estuvimos presentes con 15 empresas y estamos proyectando presentarnos en otros estados”, destaca Miguel Cotero.

El presidente de la Cámara de Joyería Jalisco señala que han identificado tres mercados diferentes: 

El de los nacidos en México y que emigraron a EU, pero abrigan un profundo amor por su tierra. Son quienes compran la medalla, la esclava, los broqueles.

El de los nacidos ya en EU, pero que son de ascendencia mexicana. Se sienten norteamericanos y mexicanos a la vez y quieren joyería que los ligue a su origen, pero que al mismo tiempo les dé estatus.  

Finalmente, se encuentra el mercado anglosajón, que busca modelos originales, lujo, exclusividad. “Hemos aprendido a identificarlos y, con base en estos tres segmentos, realizamos nuestra producción.”

Regulación excesiva

Desde la entrada en vigor de la Ley Antilavado, las empresas joyeras se han visto obligadas a apegarse a una serie de estrictos requerimientos, lo que ha provocado la pérdida de empleo y de clientes internacionales, baja en las exportaciones, desconfianza en instituciones financieras y cancelación de cuentas, percepciones negativas de la actividad de joyería, asociándola con la comisión de ilícitos, disminuyendo el interés de sumarse a la industria.

En noviembre pasado, la Cámara de Joyería Jalisco presentó al legislativo federal una serie de propuestas de modificación a la Ley, que permitan el desarrollo de esta industria.

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