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Experto: derivados financieros

En dosis adecuadas, los derivados son la herramienta financiera ideal para mitigar riesgos. Por ello, un experto de Ernst&Young los explica.

09-07-2010, 1:51:58 PM
Experto: derivados financieros
Valentín López

Rubén Alejandro Haro López, director de Servicios Financieros de Ernst&Young, nos explica el mundo de los derivados financieros.

¿Qué debemos entender por derivados financieros?

Los derivados son contratos que por sí mismos no tienen valor, es decir, requieren de una referencia para poder encontrar su valor. Por ejemplo, se los puede ligar con una divisa en específico, como el tipo de cambio peso-dólar, y a partir de ahí se establece una relación del tipo de cambio futuro, la cual se contrastará con lo que vaya sucediendo en el mercado. Los derivados son una herramienta efectiva para que las empresas reduzcan el impacto de cambios inesperados en las tasas de interés, la paridad cambiaria o el precio de los commodities.

¿A quién van dirigidos?

El mercado se divide en dos vertientes. Por un lado, están los productos para quien desea obtener una ganancia sobre el mismo producto financiero al que está ligado el derivado, sin necesidad de comprarlo. Quien hace este tipo de transacciones es conocido como especulador. Él tiene una expectativa sobre un precio, y sobre ese precio compra el derivado.

Por otro lado está quien entiende que existe un riesgo natural dentro de su empresa o actividad y adquiere un producto que hace las veces del riesgo, pero de manera contraria. El ejemplo es simple: una empresa productora de metal que busca estabilizar el precio de venta del metal y quiere tener en su estado de resultados un ingreso seguro, acude al mercado de derivados y compra un forward. Es la persona opuesta al especulador.

Mientras que el especulador apuesta a que el metal suba su valor con respecto al precio pactado el día de hoy y obtener así una ganancia, quien compra un forward no está interesado en vender el metal a mayor precio; simplemente está estabilizando el precio.

Al escuchar la palabra ‘especuladores’ pensamos en algo negativo. ¿Así debemos verlos?

Entendamos algo: no deberían tener una connotación negativa. Simplemente son personas bien informadas que arriesgan su dinero para ganar más, sin embargo, la regulación debe estar siempre presente buscado que estos inversionistas tengan el capital suficiente para el riesgo en que incurren, o utilicen el capital de otros, siempre y cuando, les informen adecuadamente de los riesgos de estas transacciones y obtengan su consentimiento explícito. No tendríamos por qué calificarlos positiva o negativamente. Como cualquier empresario, tomaron la decisión de hacer una inversión, sólo que en este modelo y en este mercado, esperan que sus expectativas se cumplan.

De hecho gracias a especuladores, el mercado tiene más agentes realizando transacciones que permiten inyectar liquidez financiera a éste.

¿A qué debemos estar atentos con un derivado?

A las tendencias históricas, a la volatilidad de índice (lo que el mercado está pensando que sucederá de aquí a uno o dos años), el tipo de riesgo que se desea tomar y la cobertura. Así, si yo tengo una cobertura de –digamos– cinco años [el plazo máximo], eso me obliga a estar monitoreando al mercado constantemente.

¿En qué se diferencian los productos simétricos y los asimétricos?

Los derivados simétricos tienen la misma probabilidad de ganar que de perder. Los asimétricos, en cambio, nacen de una necesidad de compartir volatilidad. Entre ellos se encuentran los derivados con opcionalidad: estableces un precio, pero si observas que en ese momento no te conviene tomarlo, desistes de tomar el producto derivado.

Al final, inversionistas y especuladores deben tener muy presente qué tipo de derivado toman: si es simétrico en ganancias o pérdidas, o asimétrico en éstas, esto es, si es de doblemente apalancado en pérdidas o simplemente las mitiga con una opcionalidad, todo ello siempre, dependiendo de de las necesidades de inversión o de cobertura.

¿Cuándo debe entrar una compañía a participar con los derivados financieros? ¿Hay algún punto de partida?

Entrar depende básicamente de una necesidad, como por ejemplo, que el director de producción desee estabilizar el precio de un insumo. Si esta decisión la toma directamente él, es muy probable que no tenga conocimiento de la mecánica del mercado, por lo que debe acudir con su director financiero.

Básicamente, esa decisión debe tomarse de manera colegiada. Lo más recomendable es utilizar la figura del gobierno corporativo, pues así la decisión no recae en una persona, sino en el Consejo de Administración, la autoridad que identifica los riesgos, evalúa su impacto potencial y fija cómo cubrirlos. También establece los lineamientos para que los derivados no sean usados como una estrategia especulativa, en caso de que la compañía no tenga dicho objetivo.

¿Existe una inversión mínima para acceder a este mercado?

Uno de los grandes mitos es que solamente las grandes empresas pueden entrar al mercado. Pero es una realidad que en el mercado de cobertura ese mínimo no existe. Una empresa puede acceder a través del banco con el que trabaja, por ejemplo, ligando un producto financiero derivado de tasas de interés al crédito que requirió para el crecimiento de su infraestructura.

Eso sí: quien ya tomó la decisión de entrar, debe allegarse las herramientas necesarias y contar con el capital adecuado. Un derivado requiere fortaleza financiera.

Un tema que causa inquietud es la mecánica de evaluación. ¿Hay reglas claras de cómo hacer?

Las técnicas de evaluación están sustentadas en un principio muy importante: siempre deben ser replicadas por un portafolio de activos que existen en el mercado, es decir, no son técnicas que tomen variables que no existen en el mercado.

Mi consejo sería no tenerles miedo. Y además de eso, fortalecer un área comercial, en donde se tenga a un experto en medición de riesgos.

¿En qué ayuda tener reglas, procesos y políticas claras de valuación de derivados?

Primero, que pueden hacer que la empresa se haga de mayores recursos. La presencia de un gobierno corporativo siempre es un plus. En segundo lugar, políticas y procesos claros se traducen en el diseño de adecuados modelos de valuación para que la empresa pueda –con toda tranquilidad– discutir con su contraparte si un precio es justo o no.

¿Cuáles son las expectativas para un mercado que de 1998 a 2005 registró un crecimiento exponencial? El mercado ha registrado una recuperación importante en los meses poscrisis económica. Si vemos el caso de derivados de tasas de interés en dólar, es evidente el repunte.

El avance corre de forma paralela a las tendencias de producción. Un director financiero que sabe que su producción volverá a aumentar, vuelve a contratar derivados para establecer esta situación. Soy bastante optimista de que seguirá creciendo.

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