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Vacante laboral: Se solicita experto en el arte de amar

Amar por encima del éxito, prestigio, dinero y poder, le da a la persona una perspectiva de vida en libertad y voluntad, incluso para el desarrollo laboral.

13-02-2015, 12:22:46 PM
Vacante laboral: Se solicita experto en el arte de amar
Marcela Hernández y Hernández, Coach Empresarial y de Vida

Qué pensarías al leer una vacante que dijera: “Se solicitan expertos en el arte de amar”. Seguramente te preguntarás: ¿qué clase de empresa solicita algo semejante? ¿A qué se dedicará? Quizá hasta dudes de su seriedad y apego a la legalidad.

Liderazgo, negociación, comunicación, trabajo en equipo, planificación: son sólo algunas de las competencias más buscadas por las organizaciones. La guerra por el talento está basada en las aptitudes de sus futuros colaboradores. Pero… ¿cuántas empresas se detendrán a buscar personas que sepan amar además de sus aptitudes profesionales?

Desafortunadamente, hemos trasladado el concepto de amor, únicamente al terreno de las emociones, a las cuestiones románticas o familiares, no es una idea que tenga mayor importancia en un contexto más práctico y profesional.

Te has puesto a pensar ¿qué pasaría si colocáramos al amor como una de las competencias fundamentales para el éxito de una organización?

Desde una perspectiva pasiva, creemos que el acto de amar es muy  fácil, que sencillamente nos sucede y no tenemos mayor control sobre éste.  Lo peligroso es que todos nos consideramos capaces de amar, puesto que amamos o hemos sido amados, sin embargo, eso no significa que seamos buenos para hacerlo.

En su libro El arte de amar, Erich Fromm postula que el amor debe aprenderse como se hace con cualquier otro arte, a través del dominio de la teoría y la práctica pero sobretodo, a través de la relevancia que le damos al amor, por encima de otros factores como el éxito, prestigio, dinero y poder.

Te invito a que contemples 3 perspectivas diferentes para mejorar tu capacidad de amar:

1. El motor para amar

Amamos por y para algo. Quizá tiene que ver con alguna inseguridad o miedo a la soledad; tal vez lo hacemos por la satisfacción que nos brinda la atención o el afecto de otros. El problema es que cuando amamos impulsados por el ansia de llenar un vacío u obtener un beneficio, estamos siendo esclavos de nuestras motivaciones y estamos olvidando el sentido más puro del acto de amar: la libertad y la voluntad.

2. El carácter mercantil del amor

De acuerdo con Fromm, uno de las mayores limitantes del arte de amar es que la mayoría de las personas cree que el principal problema del amor radica en ser amado, y no en amar. De ahí que su principal preocupación será lograr que otros les amen.

El amor adquiere entonces un carácter mercantil, en el que damos para recibir algo a cambio. Las personas se observan a sí mismas y a otros como objetos disponibles en un mercado altamente competitivo, en el cual hay que luchar para ser y obtener a cambio un producto atractivo y de alta

3. El poder de dar

Generalmente, relacionamos el acto de dar o de amar con el concepto de sacrificio o renuncia y no es algo con lo que estemos dispuestos a vivir. Pero desde una perspectiva más proactiva, según Fromm,  el acto de dar constituye la más alta expresión de potencia. En el acto mismo de dar, experimento mi fuerza, mi riqueza, mi poder.

Dar produce más felicidad que recibir, no porque sea una privación, sino porque en el acto de dar está la expresión de mi vitalidad.

Estos tres preceptos se aplican al ambiente laboral. Quien es capaz de amar en desapego, puede amar su trabajo, satisfacerse en su desarrollo personal y profesional poque son emocionalmente saludables y las empresas podrían valorar esa capacidad como un plus para aumentar la productividad y mejorar el ambiente laboral.

¿Qué tan competente eres para amar? ¿Cómo mejoraría tu vida si le dieras mayor prioridad a tus habilidades para amar?

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