md_ipad md_ipad md_ipad
Actualizado a las 14:00 23/10/2014
Síguenos:

Las excentricidades de los millonarios

Enormes mansiones, viajes al espacio e instrumentos musicales gigantes son algunos caprichos de los hombres más ricos del mundo.

millonarios_riqueza

El director de televisión Aaron Spelling tuvo una mansión con 123 habitaciones.

POR: Altonivel

De acuerdo con una investigación realizada por Merrill Lynch y la consultora Capgemini durante 2009, existen 10 millones de personas ricas en el mundo, una cifra que parece minúscula respecto a los seis mil 700 millones de personas que existen en todo el planeta, según los datos estadísticos actualizados al 2008 del Banco Mundial.

Con esos números, tenemos que sólo 0.15% de la población es millonaria. Cantidad que no resulta absurda después de que en 2008 la Universidad de la ONU postulara que cerca del 2% de la población más rica del planeta poseía el 40% de la riqueza global.

Quizás las cifras responden a la forma, a veces estrafalaria, que tienen algunos de gastar el dinero. Y es que claro, algunos poseen tanto que sencillamente no saben qué hacer para gastarlo.

Por ejemplo del "magnate de las telecomunicaciones" Carlos Slim Helú (el hombre más rico del mundo, según el ranking Forbes 2010) posee una fortuna de 53.5 billones de dólares. ¿Qué haríamos con tal cantidad de dinero?

Si quieres algunas peculiares ideas lee lo que hacen algunos de los millonarios más excéntricos y algunas figuras del espectáculo con su capital.

Dennis Tito y su odisea en el espacio
El norteamericano Dennis Tito, un ex ingeniero de la NASA, se las ideó para cumplir el sueño de toda una vida: viajar al espacio.

En abril de 2001, el millonario se convirtió en el primer turista espacial al pagar 20 millones de dólares. Se entrenó varios meses y viajó al espacio durante ocho días con dos astronautas rusos en la cápsula Soyuz.

Paris Hilton y su amor por lo animales
La cantante, actriz y empresaria es símbolo del derroche; gastó una millonaria suma de dinero para comprar un trozo de tierra junto al nicho de Marilyn Monroe, con el objetivo de enterrar a su cabra.

El Wurlitzer de Jasper Sanfilippo
El empresario, amante de los instrumentos musicales, hizo construir el órgano de tubos Wurlitzer más grande del mundo en su propio hogar.

El magnífico instrumento, que habría costado dos millones de dólares, tiene ocho mil tubos, mientras que el órgano que le sigue en tamaño, ubicado en Radio City de Nueva York, ostenta sólo cuatro mil 500.

Duffield y su mansión canina
David Duffield, dueño de una empresa de computación de Sillicon Valley, se gastó siete millones de dólares en construir una mansión para sus animales.

La megaconstrucción incluye departamentos con paredes de vidrio para los perros, alfombras y televisores gigantes.

El millonario del Chelsea
Roman Abramovich es un fiel ejemplo de los millonarios que aman el deporte. El empresario petrolero utilizó 217 millones de dólares, de su fortuna total de ocho mil 300 millones, para comprar el club inglés Chelsea, uno de los más importantes del mundo.

Obsesión por las mansiones
El autor de la famosa serie Dinastía, Aaron Spelling, fue conocido en el mundo por su afición a las mansiones. Y cómo no, su inmensa residencia tenía 123 habitaciones, además de una pista de patinaje sobre hielo, incluso, un jardín de rosas en el techo de su garaje.

Los hoteles, las mayores víctimas
Los administradores de los hoteles más lujosos del mundo están acostumbrados a las insólitas solicitudes de algunos millonarios y muchos han tenido que lidiar con aquellas peticiones.

En el Ritz Carlton de Cancún, por ejemplo, un cliente solicitó ver películas en la playa privada que queda frente al hotel, pero no le gustaba la arena en sus pies por lo que los conserjes debieron alfombrar todo el camino hacia la playa.

Otro huésped del Sagamore Resort, de Lake George -Nueva York-, recibía poca señal en su móvil, así que decidió solicitar la instalación de una torre de telefonía móvil.

Los trabajadores del Hotel Adlon Kempinski de Berlín siempre recordarán a una familia que se dio cuenta que la hija menor había olvidado su conejito de peluche en casa y no podía dormir sin él. Por ello, solicitaron que un mayordomo manejara cinco horas hasta Hanover para recuperar el preciado juguete.


www.altonivel.com.mx

comentarios