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Obama y Netanyahu liman asperezas

Barack Obama y Benjamin Netanyahu se reunirán buscando mostrar que han dado vuelta la página en su relación.

06-07-2010, 7:44:50 AM
Obama y Netanyahu liman asperezas
Reuters
6 de julio de 2010

El presidente Barack Obama y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se reunirán el martes buscando mostrar que han dado vuelta la página tras un período inusualmente tenso en las relaciones entre Washington y su cercano aliado.

En una visita a la Casa Blanca para limar asperezas, Netanyahu tendrá una bienvenida más cálida que la que recibió en marzo, cuando Obama mantuvo cierta distancia con él en lo que se consideró un desaire por la política de asentamientos que lleva adelante el Gobierno israelí.

Las expectativas de un gran avance son bajas.

Pero la reunión, pospuesta hace un mes tras un asalto mortal de comandos israelíes contra una flotilla que transportaba ayuda humanitaria a Gaza, podría ser una prueba para ver si Obama puede dejar atrás tensiones recientes con Netanyahu y trabajar junto a él para reiniciar las estancadas negociaciones de paz directas entre Israel y los palestinos.

Obama probablemente no se arriesgue a otro choque diplomático con Netanyahu antes de las cruciales elecciones legislativas de noviembre, por el fuerte sentimiento pro israelí entre los legisladores y los votantes estadounidenses.

Organizando cuidadosamente lo que algunos analistas han calificado como una visita “de reconciliación”, los asesores de Obama han arreglado una cobertura periodística luego de la reunión en el Salón Oval, cuando cada elemento de lenguaje corporal será analizado. Posteriormente ambos almorzarán juntos.

La última vez no hubo un momento para sacar fotografías ni una comida para Netanyahu, cuya visita marcó un punto bajo en su relación con Obama.

El extraño enfriamiento en las relaciones ha desaparecido recientemente, luego de que Obama adoptó un tono más conciliador y Netanyahu ofreció gestos conciliatorios.

Ambos también han encontrado terreno común en su oposición al programa nuclear de Irán, que ocupará un lugar preponderante en la agenda del martes.

En la Casa Blanca, Netanyahu planea asegurar a Obama que quiere pasar de las negociaciones indirectas con los palestinos a charlas directas, algo que el presidente ve como vital para el objetivo de crear un Estado palestino junto a Israel.

“Estoy listo para reunirme con el presidente (palestino Mahmoud) Abbas hoy y mañana y el día siguiente en cualquier lugar”, dijo Netanyahu la semana pasada.

Aunque los asesores de Obama han insistido en que las diferencias se han reducido, los líderes palestinos sostienen que las negociaciones gestionadas por Estados Unidos no han conseguido un avance suficiente que justifique el comienzo de negociaciones cara a cara.

Una gran interrogante pendiente sobre el frágil proceso de paz es si Netanyahu extenderá más allá de septiembre una moratoria de 10 meses a la construcción de nuevas casas en los asentamientos judíos de la ocupada Cisjordania, una medida adoptada sólo bajo presión de Obama.

Pero una decisión de esta naturaleza podría generar tensión en la coalición gubernamental de Netanyahu, que incluye a un partido clave de extrema derecha.

Los asesores de Obama insisten, sin embargo, en que las charlas con Netanyahu no se concentrarán en definir plazos específicos sino en objetivos más amplios del proceso de paz.

Impulsar las negociaciones de paz es central para la agenda de Obama, que busca reparar las relaciones de Washington con el mundo musulmán, deterioradas por las guerras en Irak y Afganistán.

La visita de Netanyahu había sido programada originalmente para el 1 de junio.

Esa reunión fue suspendida luego del asalto israelí del 31 de mayo a una flotilla que transportaba ayuda humanitaria a Gaza, que desencadenó una condena internacional y llevó a Israel a aliviar su bloqueo terrestre al enclave costero controlado por Hamas.

Obama instaría a Netanyahu a considerar medidas adicionales para facilitar el flujo de ayuda humanitaria y de productos civiles que ingresan a Gaza, donde ha dicho que la situación es insostenible.

Pero Obama tiene espacio limitado para presionar a Israel. Esperando evitar grandes pérdidas para su Partido Demócrata en las elecciones de mitad de mandato, no desea facilitar munición a los republicanos, que podrían plantear dudas sobre su compromiso con Israel.

La Casa Blanca ha trabajado para suavizar su tono hacia Netanyahu luego de un roce diplomático gatillado por el anuncio que hizo Israel el 9 de marzo -durante una visita del vicepresidente estadounidense, Joe Biden- de planes para construir 1.600 viviendas adicionales para colonos en un área de Cisjordania que anexó a Jerusalén.

Por su parte, Netanyahu está ansioso de mostrar a la opinión pública israelí que las relaciones con la superpotencia aliada han vuelto a la normalidad, pero será reacio a ofrecer grandes concesiones que molesten a los partidos que apoyan los asentamientos en su frágil coalición de gobierno.

(Reporte adicional de Jeffrey Heller; editado en español por Hernán García)

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