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Desastres naturales y efectos económicos

¿Cómo impacta una catástrofe natural como lo son terremotos o huracanes en el rumbo de la economía de un país? El BID lo analizó.

05-07-2010, 4:28:46 PM
Desastres naturales y efectos económicos
Altonivel

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dio a conocer una buena noticia, respecto al efecto de los desastres naturales en las economías de algunas naciones en el orbe.

Sin ir más lejos el mundo ya sabe de dos fuertes terremotos durante este año (Haití y Chile) y México sufrió un sismo grado 6.1 Richter y de los vientos del huracán Alex.

“Es poco probable que los grandes desastres naturales afecten el crecimiento económico a largo plazo, a menos que sean seguidos por un trastrocamiento radical del orden institucional de la sociedad” declaró el Banco en su último estudio.

La investigación del organismo analizó un conjunto de datos empíricos sobre desastres naturales y los indicadores económicos de más de 100 países entre 1970 y 2000.

El BID definió a un desastre como grande cuando la tasa de mortandad superó siete personas por millón de habitantes- aproximadamente la tasa alcanzada por el huracán Katrina, que azotó Estados Unidos en 2005.

El estudio permitió establecer diferentes muestras de países que cumplían con los criterios preestablecidos y contaban con suficientes datos como para medir el impacto económico después de los desastres.

Para cada una de las muestras, los investigadores compararon el desempeño económico en esos países con lo que habría sucedido en ausencia de desastres. Para obtener este estimado, crearon grupos de comparación basados en datos de países no afectados por desastres naturales.

Impacto en el producto per cápita
El documento del BID señala que: acontecimientos sumamente catastróficos, es decir aquellos con tasas de mortalidad superior a 230 personas por un millón de habitantes, parecen tener un impacto duradero en el producto per cápita.

De los sucesos estudiados hubo sólo cuatro que superaban esa marca y del que se tenían datos suficientes para hacer el análisis: el terremoto de Nicaragua en 1972, el huracán de Honduras en 1974, el terremoto de Irán en 1978 y el huracán e inundaciones que azotaron a República Dominicana en 1979.

Si bien a primera vista los efectos de un desastre como éstos parecieran ser gigantes, tras 10 años de producirse los eventos el promedio del Producto Interno Bruto (PIB) de cada uno de esos países fue de 10% menos de lo que era en el momento de la catástrofe natural.

Además, en el grupo de países que se usó como comparativo el producto per cápita sería 18% más alto de lo que fue en el momento del desastre. En total, esto implica un efecto de casi 30 puntos porcentuales de pérdida en el producto per cápita al cabo de 10 años en comparación al escenario en el que no hubiera este tipo de acontecimientos.

Sin embargo, cuando los investigadores evaluaron los casos individuales de los países afectados, encontraron que los resultados sólo tienen una significación estadística en los casos de Irán y Nicaragua, países que sufrieron radicales revoluciones políticas luego del los desastres naturales.

“Este estudio intenta establecer el efecto causal entre los desastres naturales y el crecimiento económico”, dice Eduardo Cavallo, economista del BID que dirige la investigación.

“Los resultados indican que las economías se recuperan de la conmoción, a menos que los desastres naturales aumenten la probabilidad de una revolución política radical que altere la organización institucional”, agrega el experto.

Los resultados; sin embargo, no descartan la necesidad de proveer asistencia internacional después de una tragedia de este tipo.

“Los países necesitan el apoyo de la comunidad internacional para hacer frente a los problemas sociales y financieros que se derivan de la destrucción. Las necesidades humanitarias son enormes y pocos países tienen los recursos necesarios para absorber las consecuencias inmediatas de los desastres y reparar la infraestructura dañada” explica Cavallo.

“Los desastres naturales pueden ser una experiencia muy traumática para los países y la asistencia es fundamental para aliviar el sufrimiento humano y fomentar al mismo tiempo la confianza en la capacidad de recuperación del país”, concluye el representante del BID.

 
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