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Sean Penn, héroe real: rescató a empresario

El actor fue el responsable de salvar a su compatriota, quien había sido encarcelado injustamente en Bolivia por funcionarios corruptos.

07-01-2015, 12:08:51 PM
Sean Penn, héroe real: rescató a empresario
Altonivel, con información de AP y agencias

Le debe la vida a Sean Penn. Jacob Ostreicher estuvo a unos cuantos pasos de la muerte en una vieja celda de Bolivia, encerrado por un crimen que no cometió y sin otro destino que perder todo lo que había tenido antes de aventurarse a invertir en arrozales bolivianos.

Dinero, casa, negocios, familia y hasta salud, fueron algunas de las cosas que este empresario judío estadounidense perdió, pero logró salvar la vida y regresar a su país gracias a un escape, al puro estilo hollywoodense, tramada y realizada con la ayuda del actor Sean Penn.

La historia de Jacob comenzó como un intento de rescatar una mala inversión en Bolivia, sin imaginar que eso desencadenaría en la peor experiencia de su vida, debido a que funcionarios corruptos lo acusaron de lavado de dinero, sin nunca presentar evidencia alguna, para así poder explotar una operación arrocera de 25 millones de dólares en la que Ostreicher era apenas un inversionista menor. Fue encarcelado a mediados del 2011.

En el año que pasó desde que fue sacado de Bolivia, al estadounidense de 55 años le ha costado rehacer su vida luego de pasar más de tres años preso y sin cargos, durante los cuales funcionarios corruptos exprimieron al máximo la plantación de arroz.

“Hay días en los que no funciono”, declaró Ostreicher a The Associated Press (AP) en una serie de conversaciones telefónicas, que son sus primeras entrevistas con la prensa desde su rescate. “Es duro empezar una nueva vida“.

Hoy Ostreicher vive solo en Los Ángeles y dice que le cuesta encontrar una nueva ocupación. Vive de la caridad de filántropos y de algunas de las figuras más renombradas de Hollywood. Sobre todo de Penn.

Perderlo todo

A fines del 2012, Penn viajó a Bolivia para investigar el caso de Ostreicher a pedido del también actor Mark Wahlberg, quien a su vez fue informado del caso Ostreicher por el Aleph Institute, una fundación que ayuda a los judíos encarcelados. 

El judío ortodoxo había despertado el interés de la organización con sede en Florida, que le pidió a Wahlberg que hablase con Penn, una figura conocida por su compromiso social, su trabajo para ayudar a Haití después del terremoto de hace cinco años y su estrecha relación con varios líderes de izquierda de América Latina, por ejemplo, su amistad con el difunto presidente venezolano Hugo Chávez.

Penn se convenció de que Ostreicher había sido encarcelado injustamente y decidió intervenir: le pidió al presidente boliviano Evo Morales que intercediese, pero recibió una respuesta esquiva.

El actor decidió entonces sacar a la luz la maniobra extorsiva y desató un escándalo que generó el arresto de 14 funcionarios bolivianos –el número dos de la banda se declaró culpable la semana pasada–, mientras que otros presuntos implicados huyeron del país.

Luego, logró que Ostreicher fuese transferido a una clínica, debido al mal estado de salud que presentaba. El hombre pesaba solo 48 kilos (107 libras) como consecuencia de una huelga de hambre para protestar su detención, durante la cual se le daban solo líquidos. Penn aprovechó sus contactos en Venezuela para que asignasen guardias venezolanos a su protección, temeroso de represalias por haber denunciado a la banda.

Si bien había acudido a más de 30 vistas judiciales sin los resultados esperados, Ostreicher seguía insistiendo en que quería limpiar su nombre en Bolivia. Penn le dijo que se olvidase de eso.

“Me tomó con las dos manos, me miró fijo y me dijo, ‘te voy a llevar a casa”’, relató Ostreicher.

Al ser cuestionado sobre porqué ayudaba a  Ostreicher, Penn, que se mostró discreto sobre su extraña amistad con este empresario y sobre las razones por las que decidió ayudar, respondió: “¿Qué te puedo decir? Era un tipo simpático“.

El rescate

Pese a la promesa de regresarlo lo antes posible a EU, lo más que pudo hacer Penn fue conseguir que Ostreicher fuese trasladado de una cárcel de máxima seguridad a prisión domiciliaria. Pero a fines del 2013, el desafortunado inversionista llegó en un vuelo comercial a Los Angeles, procedente de Lima, Perú. En el aeropuerto lo esperaba Penn.

“Sean es el responsable de haberme salvado la vida“, dijo Ostreicher. “Es mucho más que un amigo”.

A meses de lo ocurrido, ni Penn ni Ostreicher hablaron de los detalles de la fuga, aunque el segundo admitió que su hermano mayor, Aaron, pagó para que hiciesen la vista gorda y que hizo un viaje muy tenso de Santa Cruz a Bolivia, sentado cerca del jefe de la policía boliviana y rezando para que no lo reconociese a pesar de que estaba disfrazado.

Bolivia ha dicho que la fuga estuvo planeada por la CIA, algo que Ostreicher niega. Solo dijo que participaron “profesionales” que no identificó

Curar y avanzar

Durante su estadía en Bolivia se vino abajo su matrimonio. Su esposa se quedó en Nueva York y Penn lo alojó en Los Ángeles por algunas semanas, durante las cuales pasó la mayor parte del tiempo encogido en un sillón, en posición fetal.

“Le decía a Sean que quería volver a Bolivia”, expresó a la AP. “Sean se sentó conmigo por horas, a veces toda la noche, sobándome la espalda”, contó en una ocasión durante una cena en honor de Penn.

El actor reclutó a su propia familia para que ayudase al amigo a curar sus heridas. Pero eso no bastaba para cauterizar las heridas: “Le dije a Penn que me gustaría encontrar una persona que lo tuvo todo y lo perdió todo para que me diese una razón para despertarme todos los días”.

El actor le presentó a Robert Downey Jr., otro actor que tocó fondo en los años 90 cuando su adicción a las drogas lo mandó a la cárcel por un año, quien le aconsejó a Ostreicher y le envió ropa y accesorios “por valor de decenas de miles de dólares”, según relató.

Cuando la hija de Ostreicher, Gitty, voló desde Nueva Jersey con su esposo y sus cinco hijos para una reunión familiar en febrero, el hombre estaba asustado. Trató de buscar excusas para no verlas, incluso poniendo como pretexto que no tenía la ropa adecuada para recibirlos… Penn se encargó de todo y reunió a la familia.

Cuando finalmente se encontró con su hija y su familia, sus nietos no querían acercársele, temerosos de los viejo y enfermo que se veía, relata.

Pero empezó a contarles a los niños acerca de la gran persona que lo había sacado de Bolivia. “¿Quieren saber quién es?”, les preguntó, señalando hacia Penn.

“Le dije a Sean, ‘muéstrales a los chicos tus bíceps’. Sean se arrodilló, se desabotonó la camisa y le mostró los músculos a mis nietos para que se sintiesen más cerca de mí. Y fue así que se me acercaron”.

Cuando se le preguntó por ese episodio, Penn se tomó un momento y respondió: “Jacob se las ingenia para poner a la gente en apuros“.

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