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NFL Now, la tendencia del usuario ‘always on’

El nuevo servicio de la NFL es un ejemplo más de la necesidad de tenerlo todo en el momento, capricho del mundo 'always on' que la gente sí paga.

05-01-2015, 4:13:45 PM
NFL Now, la tendencia del usuario ‘always on’
Alberto Álvarez Morphy, Digital Friks

Now, así
se llama el nuevo servicio de la NFL, NFL NOW. Y su slogan es sencillo: “I want
my NFL and I want it now” (“Quiero mi NFL y la quiero ahora”). Un servicio
gratuito que permite acceso a prácticamente toda la biblioteca digital de la
NFL, personalizada para quien la está viendo.

¿Por qué es esto relevante para este artículo? Porque muestra
con claridad la realidad del mercado en el que viven hoy los consumidores que,
curiosamente, no es la misma realidad de muchas compañías.

Netflix, por ejemplo. Su éxito se debe a la simple verdad de que la gente quiere
ver el contenido más reciente sin tener que esperar para ello, o averiguar
dónde conseguirlo. Hazlo fácil de encontrar y consumir y las personas acudirán
a ti.

Así de sencillo, la
industria fílmica de miles de millones de dólares basada en un modelo de
negocio centrado en torno a los derechos de contenido y ventanas disponibilidad
ya fue masivamente perturbada y poco pudieron hacer para meter las manos.

Pero, alguien con más de dos
dedos de frente, reconoció que los modelos de negocio que persistieron durante
décadas no estaban ya en sintonía con las expectativas de los consumidores. Consumidores
que ya nos hemos acostumbrado a un mundo “always on”, de gratificación
instantánea y cambio constante

Al igual que sus hermanos, los
estudios de la industria musical, están “echando manos a la obra” pero en
última instancia, no hay nada que detenga este tren. La buena noticia es que a
diferencia del pasado con Napster, ya no es necesario establecer aplicaciones
para hacer descargas y streaming de contenidos pirata.

Espacios como iTunes, Hulu, Netflix,
Spotify
y otros no sólo están ahí, sino que son ampliamente utilizados. No hay un
abismo negro que deban los usuarios cruzar. Todo lo que tienen que hacer los
usuarios es seguir las reglas. Y lo hacen. No les importa pagar, lo que les
importa es tener lo que quieren, cuando lo quieren.

Hace poco escuché en ted.com
una plática de Amanda Palmer (músico estadounidense), donde en resumidas
cuentas dice: No le pidas a tus fans que paguen por tu música; déjalos pagar
por tu música. El mensaje es simple, la gente está dispuesta a pagar por los
contenidos que le gustan, lo que no está dispuesta es a esperar por ellos.

Pero, ya no se trata sólo de
contenidos. En diciembre pasado, por primera vez en mi vida, no visité una sola
tienda  para conseguir los regalos de navidad,
no los de Santa Claus (bueno, miento, sí fui a una tienda de bicicletas para
comprar las nuevas bicis de mis hijos… porque pertenece a una amiga de mi
esposa y… me embarcaron).

Quitando eso, todas mis
compras fueron en línea. Todas. Y por supuesto, encontré todo lo que busqué, en
las tallas que estaba buscando, los colores que estaba buscando. Y si eso no
fuera maravilloso, sin hacer una sola fila, sin pagar un centavo de
estacionamientos, ni un empujón en una tienda o centro comercial y, sobre todo,
con tiempo de sobra para hacer lo que en estas fechas se supone que se hace: estar
con mi familia.

Dada la opción de conseguir
lo que queremos, la mayoría de nosotros con mucho gusto pagará un precio justo
por ello, hasta un poco más. La prueba más clara es que cuando nos dieron
iTunes, volvimos a pagar por nuestra música. Podíamos comprar lo que queríamos,
cuando lo queríamos. Y si buscábamos comprar sólo una canción, ya no teníamos
que comprar el disco entero para tenerla.

Prácticamente toda la gente
que conozco ya usa Netflix, y somos felices, hoy. Pero pronto vamos a querer
más. Y es fácil imaginar a Netflix añadiendo un plan de suscripción premium que
cuesta más que el normal, pero ofrece nuevos contenidos antes que el servicio
normal. Y es más fácil verme pagando por ese servicio Premium, porque quiero
esos contenidos.

No tenemos problemas para
jugar con las reglas, por la derecha. Tenemos problemas cuando esas reglas nos
impiden obtener lo que queremos cuando lo queremos, pagando un precio justo, o
hasta un poco más. Porque si le preguntamos a cualquier persona, está dispuesta
a pagar un poco más con tal de no tener que ir a la tienda. El problema es que
la tienda… no les da la opción. O la opción es una muy mala experiencia de
compra en línea y peor experiencia de envío y entrega.

Vaya, que casualidad que
Gap, Old Navy, Macy’s, Toys R Us, Brooks Brothers, Bloomingdale’s y muchísimos
otros más ya nos envíen a México los pedidos hechos desde acá. Muchos de esos
sitios incluso muestran los precios de los artículos en pesos para que no
tengamos que pensar siquiera en cuál será la conversión.

¿Habrán hecho toda esa
inversión nomás “a ver si pega”? Claro que no, decisiones sólidas de negocio
basadas en datos duros y una constante innegable: “Lo que yo quiero, cuando yo
quiero, y como yo lo quiero… tú ponle precio”. Y si es un precio justo, la gente
lo pagará. Y nótese que dije un precio justo, no dije barato. Es tiempo de elevar el estándar. Alguien tiene que hacerlo.

El autor es director General de Digital Friks e IncentivAction.

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