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Grupo MIA: Construyendo viviendas dignas

Las necesidades, como la carencia de viviendas para gente de escasos recursos, son las que se convierten en el punto de partida de los emprendimientos sociales.

19-12-2014, 9:31:46 AM
Grupo MIA: Construyendo viviendas dignas
Especial

México carece de 7 millones de hogares para familias de escasos recursos, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo (CONEVAL). El reporte (Redifining) Success in a Changing World, publicado por Chivas Regal, revela que este tipo de necesidades son las que se convierten en el punto de partida de los emprendimientos sociales. Y ese fue el caso de Grupo MIA, una empresa que impulsa la construcción de viviendas de bajo costo en zonas marginadas.   

Desde hace 10 años, en el país se empezó a fortificar la política de vivienda y se atendieron a las familias que tenían acceso a un crédito. Guillermo Jaime Calderón, Presidente Ejecutivo y CEO de Grupo MIA, se dio cuenta de que el 50 por ciento de la población vivía en condiciones de pobreza patrimonial, principalmente en áreas rurales, y fue cuando decidió crear un modelo de negocios que diera a las familias rurales un hogar.

“La manera en la que funciona es que yo les llevo los materiales, divido a la gente en grupos de trabajo como de 10 familias y los vecinos se unen para ayudarse entre todos a construir las residencias en base a tres modelos”, dice Guillermo. Conócelos:

1. Vivienda progresiva rural

“En nuestro país, una persona que autoconstruye su casa se tarda aproximadamente 10 años conforme va teniendo dinero, además, el costo por metro cuadrado supera los 10 mil pesos”, afirma el CEO. Con este modelo, las personas edifican sus hogares por medios propios. Basados en estos datos duros, este empresario buscó un modelo en el que las familias tuvieran una buena casa sin gastar mucho.

Normalmente, el proceso para construir una casa es primero los cimientos, luego los muros y al final el techo, pero Guillermo pensó “fuera de la caja” y decidió dividir la construcción en tres etapas: primero el techo, luego los muros y el resto de la vivienda. De esta forma, aunque ésta no esté terminada, pueden contar con un techo para poner sus cosas.

“Gracias a este modelo, las personas vieron algo inalcanzable como una posibilidad, ya que siguieron invirtiendo en más cosas para terminar con la construcción por motivación propia”, añade.  

2. Vivienda envolvente

Este modelo llegó a la mente del empresario por un viaje que hizo hace algunos años a una comunidad presidencial en Alemania. Ahí fue donde un desarrollador le enseñó una colonia muy bonita en donde las casas eran completamente huecas (tipo loft). La razón de esto fue que, al hacer viviendas económicas, las personas tenían más dinero para hacer ampliaciones si así lo deseaban. Además, se podía conservar el equilibrio en el condominio al ser todos los hogares del mismo tamaño y éste tenía plusvalía.

Guillermo decidió poner en práctica esta idea en México en el que se construyera un espacio habitable, seguro y agradable. A pesar de ser un gran cuarto vacío, la gente cuenta con casa a la que se le puede poner muros en cualquier momento.

3. Vivienda completa

Este modelo es para las personas que cuentan con los recursos suficientes para hacer la casa en una sola etapa. Está basado en cinco fuentes de pago: recursos federales a través de Comisión Federal de Vivienda, recursos estatales, recursos filantrópicos (ciertas personas se unen a la causa), microcrédito (la empresa puede prestar entre 5 y 20 mil pesos) y aportaciones de gente con la mano de obra (cinco por ciento del valor de la vivienda).

Hasta el día de hoy, se han ayudado a más de 100 mil mexicanos de 20 estados diferentes y se ha replicado el modelo en otros lugares del mundo como Ecuador, Burkina Faso y Angola.Como emprendedor Endeavor, Guillermo ha podido dar a conocer su modelo en diversos lugares, pero sigue con el objetivo firme de ayudar a todas las comunidades mexicanas para que tengan un hogar propio.  

Para el director de Grupo MIA, el impacto social y la rentabilidad pueden convivir en perfecta armonía. Gracias a su fundación, Esta casa es mía, el empresario puede darles a las personas mano de obra o algo de dinero extra para terminar con lo que iniciaron. “Muchas personas confunden lo social con lo filántropo, pero todo buen emprendedor puede tener un negocio social que sea rentable, así que no tengan miedo de combinarlos”, afirma el emprendedor.

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