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Pobreza en México genera emprendedores sociales

Estos emprendedores son los ‘inconformes’ y han surgido ante la ineficiente respuesta del gobierno frente a problemáticas como pobreza y medio ambiente.

03-12-2014, 1:38:03 PM
Pobreza en México genera emprendedores sociales
Especial

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la
Política de Desarrollo (CONEVAL), 46 por
ciento de los mexicanos
vive en pobreza
y 10.4 por ciento en pobreza extrema. Además, México carece
de 7 millones de hogares para familias de escasos recursos. Estas cifras
colocan a nuestro país en una situación vulnerable, pero también proporcionan
una interesante oportunidad a los emprendedores que deseen desarrollar un negocio exitoso con un impacto social
positivo.

Armando Laborde, director de Ashoka en México y
Centroamérica, una organización que promueve el emprendimiento social en más de
70 países, considera que un emprendedor social se diferencia en que su
motivador es resolver una problemática
social
o ambiental.

“Es una
persona que está molesta y que quiere ver algo cambiado”, sostiene Laborde

El reporte (Redefining)
Success in a Changing World, elaborado por
Chivas Regal
, comparte esta idea del “inconformista”. Las investigaciones revelan que, como grupo, los
emprendedores sociales son impacientes y cuando ven un problema inmediatamente
quieren arreglarlo sin perder tiempo esperando apoyo del gobierno u otra
institución. Sin embargo, también tienen una mentalidad empresarial: entienden que los negocios deben generar ganancias para ser sostenibles.
Laborde de Ashoka recalca en este punto, estableciendo que un emprendedor de
negocios tradicional no está peleado con uno social; de hecho, hoy en día debe
existir una convergencia entre ambas nociones.

En países como México, el emprendimiento social muchas veces
surge a partir de individuos que son parte de las comunidades necesitadas y que se deciden a actuar por la
ineficiente respuesta del gobierno. Rhett Morris, Director de Endeavor, un
centro de emprendimiento de alto impacto, destacó en el (Redefining) Success in a Changing World que las limitaciones de
los programas sociales gubernamentales y la filantropía en América Latina han
catalizado la participación de los emprendedores sociales para entregar servicios esenciales.

Así, la empresa social constituye una pieza fundamental para
disminuir problemas como la pobreza y el deterioro ambiental. De hecho, en
algunos casos los emprendedores son la única fuente legítima de estos
servicios.    

Oportunidades en
negocios sociales

Armando Laborde afirma que el primer caso de éxito en el
ámbito de emprendimientos sociales (como modelos para generar dinero y tener un
impacto positivo) fue en el sector de las microfinanzas.
Hoy en el país operan cerca de 250
microfinancieras
que ganan dinero entregando préstamos a individuos pertenecientes a la base de la pirámide. No
obstante, esta tendencia se replica en varias industrias, desde la vivienda
hasta la salud, la educación y la energía, ofreciendo interesantes
oportunidades de negocio.

Durante una conferencia otorgada por la firma de consultoría A.T. Kearney en la Cámara
de Comercio México-Estados Unidos en noviembre de 2013, se detalló la situación
de los proyectos con impacto social en el país, así como los retos y
oportunidades en este ámbito. La conferencia enfatizó en el hecho de que la
aplicación de los principios del sector privado para la asignación de recursos
incrementa los retornos financieros y
sociales
. Pero es importante considerar que estos retornos no son
inmediatos y que las plataformas son cruciales, ya que permiten potenciar su
alcance. 

Otro punto importante es la solidez y el auge de
instituciones que apoyan este tipo de emprendimientos en México. Y es que el 45
por ciento de los emprendedores sociales mexicanos, según el informe de Chivas
Regal, desearía haber contado con un tutor
o experto
para ayudarlos en el proceso de levantar sus negocios y mejorar
sus procesos.

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Un ejemplo exitoso es New Ventures México (NVM), una plataforma
catalizadora de proyectos de impacto social con 10 años de trayectoria. De acuerdo
con Ana Paula González, directora de
estrategias y negocios de NVM, las empresas con impacto son aquellas financieramente rentables, comercialmente viables y que giran en
torno a resolver una problemática social
o medioambiental.

Esta organización impulsa a los emprendedores desde
distintos frentes como financiamiento, apoyo estratégico, difusión y
vinculación. “Buscamos ser el punto de inflexión para estas empresas”, afirma
Ana Paula González.

“Quisiéramos
que con estos casos de éxito se cree un efecto dominó que inspire a más
emprendedores a hacer este tipo de negocio y atraiga a más inversionistas en el
sector de alto impacto”.

Las grandes compañías también juegan un papel fundamental
para el futuro de los estos proyectos. En el estudio de (Redefining) Success in a Changing World, de los emprendedores
sociales entrevistados (provenientes de seis países, incluyendo México), el 95
por ciento dijo que estas organizaciones deben involucrarse en resolver
problemas sociales y medioambientales. Y una de las mejores formas de hacerlo
es a través de “socios”: dueños de
startups, principalmente, cuyo modelo de negocio tiene un enfoque social desde
la raíz.

El emprendedor social
en México

(Redefining) Success
in a Changing World
encontró que, dependiendo del país y la demografía, el
fenómeno del emprendimiento social varía. En México, el estudio se realizó a 91
emprendedores sociales, revelando que en su mayoría son hombres (62% vs. 38%
mujeres), entre los 35 y 54 años (43%) y los 18 y 34 años (42%). El creciente
número de millennials demuestra un
cambio generacional donde los jóvenes de hoy están más interesados por las causas sociales que sus antecesores.

En cuanto al tipo de empresas sociales que operan en el país,
la mayoría son sumamente jóvenes. Se trata en buena parte de startups (77%) que
iniciaron operaciones hace menos de un año; únicamente el 4% de las compañías
entrevistadas superan los 10 años de antigüedad. En cuanto a las ganancias
anuales, el 82% de las empresas
obtienen entre cero y US$250,000; mientras
que el 10% recibe entre US$250,000 y US$1 millón y sólo el 7%  tiene ganancias superiores al millón de
dólares.   

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