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Tabaré Vázquez va por 2do. mandato en Uruguay

El sucesor de José Mujica, fue presidente entre 2005-2010, cuando logró impulsar la economía y reducir la pobreza.

01-12-2014, 9:00:08 AM
Tabaré Vázquez va por 2do. mandato en Uruguay
Reuters

Tabaré Vázquez triunfó en las elecciones presidenciales de Uruguay, dando a la izquierda gobernante un tercer período consecutivo para consolidar su fórmula de crecimiento económico con acento social e intentar resolver asignaturas pendientes como la creciente inseguridad.

El recuento oficial mostró en la madrugada del lunes que el candidato oficialista del Frente Amplio ganó cómodamente con un 52,8 por ciento de los votos frente al 40,5 por ciento de su rival conservador, Luis Lacalle Pou, quien admitió temprano su derrota tras conteos privados que dieron ganador a Vázquez.

Respetado por haber logrado impulsar la economía y reducir la pobreza en su primer gobierno (2005-2010), Vázquez asumirá la presidencia de nuevo el 1 de marzo para suceder a su aliado José Mujica, un ex guerrillero de 79 años.

Si bien es más moderado que Mujica, Vázquez es considerado una garantía de continuidad de varias iniciativas aprobadas por el mandatario saliente, a pesar de haberse opuesto en el pasado a leyes como la del aborto y de preocuparse por el impacto en la seguridad de la legalización del cultivo y venta de marihuana. 

“Vamos a sacar adelante este país con más libertad, humanidad (…), más justicia social”, dijo Tabaré Vázquez

Miles de uruguayos salieron a las calles de Montevideo a festejar con banderas rojas, azules y blancas -los colores del Frente Amplio- la victoria de Vázquez, que fue felicitado por mandatarios de la región como los de Argentina y Venezuela.

En el centro de la ciudad, partidarios del oficialismo hacían sonar las bocinas de sus autos en medio de largas colas, mientras sus ocupantes agitaban banderines del partido.

“El gobierno de Mujica ratificó lo bueno que había hecho el primer gobierno del Frente”, dijo Sandra González, una empleada de 40 años que celebraba el triunfo de Vázquez. “La victoria de hoy respalda todo lo que hizo Mujica y ahora Tabaré tiene que encarar lo que no pudo solucionar Pepe (Mujica), que es educación y seguridad”.  


Vázquez contará con una mayoría en el Congreso que hará más fácil la aprobación de sus iniciativas, como la de establecer nuevos impuestos a los grandes terratenientes para financiar mejoras en la educación, un reclamo de muchos uruguayos.


Y debe hallar una solución para otros temas que le quitan el sueño a sus compatriotas: el deteriorado servicio público de salud y el aumento de la delincuencia en un país que tradicionalmente ha sido seguro.


Además, tiene el reto de mejorar sus vínculos diplomáticos con Argentina, uno de sus principales socios comerciales, desgastados hace años por las diferencias en torno a la instalación de una planta de celulosa sobre un río limítrofe.


“¡No nos dejen solos, no nos dejen solos! Tienen que exigir a cada día y en cada momento, cada vez más, para que podamos con fuerza llevar adelante el programa y el proyecto político del Frente Amplio”, dijo Vázquez.

Cosechando frutos


Un cóctel de factores inclinó la balanza a favor de Vázquez. Durante su primer mandato, el médico pudo estabilizar la economía y reducir la pobreza combinando políticas pro mercados con iniciativas sociales. Pero como la reelección inmediata no se permite en el país, le entregó la banda presidencial a su aliado Mujica teniendo una popularidad del 70 por ciento.


A su turno, el carismático Mujica, que con su estilo poco protocolar se convirtió en uno de los líderes más populares de Latinoamérica, mantuvo el rumbo económico de Vázquez y profundizó sus programas sociales.

 

 


Como resultado, Uruguay, un pequeño país primordialmente ganadero, en la última década ha crecido a un ritmo promedio de casi el 6 por ciento anual y ha reducido la pobreza un tercio a su mínimo histórico de poco más del 11 por ciento.


“El tercer gobierno del Frente permitirá demostrarle al mundo que Uruguay puede ser progresista y exitoso, bajando la pobreza y con la economía mejor que nunca”, dijo Richar Martínez, un empleado de una pizzería de 39 años con una bandera del Frente Amplio en sus hombros.


Si llegaba al poder, Lacalle Pou, un joven legislador de 41 años, había prometido derogar partes de la norma que regula la marihuana, que busca un nuevo enfoque contra el narcotráfico pero es rechazada por la mayoría de los uruguayos.


Sin embargo, su discurso no caló lo necesario por no haber logrado mostrar un proyecto alternativo lo suficientemente sólido. Y tampoco pudo explotar las asignaturas pendientes del gobierno en educación, salud y seguridad.


“Vamos a asumir la responsabilidad que la gente nos dio, que es la conducción partidaria y ser la segunda fuerza mayoritaria en el parlamento para impulsar nuestras cosas, para controlar y para convencer”, dijo Lacalle Pou.

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