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Empresa social, el lado moderno del emprendimiento

¿Cómo distinguir a una empresa tradicional de una social? No son reinas de la caridad, buscan un retorno de inversión pero con un enfoque positivo.

25-11-2014, 5:01:34 PM
Empresa social, el lado moderno del emprendimiento
Jesús Franco

Las exigencias y necesidades del mercado han transformado la manera de emprender negocios, no solo en México, sino en el mundo. Hasta hace algunos años, los emprendedores buscaban un solo objetivo: crear una empresa, que al paso de los años se hiciera sólida y dejara buenos dividendos. Sin embargo, esta visión ha cambiado y ha hecho nacer una nueva categoría de emprendedores: los sociales.

Tal vez la primer impresión que nos deje el concepto emprendedores sociales sea el de personas que se fueron a una comunidad alejada de la ciudad a producir alimentos orgánicos. Pero para entender a este tipo de emprendedores, Juan Carlos Díaz Bilbao, Coordinador de Ciudadanía Económica para todos, una iniciativa de Ashoka, explica que primer es necesario entender las Cadenas Híbridas de Valor, que son las que tienen el potencia de transformar las industrias y de crear otras nuevas.

Éstas deben cumplir con cuatro criterios: El primero, el negocio debe tener el potencial de convertirse en una empresa transnacional de gran escala; el segundo, las empresas con fines con fines de lucro y los emprendedores sociales trabajan juntos para crear diversos tipos de valor; tercero, se debe entender que los consumidores pagan por un bien o un servicio, no se trata de un trabajo de caridad ni de un proyecto de responsabilidad social empresarial, sino de uno que sea rentable y escalable; y cuarto, la idea de un sistema para generar cambios puede proveer las bases para nuevas áreas de competencia. En resumen, los emprendedores sociales buscan impactar millones de vidas, al mismo tiempo que lo hacen en sus empresas.

A partir de este modelo puede entenderse de una manera clara quién es el emprendedor social. “Nosotros lo que hacemos en Ciudadanía Económica para todos es ayudar a las empresas a que cumplan con su responsabilidad social empresarial, al mismo tiempo que dirigen sus esfuerzos hacia la generación de un impacto positivo en la sociedad y en el medio ambiente, obviamente con el objetivo de obtener un retorno periférico del negocio”, dice Díaz Bilbao.

Hay algo claro: las empresas cada vez voltean a ve más el impacto social o ambiental que pueden lograr. Sin embargo, aclara Díaz Bilbao, las empresas sociales están lejos de alcanzar un etapa de madurez y las reacciones por parte del gobierno han sido poco sustanciales.

Entonces, el objetivo de los emprendedores sociales podría definirse así: empresas que ocasionen un impacto ambiental y social positivo, al mismo tiempo que logran un retorno financiero que les permita consolidarse y escalar.

Tradicional VS Social

La diferencia básica entre estos dos tipos de emprendedores radica en que el tradicional establece un modelo de negocios y organizacional que solo persigue un objetivo financiero.

“Para ellos el mecanismo resulta irrelevante y se ve más a corto que a largo plazo”, enfatiza Díaz. Mientras, el social, busca resolver un reto social o ambiental, apremiante, de escala y que sea del bien común. Prácticamente, agrega Díaz, su modelo de negocio se basa en lo social y lo organizacional y lo único que cambia es la misión que tiene cada uno.

Ciudadanía Económica para todos es una iniciativa de Ashoka que busca impulsar a los emprendedores sociales. Lo hace a través de tres dimensiones, con las cuales busca dar visibilidad a empresas y a organizaciones que estén desarrollando proyectos que levanten la cortina del sector social.

Se parece pero no es lo mismo…

Hay una aclaración importante que debe hacerse: no es lo mismo hablar de una Empresa Socialmente Responsable (ESR), que de aquella que fue fundada bajo el precepto de “emprendimiento social”.

Díaz Bilbao aclara que aunque hay un boom de empresas que se empiezan a sumar a la iniciativa ESR, apenas hay cerca de 800 mil firmas inscritas en este programa de las más de 5 millones de empresas que hay en México, según el Centro Mexicano para la Filantropía.

Sin embargo, esto no quiere decir que las empresas estén impactando verdaderamente en los diferentes componentes de la sociedad. Simplemente podrían estar realizando acciones para mejorar su imagen.

Sin duda, uno de los retos más grandes que hay en el mundo de los emprendedores sociales son los conceptos que los definen, ya que en muchas ocaciones se les asocia con caridad, proyectos que no son financieramente sostenibles o simplemente que hacen el bien sin mirar a quien.

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