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Mandela y los 6 hábitos que lo hicieron un gran líder

A un año de su muerte, te destacamos los hábitos que dibujaron la vida de este emblemático líder que buscó y peleó por la libertad de todo un pueblo.

25-11-2014, 11:54:41 AM
Mandela y los 6 hábitos que lo hicieron un gran líder
Roberto Esparza Viedma, autor de Empleología y Director General de IQubadora

¿Qué hábitos son los que conforman el
liderazgo y la trascendencia de una
persona en la vida? Nelson Mandela es sin duda un personaje tan sobresaliente en
nuestra historia como humanidad, que difícilmente se le puede circunscribir
únicamente en el ámbito del liderazgo,
no obstante, en su autobiografía, podemos identificar ciertos hábitos que lo hacen una hombre
excepcional.

Los buenos hábitos son grandes generadores de cambios, caminos inicialmente sinuosos pero con el
tiempo virtuosos.

Es por ello que en esta entrega quisiera abordar el tema de la lucha de
la libertad
emprendida por Mandela desde el punto de vista de los hábitos
que dibujaron la vida de un gran líder.

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Tal como apreciaremos en esta columna,
los hábitos de Madiba (como lo nombraba su tribu) no sólo transformaron la vida de un país y de una sociedad oprimida, su huella también
puede ser un camino claro hacia la libertad
individual
,  de cada uno de nosotros,
ante el ejemplo este gran líder.

1.
Actúa con fortaleza y esperanza

A sus nueve años fue testigo de la
muerte de su padre. Antes del último suspiro, pidió a un par de sus esposas -(tradición Xhosa) que lo cuidaban en su fatal enfermedad y siendo una de ellas
la madre de Mandela– una pipa para disfrutar. Diagnosticado de una enfermedad
pulmonar, su padre fallece -ante sus ojos incrédulos- aún con la pipa
encendida. 

Perder a su padre desde pequeño quizás fue uno de los primeros hitos que fueron circunscribiendo la mentalidad fuerte y esperanzadora que
lo caracterizaron. Previniendo este fatal desenlace, el padre de Mandela solicita
a su amigo Jongintaba la protección de su hijo.

Devastado por la trágica
noticia y ante el compromiso asumido por el amigo de su padre, Mandela se
despide de su madre para iniciar una vida bajo el cobijo de su generoso
protector. Esto le permite tener acceso
a una educación y preparación
para el mundo que enfrentaría.

Esta
experiencia la recrearía en su vida una y otra vez, pero sobre todo ante las
desgarradoras vivencias en prisión (27 años de encarcelamiento) soportando la pérdida y muerte de
familiares
como su madre y a uno de sus hijos, paralelamente con la
esperanza de volver a verlos, recreando una y otra vez en sus sueños, la visita
a su casa de Orlando West.

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2.
Mentalidad de acoplamiento y/o incorporación

Algo que caracterizaba
significativamente a Mandela era su forma de “acostumbrarse” a su entorno. Era un hombre con una curva de aprendizaje corta, sin
titubeos y con carácter. Ya sea en una nueva escuela, universidad, ciudad, en
sus trabajos previos a la fundación del primer despacho de abogados negros en
Sudáfrica, en las diferentes prisiones y hasta en su propia libertad, Mandela
se “ajustaba” perfectamente a su entorno y al contexto que lo rodeaba.

Dotado
de una inteligencia intelectual y emocional perfecta, superaba la opresión recibida a través de sus conversaciones,
diplomacia y empatía con la gente que lo rodeaba.

Mandela vivió varios meses sumergido
en lo que llamada la “clandestinidad”, llegando hacerse pasar por mozo,
jardinero y chofer con otro nombre –David Motsamayi–  para no ser identificado por el gobierno del
National Party antes de ser encarcelado.

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Una vez en prisión, creó sistemas de comunicación con otros
reos, empatía con ciertos guardias
para obtener información del ambiente político y la lucha del Congreso Nacional
Africano
(CNA), visitas de su segunda esposa Winnie y hasta un huerto para
poder sembrar sus hortalizas y frutos favoritos. Este hábito de acoplamiento es
sumamente notorio en su comportamiento y personalidad.

Al descubrir la vida de
Mandela en cada uno de sus capítulos y desafíos, provoca realmente un sentido
de admiración profunda por su autoconfianza,
seguridad, nobleza y liderazgo
.

3.
Acondicionamiento físico y trabajo arduo

Mandela se levantaba siempre a las
5:30 am y realizaba sus ejercicios habituales como estiramientos, sentadillas,
lagartijas, abdominales. Igualmente corría y trotaba. Antes de pisar la cárcel
era un practicante del box y amante del cuadrilátero. La rutina de su vida
comenzaba a estas horas de la madrugada.

Era un hombre que dormía poco y
aprovechaba cada hora del día para manejar sus asuntos legales, políticos,
laborales, familiares y sociales: la fundación de su despacho de abogados con
su mejor amigo Oliver Tombo, su trabajo político en el CNA como organización
pilar de la resistencia civil y militar, la defensa frecuente de su situación
legal frente al estado gobernado por el National Party –creador del apartheid–, hasta la
configuración del estado democrático que lo llevara a la presidencia, hacían de
la vida de Mandela, una vida agitada y dotada de múltiples compromisos
simultáneos.

El equilibrio entre su trabajo y conciencia sobre la importancia
del deporte en su vida le permitieron, sin lugar a dudas, tener una vida
longeva y saludable.

4.
Especialización

Mandela fue un abogado notable. Su
lucha por la libertad iniciaba en los libros, en el conocimiento de la ley. Era
consciente de la ignorancia en la que vivía su pueblo sometido a uno de los
regímenes más opresores jamás concebidos. El alimento de su conocimiento lo
absorbía siempre bajo la filosofía de ser un instrumento libertador de su
pueblo ante las atrocidades vividas.

La
dedicación emprendida en su lectura y estudios estaba dedicada a la lucha por
la libertad. Su vocación profesional y talento se empalman con su lucha, tanto
así, que durante todos los juicios previos al conocido juicio de Rivonia
(sentencia en prisión por alta traición) los ganó todos.

Mandela era un hombre
culto y carismático, lo que le permitía ganarse a la gente con sólidos
fundamentos, principios e ideales. Información que obtenía gracias a su
experiencia en las calles y contacto con la gente, pero sobre todo, por su
hábito de lectura y estudio constante.

5.
Practica el optimismo

No es difícil imaginar los momentos
sombríos a los que se enfrentaba Mandela constantemente. Llegó a poner a prueba
su fe en la humanidad y en sí mismo, pero no podía ni debía abandonarse ante la
desesperación. Sabía que en esa dirección sólo se encaminaría hacia la derrota
y a su propia muerte.

El ánimo y el optimismo eran vigilantes siempre presentes
ante momentos de dolor y abandono. Todos hemos vivido momentos de
desolación, desesperación y más aún incertidumbre. La duda del camino elegido
comparado con los caminos que pudieran ser, decapita el presente y subyuga la
razón.

Mandela era especialmente talentoso para automotivarse, era ante todo
un hombre positivo, abundante en esperanza, misma que contagiaba a quienes lo
rodeaban. Su mentalidad fuerte y carácter férreo, lo mantuvieron cobijado y
protegido aún ante el peor de sus pensamientos.

Era un maestro en visualizar su
futuro y crearlo con cada pensamiento y acción. Mandela sabía que su libertad
podía ser fácilmente arrebatada en un régimen como el apartheid pero jamás le fue arrebatada su mentalidad positiva.

Este optimismo lo llevó inclusive al
extremo, cuando hubo obtenida su libertad el 11 de febrero de 1990, puso en su
mente como nuevo proyecto: la libertad de su opresor. Mandela
planteó un dilema filosófico nada menor que lo convirtió en un salvador y
libertador de todos los sudafricanos. Salvar a su opresor de sí mismo.

Los
barrotes que lo asilaron por más de 27 años, eran ahora los barrotes de la
conciencia de sus opresores, teniendo como tarea liberarlos de ellos mismos.
Sin esta libertad del opresor y del oprimido no habría jamás reconciliación,
paz y una genuina democracia.

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6.
Construye relaciones de amistad

Mandela tenía una cualidad que lo
diferenciaba notablemente del resto de los activistas del CNA y era su
capacidad de generar confianza y lealtad con sus interlocutores, autoridades,
seguidores y compañeros. Estos atributos de sus relaciones lo llevaron a
generar relaciones de largo plazo y amigos. Sus principios y congruencia con
los mismos, lo hacían un hombre íntegro y fundamental en las decisiones clave en
la lucha contra el
apartheid.

Fue un
hombre que durante el periodo que él menciona como de
“clandestinidad” e
identificado como la
“Pimpinela Negra” viaja constantemente a otros países
africanos e Inglaterra para preparase para la lucha armada una vez concebido el
brazo militar del NCA denominado como MK. 

En estas ciudades y países es recibido siempre
como un hombre de peso y relevancia para todos los africanos de su época,
construyendo siempre relaciones que al pasar de los años y aún en la cárcel, le
permitieron seguir contando con el apoyo de otros líderes para la lucha
emprendida.

En la cima de su fama desarrolló la admiración y aprecio de
presidentes, líderes, artistas y grandes empresarios de todo el mundo
manteniendo con ellos una relación de amistad hasta su muerte.

Leer a un personaje de esta magnitud
con el detalle de su vida cotidiana a través de los años, nos permite conocer
los hábitos que lo mantenían desarrollándose y trascendiendo en su vida, mismos
que podemos implementar en la nuestra. 

¿Qué
hábitos positivos y negativos posees en tu vida? ¿Cuáles te permiten
desarrollarte en tu máximo potencial?

El autor es Director General de IQubadora y autor de Empleología.

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