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Takata sacará de Coahuila su producción para BMW

La planta de Takata en Monclova, Coahila, fue el origen de las bolsas de aire defectuosas que han provocado la muerte de automovilistas.

24-11-2014, 2:39:59 PM
Takata sacará de Coahuila su producción para BMW
Reuters

Después de que la empresa japonesa Takata se viera inmiscuida en una larga investigación sobre los defectos de sus airbags fabricadas en su planta de México, la empresa planea trasladar su producción de bolsas de aire para vehículos de BMW de Monclova, Coahuila, hacia Alemania.

La industrial se ha desplazado desde los márgenes de la cadena global de autopartes al centro de una investigación sobre por qué los airbags de la japonesa Takata Corp están inflándose con una fuerza letal en algunos accidentes automovilísticos.

Se ha confirmado que la planta de Takata en la ciudad mexicana fue el origen de las bolsas de aire defectuosas fabricadas entre el 2001 y el 2002, y de nuevo alrededor del 2012, según datos de fabricantes de automóviles, reguladores y casos de llamados a revisión.

En el 2006, la fábrica estalló, trayendo a la mente de trabajadores y residentes la volatilidad del compuesto explosivo que está en el centro del caso de las bolsas de aire.

Ahora la Administración Nacional de Seguridad del Tránsito de Autopistas de Estados Unidos (NHTSA, por sus siglas en inglés) ha ordenado a Takata Corp, que tiene su sede en Tokio, que entregue amplios registros, incluyendo las referencias a los controles de manufactura de la planta mexicana.

Los documentos son parte de una investigación de por qué las bolsas de aire han disparado fragmentos de piezas a conductores en cinco accidentes fatales desde Oklahoma hasta Malasia.

Las cinco víctimas, incluyendo tres en los últimos 14 meses, sufrieron el impacto de fragmentos de bolsas de aire en vehículos Honda. Al menos otros 160 reclamos de lesiones con vehículos de varios fabricantes han sido presentados a la NHTSA, según cálculos de Reuters.  


Entrevistas con 21 trabajadores, ex trabajadores y consultores de Takata, así como presentaciones y correos electrónicos a los que accedió Reuters revelan la presión al interior del proveedor japonés para aumentar la producción y bajar los costos de los infladores, la pieza que despliega en una fracción de segundo los dispositivos de seguridad tras un choque.


Los testimonios incluyen la preocupación de gerentes sobre trabajadores que violaron reglas de calidad para aumentar la producción. No está claro que las presiones de productividad y los asuntos de calidad que describen hayan provocado accidentes específicos. 


Pero describen un escenario que sugiere que altos ejecutivos de la firma no estaban del todo al tanto de lo que ocurría en las plantas en el extranjero que producían millones de bolsas de aire. Hasta el momento, el asunto ha provocado el llamado a revisión de unos 16 millones de vehículos en todo el mundo.


“Estamos muy enfocados en cooperar con la investigación de NHTSA y el Gobierno estadounidense”, dijo el portavoz de Takata en Estados Unidos, Alby Berman, en un correo electrónico.


Como parte de la investigación, Takata debe entregar documentos y responder bajo juramento a preguntas sobre los problemas en la producción de infladores. La orden fue alentada en parte por un reporte de Reuters de octubre sobre problemas de producción y calidad en la planta mexicana. La empresa tiene hasta el 1 de diciembre para dar cumplimiento al pedido.

Además del escrutinio del regulador, Takata enfrenta una investigación criminal en Estados Unidos, que surge mientras la planta mexicana se prepara para suministrar partes para reemplazar millones de bolsas de aire debido a las revisiones.

“Tenemos miedo”

En la tarde del 30 de marzo del 2006, la fábrica de bolsas de aire de Takata en México, su mayor productor de infladores desde hacía un año, explotó rompiendo ventanas a un kilómetro de distancia y arrojando bolas de fuego mientras empleados y vecinos trataban de huir.  

Sorprendentemente no hubo reportes de heridos. Se logró evacuar a cientos de trabajadores de la planta, pese a que una reja de seguridad había sido cerrada.

Takata, que produce una quinta parte de las bolsas de aire del mundo, nunca dijo cuál fue la causa exacta del estallido, de acuerdo a versiones de trabajadores presentes en ese momento. Un oficial del cuerpo de bomberos, que ha recibido camiones donados por Takata, dijo que no tenía registros de entonces.

Algunos trabajadores dijeron que la explosión fue generada por depósitos de nitrato de amonio almacenados cerca de la planta. Las bolsas de aire de Takata son infladas con el compuesto explosivo, que va dentro del inflador.

Josefina Vargas es vecina de la planta. Según ella, la primera señal de peligro fue una delgada columna de humo visible desde la vereda frente a su casa. Vargas, de 52 años y que no trabajaba para Takata, recuerda su sorpresa cuando las explosiones arrojaron escombros hasta el frente de su vivienda. Ella y otros huyeron a pie y en coche.

“Tenemos miedo”, dijo Vargas a Reuters al recordar la explosión desde su casa, donde vende tortillas y galletas. “Cuando escuchamos un ruido ahora, pensamos que es la planta”.

Berman, de Takata, dijo que el entrenamiento de seguridad de la firma “permitió la exitosa evacuación de miles de empleados en pocos minutos tras el descubrimiento del incendio y previno la posible pérdida de vidas”. Agregó que tras el accidente se aplicaron nuevas prácticas.

Alejandro Pérez, un ex gerente de planta de Takata, se quedó a trabajar cuatro días seguidos después del accidente, con breves recesos para ir a casa a descansar o tomar una ducha.

La firma le ofreció a quienes regresaron y se quedaron a trabajar incentivos especiales tras el accidente, dijo Pérez y otros empleados. Takata rifó televisores, refrigeradores y coches y hasta celebró servicios religiosos en la planta esa Semana Santa.

Los gerentes estaban orgullosos del regreso y celebraron la reconstrucción con un libro decorativo con fotos de la explosión y gorras de béisbol bordadas con la fecha y hora exactas de la primera explosión. Takata reportó un cargo de 21 millones de dólares mientras preparaba una oferta pública inicial de acciones ese año.  

Durante el mes siguiente Takata había reanudado la producción, lo suficientemente rápido como para que clientes como Honda Motor y Ford Motor no tuvieran que detener su propia actividad por falta de componentes.

Su rival Autoliv también aumentó producción para cubrir la demanda no satisfecha por Takata.

Costante presión

La presión en el terreno para reanudar la producción y cubrir lo perdido era constante, especialmente de parte de gerentes estadounidenses enviados a México, dijo Pérez, quien fue despedido de la planta en el 2008. Otros empleados también dijeron que había mucha presión.

Los empleados dijeron que tenían que cubrir una cuota de infladores, a veces de hasta 200 por hora. “Si no lo cubrías, te quedabas atrás y no te pagaban un bono de productividad”, dijo José Sánchez, de 42 años, un antiguo empleado que hizo infladores para la planta desde el 2004 al 2010.

En 2010 y 2011, la planta de Monclova, como era conocida en la empresa, estuvo constantemente atrasada en su cuota de un nuevo inflador para bolsas de aire del lado del conductor. Para aumentar la productividad, los supervisores usaron cámaras de seguridad para atrapar a empleados “perdiendo el tiempo” y aparentemente conversando en lugar de producir.

Berman, de Takata, dijo que las cámaras de seguridad estaban allí para prevenir robos y no para monitorizar a los empleados.

Por la misma época, un empleado estaba usando atajos para tratar de “reformar” o arreglar partes defectuosas de la línea de ensamblaje de los infladores. Eso podría haber facilitado el cumplimiento de las cuotas. Pero Takata prohibió la práctica para reducir el riesgo de enviar partes defectuosas a los ensambladores, según un correo electrónico.

Los infladores identificados como defectuosos debían ser colocados en un contenedor separado, de color rojo, y entonces examinados y de ser posible reparados por otros trabajadores, según empleados.

En un correo electrónico de mayo de 2011 que vio Reuters, un supervisor de la planta, Guillermo Apud, criticó a otros empleados por las “reformas” y dijo que la práctica estaba prohibida. Apud no quiso hacer comentarios.

Berman dijo que Apud tomó acciones para reforzar las normas de seguridad de la firma tras darse cuenta de que alguien había reformado inadecuadamente un inflador. “El correo electrónico es un ejemplo de un gerente llevando a cabo su responsabilidad de supervisión e implementando los controles de calidad de la empresa”, comentó.

En 2012, empleados de la planta mexicana de Takata pusieron una parte equivocada en infladores que se estaban preparando para su envío, según documentos entregados a la NHTSA por Takata y fabricantes de autos.

Más de 350,000 vehículos de tres fabricantes diferentes fueron llamados a revisión posteriormente por el defecto que, dijo Takata a reguladores en Japón, fue posible porque los contenedores de partes estaban demasiado cerca unos de otros.

El error no fue descubierto sino hasta después de que se inició una demanda por un accidente en octubre de 2013 en el que Brandi Owens, de 25 años, golpeó a otro coche en medio de tráfico pesado con su Chevrolet Cruze nuevo. La bolsa de aire explotó y golpeó a Owens tan fuerte que la cegó del ojo izquierdo, según la demanda presentada en abril del 2014.

Dos meses después, el caso provocó un llamado a revisión. Owens llegó a un acuerdo con Takata y General Motors en agosto, en términos no revelados.

Un accidente fatal justo después de la llamada a revisión de junio ilustra la complejidad del problema. Takata dijo que un inflador defectuoso producido en su ahora cerrada planta en el estado estadounidense de Georgia fue instalado en un Honda City ensamblado en Tailandia y vendido en Malasia.

Law Suk Leh conducía el 27 de julio ese auto cuando chocó con otro vehículo en Sibu, en la isla malasia de Borneo. Law, en los últimos meses de su embarazo, murió a causa de una “herida perforante severa” en el cuello cuando fue alcanzada por un fragmento de metal tras la explosión de la bolsa de aire, según la policía del país.

Honda reveló detalles de la muerte recientemente al anunciar una llamada a revisión de otros 170,000 vehículos para cambiar sus bolsas de aire.

Demanda en auge

A Takata la construcción de la fábrica en México en el 2000 le ayudaría a satisfacer el auge de la demanda por bolsas de aire con mano de obra más barata, según proyecciones de ejecutivos.

Al mover la producción de infladores de dos plantas en Estados Unidos a México, Takata ahorró 70 millones de dólares en costos laborales durante cinco años hasta 2006, según una presentación interna de la compañía, reduciendo el costo de la mano de obra para la fabricación de un inflador de 2 dólares a alrededor de 75 centavos.

Sus clientes, los fabricantes de automóviles, también se beneficiaron: el costo para ellos cayó en más de un 20 por ciento a menos de 20 dólares cada uno, según la presentación.

Para la primavera de 2005, la apuesta de Takata por la fábrica mexicana parecía estar rindiendo frutos. Trabajadores de la planta de Monclova posaron para una foto conmemorativa levantando ambas manos.

Poco después, Takata cerró su fábrica en La Grange, en Georgia, en el sudoeste de Atlanta. Takata había estado reduciendo la producción de infladores del lugar y en una segunda planta estadounidense en Moses Lake en el estado de Washington, por cuatro años, según los documentos.

La moral laboral había decaído en la planta de Moses Lake, construida sobre una antigua base militar de Estados Unidos, dijeron trabajadores a Reuters.  

Para el 2000, un nuevo equipo directivo introdujo cuotas de producción y el cumplimiento de horas extras a medida que la demanda de automóviles de Estados Unidos y vehículos utilitarios se disparó, dijeron ex trabajadores.

“Simplemente agotábamos a la gente”, dijo una ex trabajadora, quien como otros pidió no ser identificada. En el 2002, la planta despidió 100 trabajadores y envió más producción a México, según reportes de prensa de la época.

Una serie de errores de los trabajadores en el manejo de nitrato de amonio en las plantas de Georgia y México entre el 2000 y el 2002 dejó el compuesto explosivo expuesto a niveles peligrosos de humedad, dijo Takata a los reguladores de Estados Unidos y Japón.

Takata dijo que los infladores podrían ser susceptibles a romperse si son expuestos a la humedad. El defecto en la bolsa de aire en el accidente de Malasia fue causado por condiciones de humedad en la planta de Georgia, dijeron Takata y Honda.

No está claro cuánto sabía la sede en Tokio acerca de los problemas en sus plantas de infladores. Takata no asignó personal permanente de su sede a la planta en México al intensificarse la producción, dijeron trabajadores.

Un auditor de seguridad de Takata de Estados Unidos inspeccionó la planta de infladores en México en mayo del 2011 y encontró fallas en el manejo del volátil nitrato de amonio.

Su reporte de auditoría, visto por Reuters, culpó a la planta por no cerrar las bolsas del compuesto con suficiente fuerza y por almacenar propulsores desechados o contaminados cerca de material bueno con el riesgo de confusiones.

El auditor dijo en su reporte que no enviaría su informe a la sede de Takata en Tokio.

Shigehisa Takada, el nieto del fundador y ahora presidente y presidente ejecutivo, ha dicho que la empresa cometió un error al entregar demasiada autonomía a sus gerentes locales en América del Norte durante un periodo de rápido crecimiento. 

Takata adquirió al menos seis empresas en Estados Unidos y Alemania entre 1989 y 2012.

“En ese entonces, los mercados de Estados Unidos se estaban expandiendo muy rápido y no pudimos ver todo lo que estaba pasando ahí”, según un discurso grabado de Takada en una reunión sólo para accionistas en junio. Esa fue su más reciente aparición pública.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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