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Rompe el tabú y habla con tus hijos de dinero

A los niños hay que hablarles de dinero, pero no con los valores negativos asociados a éste, sino con la intención de incentivar en ellos la cultura del ahorro.

19-11-2014, 4:32:01 PM
Rompe el tabú y habla con tus hijos de dinero
Isabel Ibáñez de la Calle

Warren Buffett hizo su primera declaración fiscal a los 13 años. ¿Por qué? Porque se dio cuenta de que podía deducir el valor de su bicicleta como herramienta de trabajo. Este dato pasaría desapercibido, como la ingeniosa idea de un niño, si no fuera porque se trata del tercer hombre más rico del mundo. Además de ser CEO de la firma de inversiones Berkshire Hathaway, Buffett es dueño del 2% de WalMart, 9% de Coca-Cola, 14% de American Express, entre otras millonarias empresas. 

No tengo idea de qué habrá pasado por la cabeza del Warren adolescente, ni cómo llegó a tal conclusión mucho antes de que empezara a hacer “verdaderos” negocios, pero me gusta imaginar que, además de su innata inteligencia financiera, quizá en la mesa de su casa se hablaba de dinero y las posibilidades que se pueden generar con buenas decisiones a largo plazo. 

El dinero es un tabú

Todos queremos dinero, lo usamos, lo deseamos, lo añoramos, lo necesitamos, pero es un tema del que no hablamos más que cuando no nos queda de otra. Es el malo del cuento, pero también el objeto de deseo. Toda una contradicción para los primeros años de vida de una persona.

“No se habla de dinero…”, afirma categóricamente una madre a su pequeño.

No se habla de dinero nunca, pero mucho menos con los niños, porque consideramos que el hecho de que no intervengan en la economía familiar es parte de mantener su inocencia, y creemos que si el tema está presente, los convertiremos en personas avaras

Sin embargo, aquí se encuentra la primera respuesta al porqué llegamos a la vida adulta sin saber cómo aprovechar nuestro salario.

Advertencia, no me refiero, en absoluto a que los niños se pongan a trabajar para contribuir al hogar; la explotación infantil es más que un grave delito. Tampoco deseo que les infundan a sus retoños que el dinero es lo más importante en la vida. Simplemente, resulta elemental enseñar a los jóvenes lo que implican los recursos, bienes y servicios

Según Sergio Rivera, director de Comunicación y Relaciones Públicas del Museo Interactivo de Economía (MIDE): “es impresionante atestiguar cómo la gente se sorprende cuando se percata de que todas las interconexiones en su vida crean y tienen un impacto económico; si queremos enseñarle a un niño a usar bien el dinero, debemos enseñarle primero a emplear bien los recursos. El MIDE busca la reflexión acerca de este hecho, y genera una actitud crítica al respecto”.

Por eso, el recorrido comienza concientizando al usuario de forma “inconsciente” sobre cómo se obtienen los recursos naturales (en conjunto con un tema de sustentabilidad), cómo funcionan las industrias, cómo trabajan y se desarrollan los países, qué hace el gobierno con los impuestos, cómo provee los servicios, qué es lo que hace un banco, entre otros tópicos. 

Una vez que nos hemos dado cuenta de que todo es economía, nos enseñan cómo funciona una tarjeta de crédito y un seguro, cuál es la diferencia entre ahorro e inversión, entre otras actividades. Todo de forma lúdica y divertida. 

No es casual que la mayor parte de los visitantes a este recinto tengan entre 15 y 25 años, el lapso en el que muchos comienzan a tener su primer empleo y deberán tomar sus primeras decisiones económicas con visión de largo plazo. Un momento ideal para saber que la falta de previsión y la mala administración inciden en el cumplimiento de tus sueños. En otras palabras: sin un plan, no puedes conseguir lo que quieres. 

Esta educación financiera —intuitiva, como Sergio piensa que debe ser la instrucción sobre el dinero— no es solo un asunto de metas personales; “mientras más educación financiera haya en un país, es más probable enfrentar una crisis de forma positiva. La idea se puede aterrizar todavía más: si la sociedad comprende cómo funciona un sistema financiero y económico, está cultivando personas capaces de tomar decisiones acertadas y esto conlleva necesariamente al bienestar general”, asegura Rivera.

“Más que hablar de dinero, en el MIDE, al mostrar los principios básicos de la economía, enseñamos la importancia de las decisiones”, opina.  

Y éste es justo el primer paso para que los niños y jóvenes lleguen a su vida adulta con buenos hábitos financieros. Sin embargo, ¿la sola conciencia es suficiente para conquistar la mentalidad de Warren Buffett?

El valor de los deseos

Mi sobrina acaba de cumplir nueve años y mi hermana decidió darle dinero “para que se comprara algo”. Resultó también que le llegó una cantidad inesperada de un tío abuelo. Cuando me lo contó, le pregunté: ¿por qué no lo juntas, lo ahorras y después te compras algo más grande? Su respuesta me interpeló: “No sé…”. Después se puso a jugar con los juguetes nuevos que le habían regalado.

Por supuesto, ella no sabe cómo usar el dinero, quizá ni siquiera sabe cómo podría conseguir ese iPad que le ha pedido a sus papás innumerables veces. Tal vez no se ha dado cuenta de que ella podría hacer algo al respecto porque no le hemos enseñado cómo.

Es importante infundir en nuestros hijos el valor del trabajo como medio para conseguir propósitos concretos. Abrir el tema en la casa y hacer a todos partícipes de las metas familiares puede ser una excelente manera de comenzar. Si queremos irnos de vacaciones a Disneylandia el siguiente año, necesitamos poner los medios para merecerlo. 

Primero debes explicarles que ese deseo requerirá un presupuesto familiar. Para ello podrían, por ejemplo, reflexionar sobre qué puede hacer cada uno para hacerse de los recursos necesarios: desde ahorrar en agua y luz, hasta guardar algo del dinero que reciben, como hijos de familia, y ponerlo para una causa común. 

“El problema es que a los niños se les da la educación de gastar, pero jamás les infundimos el valor del trabajo, los papás actuamos como si el dinero no costara”, comenta José Gerardo Ballesteros González, director de CetesDirecto, un instrumento para invertir nuestro dinero.

José no lo dice de dientes para afuera, su preocupación es patente: “la educación financiera debe iniciarse en la niñez, la edad en la que iniciamos la generación de hábitos. Para eso hemos creado el programa CetesDirecto Niños, que abarca dos aspectos vitales. El primero, empezar un portafolio de ahorro para las necesidades futuras de tus hijos; por ejemplo, su educación universitaria, algún posgrado o estudios en el extranjero, entre otros anhelos que quieres para ellos. Pero también queremos que los mismos niños entiendan la importancia de ahorrar, planear un presupuesto e invertir”. 

De la teoría a la acción

¿Cómo lograr que los niños vayan aprendiendo esto? En la página web de Cetes han creado una calculadora para iniciar el ahorro. La pregunta que debes hacerle a tu hijo es sencilla: ¿cuál es tu meta? ¿Sabes cuánto se necesita para conseguir esa laptop que tanto deseas?

Supongamos que cuesta 12 mil pesos, solo hay que ponerlos en el tablero financiero y apuntar la cantidad que tu hijo recibe al mes; si son 500 pesos, por ejemplo, este simulador le dirá automáticamente que necesita dos años de ahorro para conseguir su compu. Tú debes indicarle que eso es así, sin descontar los gastos que pueda tener al mes e incluirlos en la calculadora.

Cuando se haya dado cuenta del esfuerzo que implica, pregúntale: ¿qué puedes hacer para conseguir más dinero? Dejar que el niño genere una respuesta incentiva su creatividad, quizá un trabajo extra en casa o la producción de algún objeto pueden ser su solución.

Como padre puedes incluso llegar a acuerdos inteligentes: “si ahorras 200 pesos al mes yo pondré otros 200, y si subes tus calificaciones, podemos subir la cuota”. No se trata de que tu hijo se tarde cinco años en cumplir un sueño, sino educarlo en el ahorro para obtener las cosas que le interesan, pero también las que necesita. 

Esta calculadora está físicamente en Kidzania Cuicuilco, un excelente lugar para que los niños jueguen a ser pequeños grandes inversionistas. Aquí, además de comprender el poder del ahorro, se dan cuenta de que con una buena inversión, su dinero se acrecienta. 

Para los adolescentes y jóvenes “es muy importante conocer la diferencia entre ahorrar e invertir, saber que el ahorro no debe ser nunca de aquello que te sobra, sino parte de los gastos corrientes de una persona; enseñarles a hacer un presupuesto es fundamental, y ya después, explicarles que la inversión es parte del ahorro”, aconseja Ballesteros.

Para seguir fomentando esta cultura del ahorro y el valor del dinero, Cetes imparte capacitación financiera en escuelas con talleres para los niños.    

México es un país lleno de Millennials

Los nacidos después de la Generación Y -aquellos jóvenes que nacieron a finales de los años 90-, y hoy menores de 30 años, ya están teniendo un fuertísimo impacto en la economía mundial. Para ellos se creó, en 2007, el programa Consumo Inteligente (consumointeligente.org), un área dentro de Responsabilidad Corporativa de MasterCard. 

“Nuestro objetivo es ayudar a los jóvenes a tomar mejores decisiones financieras y beneficiar la industria en general”, explica Sofía Macías, vocera del programa de educación financiera Consumo Inteligente de MasterCard y autora del best seller Pequeño Cerdo Capitalista.

“Abarcamos varios aspectos; en nuestra página existen contenidos que actualizamos con muchísima frecuencia, desde aspectos sobre información de crédito o pensiones, hasta ideas y consejos sobre si es mejor comprar o rentar una casa. Además, calculadoras que buscan llevar a los jóvenes a checar diferentes aspectos de su vida”. 

La más linda es, sin duda, la “Calculadora de los sueños”, que permite conocer el monto exacto y el tiempo que lleva alcanzar una meta a largo plazo. También hay un simulador para administrar un presupuesto semanal o mensual, manejar deudas de forma adecuada y ahorrar de manera constante. 

“Antes de aprender a ahorrar, los jóvenes deben aprender a marcar sus prioridades. En primer término, poner el título de su meta, calcular el costo y trazar un plan de ahorro. Como nuestra página está adaptada a cómo piensa esta nueva generación, realmente les sirve para llevar toda esta teoría a la acción”, añade Sofía, especialista en finanzas personales y cultura financiera.

Según algunos estudios que Consumo Inteligente ha realizado, en México se pondera un gran espíritu emprendedor, “por lo mismo, hemos creado programas de educación financiera para emprendedores y una Universidad Financiera con cursos básicos muy cortitos sobre compras inteligentes, presupuestos y uno más para usar la tarjeta de crédito de forma responsable”.

Consumo Inteligente considera los cuatro pilares que toda educación financiera debe abarcar: ahorro, crédito, protección (imprevistos, seguros, retiro) e inversión.

“Inversión es un tema importante. Cuando inviertes, estás utilizando dos fuerzas para llegar a tu meta. Muchos jóvenes le temen a la palabra inversión, pues consideran que es algo muy riesgoso, pero debemos entender que si bien existen riesgos al invertir, hay más peligro al no invertir. No hacer algo para que nuestro dinero mantenga su valor es el mayor riesgo de todos”, asevera Macías

La experta ambién revela que, “como padres, debemos invertir en nuestra propia educación financiera, no es una tarea unilateral, es una labor donde todos participamos. No podemos esperar que si nosotros no hablamos de dinero, cómo pagaremos las deudas y en qué usaremos nuestros recursos, nuestros hijos sí lo hagan”. 

Apuesta por el largo plazo

Quizá tu objetivo no sea que tus hijos aparezcan en la lista de la revista Fortune, pero eso no quiere decir que no deban pensar en su futuro. 

Por eso, no hay mejor consejo que el que el mismo Warren Buffett garantiza:

“Alguien se sienta bajo la sombra hoy, porque alguien plantó un árbol hace mucho tiempo”.

En otras palabras, no existe otro plazo más que el largo plazo, y el éxito se consigue con conocimiento y esfuerzo personal. Esa es la mejor herencia que podemos tener.

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