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Claves de un ‘héroe’ para reinventarse en una crisis

William Rodríguez barría las Torres Gemelas cuando ocurrió el 11-S. Pasó a rescatista de decenas y hoy es conferencista y líder social. ¿Cómo lo hizo?

10-11-2014, 12:57:07 AM
Claves de un ‘héroe’ para reinventarse en una crisis
Javier Rodríguez Labastida

“Voy a hacer que esta muerte dure
lo más posible”, fue el pensamiento de William Rodríguez el 11 de septiembre de
2001, mientras estaba acostado bajo un camión de bomberos que lo resguardaba de
los escombros que caían de la torre norte del World Trade Center de Nueva York,
el lugar en el que había trabajado por 20 años como barrendero.

Mientras se oscurecía su entorno,
aspiraba el polvo y escuchaba como el camión hecho su escudo se iba venciendo, Rodríguez solo
pensaba en que su cuerpo quedara reconocible para no darle el dolor a su madre
de no poder identificarlo después de morir
.

Minutos antes había rescatado
a decenas de personas atrapadas a causa del impacto de un avión en el que fuera el centro
económico más importante del mundo
. Luego de sacar a una de las víctimas a la
calle, y después de 1:42 horas del golpe al edificio, el entonces empleado de
limpieza vio como la construcción de 417 metros de altura comenzó a derrumbarse
a su espalda.

Ese día, el mundo cambió, y también
la vida de este ciudadano puertorriqueño, que a partir de entonces dejó los
instrumentos de limpieza para convertirse en “historia viviente”, un activista
y conferencista que comparte con líderes empresariales de varios países la relevancia
de invertir en el capital humano
.

Pero, ¿cómo una tragedia pudo cambiar su historia para convertirlo en un personaje exitoso para sí mismo y para el mundo? ¿Cómo cambió su destino para ser alguien que no imaginó que pudiera ser?

1) La importancia de decir “yo lo hago”

¿Cuántas oportunidades hemos tenido ante nosotros y las
hemos dejado pasar por falta de visión, disposición o simple pereza?

William Rodríguez era un aprendiz de mago en Puerto Rico que
se lanzó a principios de los ochenta a buscar suerte en Nueva York. Después de
fracasar por la cantidad de competencia en la ciudad y tras quedarse sin
recursos, entró como empleado de limpieza a las torres gemelas.

“Pensé que duraría
seis meses, pero me quedé 20 años de mi vida”, recuerda Rodríguez mientras
imparte una conferencia organizada por OCC Mundial en el marco de la Expo
Capital Humano
efectuada la semana pasada en la Ciudad de México.

“Yo era el de limpieza, era el barrendero. Mi trabajo era
limpiar la esfera gigante en el parque, donde me moría de frío”.

A finales de 1982, la
empresa en la que trabajaba, American Building Maintenance, solicitó un
voluntario que preparara una oficina para un nuevo inquilino en la torre norte,
que hasta entonces era secreto. “Yo lo hago”, respondió Rodríguez.

Esas tres palabras acercarían al puertorriqueño al recién
elegido gobernador de Nueva York, Mario Cuomo. Gracias a su disposición, se ganó
la confianza del miembro del partido demócrata, que primero le dio el encargo
de entretener con trucos de magia a los periodistas en las conferencias de
prensa, y después de preparar todos los eventos públicos en su despacho.

La vida es todo un proceso de enseñanza. (…) Yo aprendí
cómo organizar una conferencia de prensa, cómo preparar un evento y además veía
negociar al gobernador para pasar un proyecto de ley”. Estos conocimientos
cobrarían gran relevancia muchos años después para Rodríguez.

“Yo aprendí cómo organizar una conferencia de prensa, cómo preparar un evento y además veía negociar al gobernador para pasar un proyecto de ley”

Después de más de 10 años de estar todos los días junto al
gobernador, Rodríguez se quedó sin empleo nuevamente cuando Cuomo perdió las
elecciones en 1994. El único trabajo que quedaba era el que nadie quería tomar: limpiar
las escaleras de los 110 pisos de la torre norte del WTC
. “No podía quedarme
sin trabajo y dije sí, yo lo hago”.

2) Reaccionar positivamente ante la adversidad

¿Cómo reaccionarías ante una crisis inesperada, para la que
piensas que no estás preparado y en la cual está de por medio tu trabajo?

La mañana del 11 de septiembre de 2001, William Rodríguez
llegó tarde a trabajar. En lugar de comenzar su rutina -a las 8:00 horas- de limpiar
las escaleras de arriba hacia abajo, el puertorriqueño pasó al piso 1 del
sótano, en el que se encontraba la oficina de limpieza. Fue ahí, donde a las
8:46 horas una fuerte explosión originó daños en el edificio y un pánico
generalizado
.

No había ventanas, ni comunicación, por lo que nadie sabía
que un Boeing 762 con 92 personas a bordo había sido impactado por un grupo de
terroristas contra la torre norte del WTC
. Todos estaban desesperados, cuando
un hombre de color se acercó a Rodríguez y sus compañeros. El hombre, llamado
Felipe David, tenía colgando de su rostro un pedazo de piel y su cuerpo
cubierto de sangre.

“Mi mundo cambió para siempre. Tenía que ayudarlo”, asegura
Rodríguez, quien salió de su estado de parálisis y comenzó a buscar apoyo para
la víctima y el resto de sus compañeros inmóviles por el terror.

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“Empecé a empujar a la gente y a pedirles que me siguieran.
Los daños en la salida principal habían causado la lesión a Felipe David, y yo
conocía el edificio mejor que nadie por lo que los llevé al área de carga y
descarga”.

Cuando salió, puso al herido en una ambulancia y entonces
supo que un avión había impactado la torre. “Pensé en mis amigos que estaban
arriba, en la gente que conocía de Windows of the World –un restaurante en el
piso 106–, y les dije ‘tenemos que volver’, pero nadie quiso volver, ¿quién iba
a regresar para arriesgar su vida?”, recuerda el puertorriqueño.

3) El hombre indicado en el momento indicado

¿Te has puesto a pensar lo que has aprendido y ganado en el
trabajo, y cuál es la mejor forma de aprovecharlo? Cada herramienta, por mínima
que parezca es sustancial.

Al ver la negativa de la gente para ingresar al WTC,
Rodríguez le arrebató el radio a un miembro de seguridad y se introdujo al
edificio. La primera persona a la que ayudó fue una señora que temblaba
mientras se aferraba a un atril. “Lo he oído todo, pero no me puedo ir, porque
soy una trabajadora nueva, y no quiero que me despidan”, argumentó.

“Fue la importancia de los valores la que me enseñó que la compasión es mucho más duradera que la violencia”

Después de ayudarla a salir, el trabajador de limpieza ayudó a salir a unas personas atoradas en un elevador que se inundaba con rapidez por
el agua de los rociadores que caía desde los pisos superiores. Tras un exitoso
rescate, un policía se acercó al puertorriqueño y le preguntó si tenía una
llave maestra de la torre, pues nadie podía entrar a los distintos niveles del
edificio.

William Rodríguez había obtenido una llave maestra del
edificio
derivado de una querella que interpuso contra su empresa: En 1996,
mientras trapeaba las escaleras resbaló y quedó tirado en el piso durante
horas, pues nadie acudió a ayudarlo. En la demanda, Rodríguez no pidió dinero.
Lo único que solicitó fue una llave maestra y un radio para protegerse en caso
de un accidente. Así obtuvo una de las cinco llaves maestras que existían en el
WTC.

De camino al cubo de escaleras, Rodríguez encontró a los
bomberos de Nueva York y comenzó a guiarlos por el edificio. Iniciaron el
ascenso a la par de evacuar a varias personas por nivel, hasta que llegaron al
piso 27, en el que los bomberos, “mis héroes”, fueron desplomándose por el
cansancio uno por uno
.

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Rodríguez había tardado dos años en aclimatar su
cuerpo para subir y bajar los 110 pisos de la torre norte. Para el 11 de
septiembre de 2001 tenía “piernas de acero”, pero no los bomberos, que además
cargaban un equipo de más de 50 kilos en su espalda. “Me di cuenta entonces
que nadie estaba preparado ni tenía el conocimiento para una crisis de tal
magnitud”.

El puertorriqueño continuó solo subiendo y apoyando gente
hasta el piso 39, cuando escuchó un fuerte estruendo. La torre sur del WTC, que
había sido impactada por otro avión después que la torre norte, había caído
.

Junto con los bomberos comenzó el descenso para apoyar en la
evacuación de algunos heridos, personas en estado de shock y una persona en
silla de ruedas. Fue el último en salir del edificio, antes de que este
comenzara a derrumbarse a las 10:28 horas. Luego de escuchar los gritos de ¡corre
Rodríguez! se ocultó bajo un camión de bomberos, donde permaneció por 4:30 horas
hasta que fue rescatado
y entrevistado por distintas televisoras.

4) Utilizar el poder para ser un adicto en ayudar

¿Qué haces cuando alguien te pide ayuda? ¿Cómo apoyas a tu
compañeros, a las personas que tienen las mismas o mayores necesidades que tú?

Una semana después de los atentados, y sin trabajo,
Rodríguez encontró el camino de su nuevo estilo de vida, cuando integrantes de
la comunidad latina, amenazados de ser deportados, le pidieron apoyo para
encontrar a sus familiares desaparecidos durante los ataques.

Pelear por separado no iba a servir. Decidí organizar a las
víctimas
y con los recuerdos de lo que aprendí mientras trabajaba con el
gobernador convoqué a conferencias de prensa y acudí con los congresistas”,
dice el puertorriqueño, quien desde entonces ha encabezado una lucha por respetar los derechos de los familiares de las víctimas, principalmente latinos, que murieron el 11 de
septiembre.

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Me convertí en un adicto en ayudar (…) Fue la importancia
de los valores la que me enseñó que la compasión es mucho más duradera que la
violencia, así fue como cuando me enteré de la invasión a Iraq hice una marcha
por la paz en Estados Unidos en la que participaron soldados americanos”.

William Rodríguez ha sido reconocido en varios países como
un héroe, sin embargo él no cree que así lo sea. Asegura ser una persona que
supo aprovechar los aprendizajes durante su vida para ayudar, en un momento en
el que no había nadie preparado para enfrentar una crisis así.

“En el mundo de los recursos humanos, sin la capacitación
correcta no podemos transformar ese capital humano y convertirlo en dinero”,
afirma.

Los verdaderos héroes murieron el día de los
atentados
, afirma, aquellos que no tuvieron una segunda oportunidad de vida. “Me han
reconocido a nivel internacional, pero no salvé a ninguno de mis amigos. De aquellos
por los que me motivé a regresar, no pude salvar a ninguno
, (…) pero comparto también
este mensaje para que sepan que hay una oportunidad dentro de cada persona de
hacer cambios”.

¿Cuáles son las lecciones que aprendes de los momentos de
crisis en tu vida y en tu trabajo?, ¿qué lecciones te deja la historia de
William Rodríguez?

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