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NY de los años 30 está en la Colonia Condesa

Niuyorquina es un restaurate-bar inspirado en la ciudad cosmopolita y donde se puede disfrutar un buen coctel refrescante con agua quina como mezclador.

07-11-2014, 2:24:16 PM
NY de los años 30 está en la Colonia Condesa
Macarena Quinzanos

Un buen coctel es la cereza del pastel cuando se trata de disfrutar con los amigos. Las bebidas se combinan con frutas, flores y hierbas para encantar a quienes prueban la frescura de la barra de Niuyorquina, un rincón inspirado en Nueva York y dedicado al agua quina.

El Nueva York de los años 30 se
ha instalado en pleno corazón de La Condesa, en la ciudad de
México. El recientemente inaugurado restaurante-bar Niuyorquinainvita
a sus visitantes a sumergirse por unos instantes en el ambiente industrial de
esta cosmopolita ciudad, al recrear elementos de sus antiguas fábricas, sótanos
y edificios viejos. Incluso, este lugar trae a la mente aquella fotografía
famosa tomada en 1932, en la que obreros del Rockefeller Center disfrutaban
del almuerzo sentados sobre una estructura a miles de metros de altura.

Así, entre columnas de metal con los
remaches por fuera, muebles color petróleo que dan la impresión de estar
chorreados, bombillas al descubierto colgando, muros color ámbar y paredes
forradas de periódico se abre paso a un agradable espacio para disfrutar de la
noche y consentir al buen gusto. Y, aunque asemeja un ambiente industrial,
delicadamente se camufla un toque glamoroso y cálido. Cómodos sillones vintage,
mesitas con imágenes de la ciudad, elegantes espejos, lámparas y música
completan el escenario.

“Nueva York es el ombligo del mundo, ¿cómo
no tener algo así de representativo en nuestro país? Así que tomamos lo mejor
de cada zona de la ciudad y nos trajimos su bebida y su comida. Obviamente,
dándole nuestro toque especial”, cuenta Azari Cuenca, chef y dueño del lugar.

Pasarela de cocteles

Más allá
de su bien lograda atmósfera, por la barra desfilan cocteles refrescantes y
coloridos. La especialidad de la casa es el uso del agua quina como mezclador,
de ahí el nombre Niuyorquina. “Quisimos enaltecer el ingrediente mexicano. Así
que utilizamos la quina, que estaba un poco olvidada, y jugamos con los sabores
para dar vida a nuestras creaciones”, comenta Cuenca.

Además, explica que la
quina, con su amargor, es un potenciador natural de los sabores. Por eso,
cuando da forma a sus bebidas incluye, por ejemplo, una buena ginebra, frutos
rojos y el agua quina, pues esta potencia el sabor de los frutos. De hecho,
esta rica combinación es la que da origen a la bebida anfitriona de la casa,
también llamada Niuyorquina, de fuertes y atractivos tonos rojizos y que
resulta un must para
quien visita el lugar por primera ocasión.

En la carta, además,
se pueden encontrar otras variedades de cocteles a los que se les añaden
distintos ingredientes para lograr coloridas y ricas combinaciones. 

“Nuestro cliente busca algo más que una
cerveza. Es quien quiere un buen whisky, una ginebra, etc. Y no me refiero a
cuestión de presupuesto, sino de gusto, de buen paladar. Quien nos visita es
alguien exquisito”, asegura Cuenca.

A la carta

Para satisfacer el apetito,
también se despliegan en la carta una variedad de platillos. Por tratarse de un
bar, algo más relajado y desenfadado, la comida es más casual, pero no por ello
es simple ni deja de ser apetitosa. “Las recetas tenían que tener un estilo
americano, pero le dimos nuestro acento. Convertimos platillos informales en
glamorosos
. Por ejemplo, a unas papas a la francesa les añadimos aceite de
trufa blanca y queso parmesano. Cambian mucho y saben muy bien. Logramos que la
materia prima tradicional se volviera extraordinaria, sin ser pretenciosa.”

En su cocina, Cuenca
hace hincapié en el uso de materia prima de calidad y en enfocarse en el sabor
y la textura
de dicho ingrediente. “Aunque transformes la materia prima en algo
extravagante, si la base no es buena, no obtienes nada que valga la pena.”

Es por esta devoción
al ingrediente que el chef define su cocina como “con base y estilo”, pues cuida
el fondo original de cada elemento de un platillo. “A veces le damos demasiado
movimiento y perdemos su esencia. Estamos obligados a respetar ciertas cosas en
la cocina. Es un respeto que te limita y que se encuentra en la costumbre, la
tradición y el ingrediente mismo.”

Bajo esta filosofía, a la oferta
gastronómica del lugar se añaden otros platillos, como su emparedado de
tocineta BTL
, producto de un corte propio y tocino ahumado que resulta en una
textura jugosa y un sabor intenso; las alitas JFK, que tienen una preparación
especial de 14 especias; aros de cebolla con un aderezo ranch con
chipotle; empanadas rellenas de carne de cerdo con especias, acompañadas con un
aderezo agridulce; ensaladas, pizzas, hamburguesas y, ¿por qué no?, hot dogs.

“Aquí no se trata de servir una simple
hamburguesa o un hot dog, ¡es servir los mejores! Hasta para comer un hot dog
hay que saber dónde. Los he comido por todo el mundo y voy detrás del mejor.
Así que elaboramos uno  con nuestro sello
y nuestra receta secreta, que incluye un aderezo de rábano picante y seis
salsas más que le dan un sabor distinto. Un gusto que aprecias, pero no logras
distinguir exactamente de lo que se trata.”

Así, entre
cocteles, platillos y mucha agua quina se compone esta nueva apuesta del chef,
quien asegura que visitarlo es como darse una escapada a Nueva York.

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