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7 autoritarios y sus prácticas que dañan al entorno

La cantidad de líderes que tienen privilegios autoritarios en aras de maximizar los beneficios en poco tiempo, es un problema para cualquier sistema.

28-10-2014, 2:11:07 PM
7 autoritarios y sus prácticas que dañan al entorno
Agustín Llamas Mendoza, IPADE

En todo proceso de transición democrática no solo las reglas del juego deben transformarse y evolucionar en términos de apertura, sino también los actores económicos, políticos y sociales.

Hoy en día parecería que nuestra mayor restricción hacia esa consolidación democrática es la cantidad de actores que permanecen en el ámbito de los privilegios autoritarios, entre los cuales podemos contar a empresas, cúpulas, partidos políticos, organizaciones y sindicatos que interrumpen un proceso democrático simplemente por razones de maximización de beneficios de corto plazo sin aportar bien común alguno.

Si esas organizaciones no generan valor político, entonces lo que representan son costos de transacción para el resto de los actores de la sociedad no organizada.

Así que de cara a las elecciones de 2015, podríamos detectar rápidamente cuáles cumplen o se aproximan a este perfil. Y es que el problema que representa una organización autoritaria para el resto del sistema es que no solo lo es en sí misma, sino también con su entorno.

Los miembros de esta resultan ser producto bien formado y adiestrado bajo una cultura autoritaria y que, cuando se ponen en contacto con el resto social, multiplican el costo de la no democracia, cayendo en múltiples conductas que retrasan el progreso de cualquier país.

Algunos ejemplos de prácticas autoritarias concretas que se suelen reproducir en algunas organizaciones son:

1) Autoritario funcional

Aquel individuo servil con su jefe, con su socio o con la autoridad pertinente, pero que con sus empleados y subalternos es el más feroz y recalcitrante déspota.

2) Autoritario institucional

Igualmente servil y autoritario hasta la médula, pero desenvuelto en un ambiente que presupone político. Maneja argumentos como: “Hoy sacrifícate por mí porque mañana podremos seguir escalando posiciones”.

3) Autoritario amigo

Es quien dice que todos son sus amigos, los saluda y los frecuenta, y cuando alguno de ellos le reclama cualquier falta le responde: “Pues, ¿que no somos amigos?”

4) Autoritario militante

Es un individuo que ha hecho ‘amigos’ a la sombra del poder y que se cree muy listo porque sus supuestas amistades lo reconocen en algún sitio público o le toman la llamada. Vive pidiendo favores y escalando económica y socialmente a costa de romper la ley.

5) Autoritario social

Maltrata psicológica y socialmente a cualquier otro que no considere igual a él o a su altura. Es el caso del automovilista que amenaza al policía de semáforo, pero ante una patrulla se somete e intenta corromper.

6) Autoritario mediático

Vive del favor del presupuesto privado o público y considera que hacer periodismo es sinónimo de escándalo. Invariablemente, nunca realiza la pregunta adecuada ni hace referencia a lo que dice la ley. Termina su trabajo donde comienza la verdad.

7) Autoritario económico

Es aquel que considera que la única manera de sobrevivir en un sistema corrupto es precisamente siendo corrupto y traficante de influencias.

Con una sociedad así es muy complicado transitar hacia la democracia, sobre todo si la consideramos como un medio para resolver nuestros problemas.

En tanto el autoritarismo no cese, la democracia no habrá de consolidarse como se espera.

No basta con reformas institucionales, por más convenientes que sean, si los actores mismos no evolucionamos a prácticas más democráticas ni generamos valor político.

EL autor es profesor del Área académica Entorno Político y Social del IPADE. Tiene estudios en Ciencia Política y Alta Dirección. Ha sido consultor de organizaciones, gobierno y empresas privadas.

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