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Cómo hacerte del sueño: viaje, casa, retiro y 1 mdp

Son las cinco metas patrimoniales que tienen los mexicanos, pero… imagina que tienes 38 años y poco ahorro. ¿Cómo lograrlo? Aquí un plan financiero.

27-10-2014, 1:24:04 PM
Cómo hacerte del sueño: viaje, casa, retiro y 1 mdp
Martha P. Bolaños

En una entrega pasada explicábamos que en el transcurso de la vida
nos vamos marcando objetivos
patrimoniales
en función de nuestras necesidades y posibilidades y que los mexicanos tienen en su mente cinco anhelos financieros en promedio: Viajar por el mundo, comprar una vivienda, acumular un millón de pesos, crear un legado, lograr el retiro soñado.

Para que las metas sean una
realidad, es necesario planear. Es decir, tener claridad de lo que se busca,
saber en qué tiempo se quiere y cómo lograrlo. Así se evita dar tumbos por la
vida y atender con resultados poco exitosos los eventos que se presentan de
manera espontánea y accidentada. ¿Cuáles son los elementos que debes considerar para hacer una planeación financiera? 

Las principales
variables que deben considerarse en una planeación exitosa son:

  • Aprovechar al máximo la etapa productiva, desde que se obtienen
    los primeros ingresos.
  • Realizar un presupuesto personal. Es imprescindible
    que la vida financiera se conduzca bajo el cumplimiento de un presupuesto
    (quincenal o mensual).
  • Considerar al ahorro como uno de los rubros obligados,
    no opcionales, dentro del presupuesto. Debe ser un porcentaje considerable del
    ingreso.
  • Invertir ese ahorro en instrumentos financieros acordes con
    las metas patrimoniales. Si el objetivo es de largo plazo, como tener recursos
    para un retiro placentero, entonces debe canalizarse a instrumentos de
    inversión a largo plazo.
  • Enlistar las metas financieras por prioridad,
    considerando que las necesidades y características cambian en el transcurso de
    la vida.
  • Tener disciplina, responsabilidad, autocontrol y consistencia. 

Ya te presentamos el plan de vida financiero de Claudia Ortega, una joven soltera que quería el viaje, la casa y los demás anhelos del mexicano. Ahora te mostramos cómo es que José Luis va a alcanzar esas mismas metas financieras pero a una edad distinta y con una condición familiar diferente. 

2) José
Luis 
tiene 38 años de edad, casado, con un hijo de 10 años, una licenciatura en
gastronomía y su propio negocio: un restaurante que ha manejado de manera
eficiente por más de una década y ha sido generador de empleos.

Sin embargo, al realizar un recuento se percata que su vida
productiva no ha dado el fruto económico que esperaría
. ¡En su cuenta bancaria
solo tiene $500 mil pesos! Tras analizar y autocriticar su desempeño laboral y
personal, reconoce que le ha faltado disciplina, empeño y decisión.

Después de
su cumpleaños comenzó a inquietarle de manera poderosa lo que hará una vez que
se retire de la vida laboral
; sabe que la salud y la entereza física y mental
que tiene en estos momentos no son para siempre. También le preocupa que nunca
ha manejado su vida financiera bajo un presupuesto personal formal (cosa que sí
ha hecho en su negocio).

José Luis vislumbra que varios de los proyectos que tenía
cuando era más joven se han quedado en el pasado
y ahora son poco factibles
(como vivir un año en el Tíbet). Por ello, decide descartar los irrealizables y
cumplir cinco objetivos financieros de vida alcanzables: realizar un viaje
largo por el mundo, comprar una vivienda más grande, comenzar a ahorrar para el
retiro, dejarle un legado a su hijo y reunir un millón de pesos.

A diferencia de Claudia, José Luis no tiene una ventaja muy
importante: la edad. Este empresario inició su plan financiero de vida 12 años
después de que comenzó a generar sus propios ingresos, lo que lo llevará a
tomar decisiones radicales en las que tendrán que participar su esposa e hijo,
así como tomar mayores riesgos con el fin de obtener beneficios más elevados.

En la Gráfica 1A observamos cuál será el porcentaje del
ingreso destinado al ahorro al paso del tiempo. En la Gráfica 2A veremos cómo
distribuye el monto destinado al ahorro para cada objetivo patrimonial. Con
ello, en términos monetarios, la conformación del ahorro de José Luis se
observa en la siguiente tabla [Tabla 1A).

 

¿Cómo irse de viaje?

Después de mucho platicarlo con su esposa e hijo, José Luis
les confiesa que desea realizar un viaje por el mundo. Su esposa, comprensiva,
lo apoya. Para no desbalancear las finanzas familiares, considera un
presupuesto muy bajo, casi tipo “mochilazo”.

Tras una ardua búsqueda, al final encontró un paquete de una
agencia española que le ofrece visitar, en 90 días, 40 ciudades en 25 países.
Cuesta $15 mil dólares, aunque solo incluye boletos de avión, transportación
terrestre y alojamiento en hoteles sencillos. Alimentos, visas y otros
traslados corren por su cuenta. Así, José Luis estima un gasto promedio diario
de $35 dólares. Al hacer cuentas, requerirá cerca de $18 mil dólares para su
aventura (algo así como $250 mil pesos). Ello implica cero actividades costosas
o shopping, aunque sí sentirá la emoción de viajar y de conocer lugares y
personas.

El dinero lo reunirá en tres años [Tabla 2A] Para
acumularlo, invertirá en un fondo de cobertura, con un rendimiento de 4%. Dicho
fondo también le ayuda a reducir el riesgo cambiario. A pesar de que necesitará
euros en algunos viajes, tener dólares como divisa base le facilitará adquirir
otras monedas.

¿Y el trabajo? Debido a que su negocio lo conoce su esposa
(de hecho, es su mano derecha), durante esos tres meses dejará a su cargo el
negocio.

¿Cómo ahorrar para comprar una vivienda?

Hagamos un recuento: el señor Astorga está trabajando
arduamente en tres metas financieras al mismo tiempo. Así, mientras destina
dinero para el viaje, también lo hace para comprar una vivienda y preparar su
retiro de la vida laboral.

Hoy vive en una casa propia que hace
12 años era muy cómoda, pero ahora la familia aspira a tener algo más
confortable, sobre todo con un amplio jardín para realizar grandes convivios
con familiares y amigos, así como un garaje extra, previendo que su hijo
necesitará un auto cuando vaya a la universidad.

La vivienda que a él y a su familia
les agrada cuesta $3 millones de pesos. Los recursos los obtendrá por la venta
de la casa donde hoy viven (con un valor de $1.7 mdp) con el ahorro que
acumule.

Como vemos en la Tabla 3A, en la primera etapa de su plan
José Luis decidió destinar el 35% del ingreso al ahorro ($168 mil pesos
anuales). Inició con el 30% (que en términos monetarios son $50,400 pesos). En
la segunda etapa destina el 87%, o sea, $159 mil pesos. Los recursos se
invierten en un fondo de renta variable con una clasificación agresiva, cuyo
rendimiento real es del 18%. Así logra acumular $1,049,893 pesos. Como
observarás, José Luis está tomando decisiones radicales en cuanto a porcentajes
de ahorro y niveles de riesgo (alto). Ello lo permite su perfil como
inversionista.

Conforme se acerque a la meta (y con el fin de que esos
recursos no se vean afectados por una baja considerable del mercado accionario)
transferirá el monto acumulado a un fondo de deuda, con un rendimiento real
estimado de 4%. Así, en dos años más tendrá un gran total de $1,511,277 pesos.

Esos recursos, junto con lo que le darán por la venta de su
actual casa
(que en ocho años tendrá un valor de $1.98 mdp) le permitirán pagar
de contado (sí: de-con-ta-do) la nueva vivienda.

Pensemos que, cuando la vieron, esa casa tenía un valor de
$3 millones de pesos, pero tras ocho años (actualizado por la inflación), su
valor es de $3.5 mdp. Es muy probable que la familia Astorga no se mude a esa
casa, pero sí a una similar.

El retiro

Comenzar todo este plan de vida financiero fue motivado por
la inquietud que le generó a José Luis saber qué pasaría con él y su esposa una
vez que deje de laborar, de generar recursos para subsistir. Sobre todo porque
es un trabajador independiente, no tiene servicio de seguridad social y –por
ende– no lo respalda ningún sistema de jubilación.

Por eso decidió iniciar. En el caso de la jubilación, José
Luis destina recursos desde el primer año en que comienza el plan financiero.
Así, los tres primeros años canaliza 25% de los recursos destinados al retiro a
un fondo de renta variable con una clasificación agresiva. Lo hace porque
requiere que su inversión dé rendimientos mayores para conseguir su meta,
aunque eso implique asumir mayores niveles de riesgo (una inversión así supone
rendimientos anuales de hasta 20% real).

Los fondos agresivos basan su estrategia en capitalizar
movimientos de corto plazo
del mercado accionario; incluso pueden invertir en
ciertos títulos sin límites máximos ni mínimos. La mayoría de los fondos de
inversión en renta variable se encuentran en esta clasificación. La decisión de
tomar mayor riesgo –permitida por su perfil de inversionista– se debe a que
considera que ha comenzado tarde su planeación y desea ganar tiempo.

Los siguientes cinco años, tras regresar de su viaje por el
mundo, enfocará sus esfuerzos a ahorrar para adquirir su siguiente vivienda,
destinando solo 13% del ahorro al retiro. Pero en la siguiente década dedicará
60%, pues ya no estará ahorrando para su vivienda nueva y se enfocará en el
retiro, en reunir un millón de pesos y en crear una herencia a su hijo. Dicho
lo anterior, en los siguientes cuatro años destinará al retiro el 70% del monto
ahorrado (luego será 40% y, al final, el 30%).

José Luis reducirá paulatinamente el riesgo en los recursos
acumulados: transferirá el saldo de $8.25 mdp a un fondo de renta variable,
pero más conservador, con un rendimiento real estimado de 10%. A tres años de la
fecha de retiro laboral, transferirá el capital a un fondo de deuda, cuyo
rendimiento real esperado es de 4% [ver Tabla 4A].

Tras ahorrar de manera ininterrumpida durante 30 años para
el retiro (en diferentes porcentajes con respecto al monto ahorrado), José Luis
logró acumular $26,785,168 pesos. Considerando una esperanza de vida de 85
años, este dinero le serviría para vivir 12 años después de que finalice su
vida laboral. Al dividir esa cantidad entre 204 meses (17 años), resulta que
tendría $131,300 pesos para vivir cada mes. Al compararlo con su último sueldo
($1,131,151 pesos anuales = $94,262.62 pesos mensuales), resulta que tendría un
40% extra a su último cheque, suficiente para vivir satisfactoriamente.

Ahora bien: si esos $26,785,168 pesos los canalizara a un
instrumento más seguro, como un fondo de deuda a corto plazo, similar al que
usara Claudia, con un rendimiento de 3.5% anual, los intereses generarían cada
mes un rendimiento de $78,123 pesos: una tasa de reemplazo de 83%. Hay que
considerar que cuando se deja la vida laboral se reducen gastos como vestimenta
y transporte, pero se incrementan los de cuidado de la salud y esparcimiento.

De cualquier forma José Luis posee los recursos que le
pueden ayudar a hacer frente a los gastos de su vejez, en cuanto a manutención,
un seguro de gastos médicos mayores  y
uno que otro viaje.

Mi primer
millón

Al principio de la planeación, cuando se tiene varios
factores en contra, plantearse tener un millón de pesos ahorrados parece
arrogante. Sin embargo, después de ver lo que José Luis ha logrado con
disciplina y planeación, acumular un millón de pesos se torna alcanzable.

Una vez que concluyó la compra de su nueva casa, José Luis
comenzó a destinar recursos a sus siguientes metas: millón de pesos, retiro y
herencia.

A partir del año nueve de la planeación –donde ya cumplió
con la meta de adquirir una casa nueva-, comenzó a destinar el 20% de su
ingreso al ahorro, mismo que distribuyó a: reunir un millón de pesos y al
retiro, agregando una meta más: forjar un patrimonio para su hijo.

Con el fin de amasar un millón de pesos, destina 20% de lo
ahorrado a este objetivo y comienza con $24,322 pesos, pues este es un objetivo
de largo plazo (15 años). Por ello, canaliza los recursos a un fondo de renta
variable con un rendimiento real de 12%. Dicho fondo de inversión invierte sus
activos en acciones de empresas patrimoniales, es decir, aquellas con una larga
trayectoria en su mercado (y que con el tiempo
ofrece rendimientos atractivos y constantes, madurando favorablemente sus
proyectos de inversión).

La herencia de los hijos

Para el protagonista de esta historia es muy importante
dejar un legado para su hijo como una forma de trascender. Sobre todo porque él
pudo aprovechar el negocio que su papá le dejó y de ahí obtener los recursos
para obtener los satisfactores que se ha propuesto. Al final, ese es el
objetivo de un patrimonio: su multiplicación, una situación que ha quedado
demostrada hasta este momento.

Como se observa en la Tabla 6, a partir del año nueve de
planeación José Luis comenzó a acumular recursos para dejar herencia a su hijo.
Del monto para el ahorro, por 11 años le destinó 20%, acumulando $633,894
pesos. En los siguientes cuatro años canalizó 10%, hasta acumular $1,044,371.
Mientras que en los tres y cuatro años siguientes canalizó el 60% y 70%,
respectivamente, del monto destinado al ahorro para la herencia, definiendo
este objetivo como de largo plazo (ver Tabla 4). Ello le permitió acumular más
de $3 millones de pesos.

Así, José Luis destinó esos recursos al mismo fondo de renta
variable donde canaliza el dinero que le permitió reunir el millón de pesos.

La disciplina es la clave

Como pudiste observar, el éxito de un plan financiero de
vida es la constancia. En ningún momento Claudia y José Luis dejaron de aportar
recursos al ahorro o de preocuparse por sus obligaciones cotidianas (pago de
servicios y de impuestos; educación de los hijos; mejoras en el hogar). Esta es
una disciplina que se refleja en una salud financiera sana.

Para algunos, regirse bajo un presupuesto o un plan
financiero es como entrar a una camisa de fuerza. No obstante, los casos
presentados muestran que ambos elementos son los que en verdad proporcionan la
libertad financiera que tanto anhelamos.

Si te encuentras en los primeros años de tu etapa
productiva, ¡aprovecha el factor edad a tu favor! Si los años pasaron y no
definiste un proyecto de vida financiero, no te preocupes: puedes comenzarlo
hoy. Tal vez no persigas esas cinco metas, sino otras muy personales; al final,
lo importante es que construyas un patrimonio de acuerdo con tus intereses,
posibilidades y plazos particulares.

Las metas
más comunes

“La gente se acerca y me pregunta: ¿cuál es el mejor
instrumento de inversión?, ¿en qué debo invertir? Espera, ¿para qué quieres ese
ahorro? ¿hacia dónde vas?”, señala Guillermo Seañez, director comercial de
affluent Old Mutual. El experto añade que si no tienes una meta, un objetivo
claro, difícilmente lograrás crecimiento. En consecuencia, el primer paso será
tener un plan, saber en qué estado se encuentran tus finanzas personales, en
qué se está fugando el dinero, cuáles son tus deudas y cuánto puedes destinar
(de forma honesta) al ahorro.

No hay pretexto, no importa lo que percibas mes a mes, lo
que importa es organizarte. Seañez aconseja anotar puntualmente cuáles son tus
gastos necesarios y los no necesarios (¿te acuerdas de los gastos hormiga del
mes pasado?). Recuerda que el ahorro no es un gasto y lo que destines para este
rubro, “haz de cuenta que no existe”. Si ganas más, no gastes más. Ten presente
que acumula más riqueza el que ganando $30 mil pesos ahorra $10 mil, que el que
gana $100 mil y gasta $101 mil pesos.

¿Las
metas más comunes? Educación de los hijos y retiro. Seañez explicó que la gente
se preocupa cada vez más por garantizar la educación superior de los hijos (en
universidades privadas nacionales o en el extranjero) y por no ser una carga
para la familia tras el retiro. No te pierdas en el camino y siempre cumple
tres puntos: define tu objetivo de inversión, realiza un plan financiero y
¡ejecútalo!

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