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¿Cuál es la nueva visión de México para la agricultura?

En coordinación con la FAO, hay una alianza público-privada para garantizar la seguridad alimentaria de los mexicanos, que, en 2050, sumarán 150 millones.

23-10-2014, 9:41:25 AM
¿Cuál es la nueva visión de México para la agricultura?
María del Pilar Martínez

México posee 22 millones de hectáreas que son cultivables. La producción de alimentos ronda los 254 millones de toneladas al año con un valor estimado de 695,000 millones de pesos. La meta en 2018 será elevar 20% los indicadores, con la reforma del campo.

El desafío está a la vista de todo el mundo: elevar la producción de alimentos para cubrir la demanda de una población cercana a los 9,000 millones de habitantes para el 2050, año en que habría 150 millones de mexicanos.

Ese es el punto de partida que presentó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su siglas en inglés) a los gobiernos, empresas y productores, para diseñar estrategias encaminadas a garantizar la producción, distribución y el consumo de suficientes alimentos. Sobre todo para México, que tiene una producción anual de 254 millones de toneladas de alimentos, con un valor que ronda los 695,000 millones de pesos (mdp).

Por su parte, los miembros y socios del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) dan seguimiento mediante el proyecto La Nueva Visión para la Agricultura, el cual considera que este sector deberá ser capaz de proporcionar seguridad alimentaria, sostenibilidad ambiental y oportunidades económicas de forma simultánea para satisfacer las necesidades mundiales de forma sostenible.

La iniciativa, dirigida por 17 empresas internacionales, tiene “el objetivo de mejorar 20% los indicadores de la industria; sin embargo, para ello es necesario transformar el sector y aprovechar los enfoques basados en el mercado a través de un esfuerzo coordinado de todas las partes interesadas, incluidos los agricultores, el gobierno y el sector privado”, afirma Enrique Mérigo Orellana, ex coordinador del Sector Privado en Nueva Visión para el Desarrollo Agroalimentario de México (VIDA).

En el caso de México, la tierra cultivada es de 22 millones de hectáreas, con posibilidad de incrementarla solo 10%, lo que significa una limitante para la producción en el futuro. La única manera de aumentarla es mejorando la productividad, que se ha estancado desde hace una década.

Alianza público-privada

México ha tomado la delantera, pues desde 2011 nació la Alianza Mexicana de Agronegocios para el Crecimiento Sustentable, a la que se sumaron 18 compañías globales (como BASF, Cargill, Coca Cola Company, DuPont, Monsanto, Nestlé, Pepsi Co, Syngenta, Walmart, entre otras), 15 empresas locales (Bachoco, Gruma, Grupo Altex, Grupo Bimbo, Grupo Lala, Tyson de México, por mencionar algunas) y otros organismos.

“La estrategia cumplió tres años en mayo de 2014 y ahora hay 33 empresas que buscan dar solidez a los proyectos y a las inversiones en ese tema de agenda mundial. Sin embargo, no es una cuestión resuelta y las proyecciones tienen como meta el año 2050”, explica Mérigo Orellana.

En ese sentido, Benjamín Grayeb, presidente del Consejo Nacional Agropecuario, explica que “si vemos esto de una manera estratégica, con una alianza público-privada, los resultados se van a dar. No depende de la decisión de una sola persona, pero si estructuramos bien ese mecanismo, las cosas van a mejorar y será de la manera adecuada”.

Por eso resulta fundamental reducir la importación de alimentos, principalmente del maíz y las oleaginosas, además de coordinar la demanda alimenticia con producción nacional para evitar el desplome de precios que suele darse al obtener una buena cosecha, escenario en la cadena del azúcar.

Cabe señalar que al cierre de 2013, la balanza comercial de productos agropecuarios y agroindustriales alcanzó un déficit de 3,032 mdd, ya que las importaciones de dichos alimentos fueron mayores (27,362 mdd) que las ventas al exterior (24,329 mdd). Sin embargo, dicho déficit fue 38% menor a la cifra negativa de 4,969 mdd en 2012.

En ese sentido, Mérigo Orellana destaca que los cambios estructurales anunciados en esta administración, con la reforma al campo y el nuevo enfoque para el sector agroalimentario, darán mayor certidumbre e impulsarán el desarrollo en el país; de tal manera que para 2018 se alcanzará el aumento de la producción agroalimentaria en 20%, así como el fortalecimiento de las estrategias para reducir la pobreza en el campo mexicano.

A la espera del relanzamiento de la estrategia, que cumplió tres años de desarrollarse en el país, Mérigo Orellana enfatiza que cada empresa tendrá que ir incorporando acciones encaminadas a mejorar la productividad y la producción de alimentos. “Eso lo iremos informando una vez que se haga la evaluación de lo que hasta ahora hemos logrado.”

Acciones en México

De acuerdo con el WEF, la estrategia de México arranca con la conformación de cuatro grupos para abarcar los productos básicos (granos, oleaginosas, frutas y vegetales, cacao y café), además de un grupo de información y datos.

Nuestro país aspira a movilizar más de 740 mdd en nuevas inversiones y contar con la participación de más de 600,000 agricultores en 2018. En el grupo de granos para el maíz la meta es producir 14.2 millones de toneladas adicionales por año, pasar de 22 millones actuales a 36.2 millones, así como reducir la aplicación acumulada de plaguicidas en 13 millones de kilogramos y uso de diesel en alrededor de 140 millones de litros.

Para el trigo se busca aumentar los rendimientos y la superficie cultivable en 150,000 hectáreas de riego y 750,000 en temporal, de acuerdo con las necesidades de la industria, e impulsar nuevas variedades de trigo y suficiencia de semilla.

En las oleaginosas, el objetivo es alcanzar la autosuficiencia de algodón y 50% de aceite. Mientras que para el grupo de frutas y verduras se pretende aumentar la exportación al mercado estadounidense de berries, mango, brócoli, lima persa y piña.

En el cuarto y último grupo se pretende aumentar 33% la producción anual de café y llegar a unos 6 millones de sacos para el año 2015, mientras que se busca llegar a una producción anual de 40,000 toneladas de cacao y, en ambos casos, ampliar los esquemas de financiamiento.

Bajo la estrategia de VIDA, la empresa Syngenta desarrolló el Good Growth Plan. “Surgió como una inquietud ante el desafío de que cada año se tienen que alimentar 75 millones de bocas más en el planeta. En el caso de México, claramente se pretende subir la producción y productividad de los cultivos más importantes, como el maíz, el tomate, la caña de azúcar y la papa”, explica Javier Valdés, director general de Syngenta México.

Tras señalar que la dieta ha cambiado y la demanda de alimentos crece, el directivo expresa que “debemos aumentar la productividad sin afectar los recursos disponibles y considerar que México depende del 42% de las compras del exterior”.

Adicionalmente, la compañía pretende hacer más eficientes los cultivos, por lo que planea aumentar su productividad 20%, mejorar la fertilidad de 10 millones de hectáreas, potenciar la biodiversidad en 5 millones de hectáreas y, además, capacitar a pequeños agricultores.

Desafíos para 2014

Otro de los participantes es DuPont, quien elaboró el reporte de Seguridad alimentaria en colaboración con The Economist, donde México ocupa el puesto número 35 del ranking, entre 109 naciones, con muchos avances en la materia.

Durante 2014, la firma invertirá en México más de 4 mdd en infraestructura para contribuir a la producción de más alimentos. Así, en febrero de este año, DuPont Pioneer inauguró el primer Centro de Investigación de la industria de las semillas en el sureste de la República Mexicana.

Con una inversión superior a los 3 mdd, el cuarto recinto de este tipo buscará abastecer semillas de maíz híbrido a 12 países con climas tropicales, como México, Centroamérica, Colombia y Venezuela, lo que permitirá detonar la productividad agrícola del sureste mexicano desde el estado de Chiapas.

“Se buscarán soluciones a los desafíos globales, abasteciendo de alimentos saludables a la población mundial, con menos dependencia de los combustibles fósiles y la protección de la vida y el medio ambiente”, comenta Luis Rebollar, presidente de DuPont México, Centroamérica y el Caribe.

Por su parte, Manuel Molano, director general adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), asegura que “ante la crisis agroalimentaria global que inició en el 2006 y llevó el precio del maíz a un máximo de 300 dólares por tonelada en 2007, México debe establecer políticas públicas para la cadena de valor, en donde el gobierno juegue un rol de integración que ligue las políticas macroeconómicas con las del sector”.

Además, agrega que se debe tener claro que el problema agroalimentario no se resuelve solo con inversión, sino con establecer el Estado de Derecho en la propiedad de la tierra: “La tierra no se puede vender en México, en la mayoría de los casos, pues se da validez a los títulos de propiedad que existen desde la época del Porfiriato o de la Colonia, y eso además de conflictos ha generado dificultades para crear un mercado efectivo de la tierra”.

De ahí, la carencia de inversión privada de nacionales o extranjeros en el campo. “Estamos atrayendo menos del 10% del potencial y eso cambiaría si hubiera un sistema de derecho de propiedad. ¿Qué pasa con un inversionista mexicano o extranjero que quiere entrarle al campo? Se encontrará con que no va a poder seguir adelante, porque hay muy pocos activos en venta y los que están valen muy poco”.

“En lugar de tener programas tipo Procampo, deberíamos generar infraestructura de riego, carreteras, cadenas de frío y no tenerlos como capital para los emprendedores del campo, que básicamente lo usan para comprar semilla y fertilizante, consecuencia de que no haya derechos de propiedad ni tampoco crédito”, concluye el directivo.

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