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Lean Startup modela al nuevo emprendedor

¿Ser el CEO de tu empresa es tu objetivo? Las incubadoras sugieren olvidar esa idea y usar este método para concentrarte en crear un producto exitoso.

21-10-2014, 9:18:51 PM
Lean Startup modela al nuevo emprendedor
Javier Rodríguez Labastida

El emprendedor del siglo XXI está cambiando… Hace 10 años, el sueño de un emprendedor era ser el CEO de su propia empresa, pero la metodología para llegar
el éxito y su significado han cambiado.
La visión que ahora buscan impulsar las
universidades a través de sus nuevos modelos de incubadoras, es que sus alumnos
dejen atrás la idea de ser el directivo y mantengan su espíritu creativo para
ser emprendedores seriales de productos que tengan un mercado asegurado.

¿Sencillo? Para nada. ¿Exitoso? Totalmente.
Basta ver la metodología “intuitiva” que han seguido grandes empresarios en
México, como Carlos Slim, que emprendió negocios exitosos en telefonía,
deportes, construcción y tiendas departamentales, por mencionar algunos.

Te recomendamos leer: Diversificación, la clave de Carlos Slim para resistir

La historia en las incubadoras mexicanas
comenzó a cambiar en los últimos tres años…

Una transformación inspirada en el
modelo que impulsó Steve Blank
, un empresario de Silicon Valley y académico de
Stanford, que se basó en un método denominado Lean Startup, creado por Eric Ries, con el que Blank desarrolló
ocho exitosos negocios.

Blank es ahora uno de los millonarios más
reconocidos de Estados Unidos y un gurú de las nuevas metodologías de
desarrollo de productos que han implementado las incubadoras más importantes
del mundo.

“La recomendación de esta metodología es no
invertir en una estructura muy pesada. Focalizarse mucho en el cliente, en determinar
si existen clientes o usuarios para nuestro producto, si es sustentable, si es
factible. Focalizando mucho en la parte práctica, más que en los flujos”, dice
Ángelo Gordillo, director de la incubadora de Negocios de la Universidad
Anáhuac.

La metodología también incluye un cambio en
la ideología. Antes, los recién egresados partían con su plan de negocio: ‘Yo
voy a ser el CEO de mi empresa’, pero hoy lo que les decimos es ‘ustedes son
fundadores, son socios de la empresa, no van a ser empleados’. Es un concepto
que le cuesta trabajo manejar a la gente. Saber que van a recibir utilidades y
que no tendrán un sueldo, señala la experta.

¿Sirve? Entonces hagámoslo

Si antes la idea era crear empresas
robustas para llevar a cabo el plan de negocio. La actualidad dicta que las
estructuras deben ser más delgadas, flexibles y de recursos compartidos
.

“La mayoría de las nuevas empresas fracasan
porque tienen estructuras muy robustas. Mucha gente cuando inicia una compañía,
de inmediato busca oficinas y contratar gente. Le come su capital de trabajo,
resiste uno o dos años, y cuando las ventas no llegan al punto de equilibrio no
pueden seguir manteniendo la nómina y quiebran”, dice Gordillo.

El Lean Startup busca lanzar proyectos o
productos, sin necesidad incluso de crear una empresa. Si ese producto le sirve
a alguien, después ya viene la constitución de la compañía. Siempre y cuando
haya un proyecto que ofrecer.

Es decir, los emprendedores tienen que probar en el
mercado. Cuando le vendes a un grupo de personas, le muestras un prototipo en
una computadora, la gente se da una idea y empieza a dar una opinión. “Antes
se hacía todo el trabajo de escritorio, el plan de negocios, luego salías al
mercado y no era lo que creías. Con esta nueva forma vas modificando tu modelo
de negocios”, agrega Socorro Smith, consultora de incubadora de empresas del
Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México.

Al comienzo, los emprendedores tienen que
ser polifuncionales. Muy similar a la historia del circo en el que el dueño
cobraba la entrada, era el anfitrión y el que se ponía después la nariz de
payaso para entretener a la gente.

El tener un proyecto con una estructura
delgada derivará en trabajar con colaboradores y subcontratar varias de las
funciones, pero ¡no hay por que asustarse! Por ponerte un ejemplo, la empresa
deportiva Adidas no fabrica un solo tenis, sino más bien contrata a otra
compañía para que lo haga.

“Cuando la compañía se consolida y genera
flujo con un número de clientes interesantes, entonces sí se puede contratar a
un director general que tenga experiencia para dirigir esta compañía”, añade el
director de incubadoras de Negocios de la Anáhuac.

Ya tengo mi empresa, ¿y ahora qué sigue?
Muy simple. No te detengas.

“La actitud emprendedora en el fondo no
puede morir porque ya fundé una compañía. Al contrario lo que tengo que hacer
es pensar cuál será la siguiente compañía o el siguiente servicio que voy a
lanzar”, dice Gordillo.

Esta naturaleza de ser emprendedor serial
fue lo que redondeó el modelo de Steve Blank, quien no fue director ni miembro
de su propia compañía, a pesar de que podía serlo. Varias de sus empresas
terminaron cotizando en la bolsa y unas más pasaron al servicio público.

No te olvides del impacto social…

La Universidad Anáhuac y el Tecnológico de
Monterrey coinciden en que hay una tendencia de los alumnos de crear proyectos
que tengan un componente de impacto social.

“No es solo crear por crear, sino cómo
contribuir a la sociedad, generar empleos de calidad y hacer un impacto
explícito”, señala Ángelo Gordillo.

“La tendencia es ser más humanos con los
empleados, no tanta jerarquía, pero si mucho compromiso en estructuras de
trabajo más lineales, donde la confianza es una base importante”, dice Socorro
Smith.

Gordillo pone como ejemplo a una de sus
egresadas: Ana Cristina PIazzesi, quien comenzó el proyecto Guadalupe Blanco
Novias
en la casa de sus padres y ahora tiene dos sucursales, recibe vestidos
de novia seminuevos, de diseñador, que en el mercado cuestan 50,000 pesos.
Piazzessi los vende y el 40% de la venta se va a una fundación que apoya a
mujeres embarazadas para tener su bebé.

“La tendencia es ser más humanos con los empleados, no tanta jerarquía, pero si mucho compromiso en estructuras de trabajo más lineales, donde la confianza es una base importante”

Socorro Smith, del Tecnológico de
Monterrey, asegura que también las nuevas tecnologías han ido moldeando los
proyectos emprendedores de sus alumnos.

Las nuevas tendencias se mueven más
digitalmente, los socios del proyecto se contactan desde cualquier lugar del
mundo y buscan hacer conexiones fuera del país, además, la académica señala
que los emprendedores casi no ocupan oficinas, pues al inicio tienen que estar
vendiendo. Lo importante es la comunicación en equipo, pues el resultado no lo
lograrán solos, agrega.

La mezcla de nuevas tecnologías, los
proyectos de impacto social y modelos con estructuras más simples están proyectando
cómo serán las nuevas empresas en México.

“En las incubadoras buscamos abrir el
horizonte de los alumnos, que a veces tienen ideas muy locales. Lo que buscamos
son proyectos de alto impacto, desafiarlos a que piensen en grande, en
problemáticas globales y hacer cosas que mucha gente necesita”, concluye Ángelo
Gordillo, de la Universidad Anáhuac.

“Lo que buscamos son proyectos de alto impacto, desafiarlos a que piensen en grande, en problemáticas globales y hacer cosas que mucha gente necesita”

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