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Carreras de caballos, ¿dinero rápido?

Desde tiempos inmemoriales, estos eventos han despertado la imaginación de poetas, criadores y apostadores que ven en ellos un gran negocio.

16-10-2014, 12:58:27 PM
Carreras de caballos, ¿dinero rápido?
Manuel Pineda

Las carreras de caballos son, por
definición, fascinantes. Desde tiempos inmemoriales, ver correr a esos seres
mágicos ha despertado la imaginación de poetas, historiadores, artistas
plásticos y, por supuesto, de criadores y apostadores que ven en ellos un gran
negocio.

Los registros de las primeras carreras
se pierden en la profundidad del tiempo. Los más antiguos se remontan a la antigua Grecia, Etruria y Roma,
donde tuvieron carácter funerario y religioso. En cuanto a hipódromos como los
conocemos hoy (con carros tirados por caballos y un público emocionado) su
primera mención aparece en los cantos del poeta Píndaro, al narrar el desafío
entre Pelope y Enomao.

En lo sucesivo, la
historia de las carreras ha evolucionado en reglas, modalidades y finalidad. Hoy
es una fuente de adrenalina y –con suerte– una de riqueza para los hombres de
fe. 

En las
carreras se puede ganar mucho dinero, pero igual perderlo

En las gradas de
los hipódromos es común ver a cientos de personas mirar atentos el paso de
caballos que, sobre tierra húmeda, muestran sus dotes. A diferencia de los
socialité, los más concentrados revisan una y otra vez las estadísticas. Boleto
en mano, esperan ansiosos que haya “suerte”, que al animal al que le apostaron
o le “invirtieron” salga en un buen día.

Uno de esos hombres
es Aarón. Él es contundente: “Si mi esposa se entera que sigo yendo a apostar,
me mata”. ¿Qué tienen las carreras de caballos que mueven tantas pasiones?, le
preguntamos. Aarón señala que, en su caso, es una tradición heredada de su
padre
, quien lo llevó al hipódromo cuando era niño.

Al preguntarle si
en las carreras de caballos se gana dinero y si podríamos considerarlo una
buena opción de inversión, Aarón responde con certeza: “Sí; sí se gana mucho
dinero”, pero luego se acerca al oído y precisa: “Pero también se pierde
muchísimo”. Acto seguido, recuerda a algunas personas que conoció y que
perdieron todo su capital. “He visto caer fortunas.

Cuando era joven venía con
frecuencia un señor con que tenía mucho dinero y apostaba fuerte. Pero su
pasión se convirtió en un vicio que lo dejó en la calle. Lo primero que tienes
que pensar es que esto es un juego y debes divertirte. Si vienes con la
intención de volverte rico, lo más seguro es que salgas pobre.

“Debes imponerte
límites y no obsesionarte”
, concluye nuestro entrevistado, mientras pierde su
mirada en el horizonte. El caballo por el que apostó se aproxima veloz.

“Si vienes con la intención de volverte rico, lo más seguro es que salgas pobre”, Aarón.

Tipos de
carreras de caballos

En el mundo de la
hípica hay distintas modalidades de carreras. Las más comunes se llevan a cabo
en pistas en forma de óvalo de arena o césped llamados hipódromos. Las carreras
por lo general son a galope plano o con saltos, llamados steeplechase.
Estas carreras pueden ser ordinarias o Grandes Premios, como el Derby de
Kentucky
, una de las más famosas por la cantidad de premios y las celebridades
que se dan cita.

Las distancias van
desde los 402 metros (cuarto de milla) hasta 4 mil, aunque las más comunes rondan
los mil y los 1,609 metros (una milla). En los Grandes Premios, las distancias
van de 1,609 a 2,500 metros.

En el tema que nos
interesa, las carreras ofrecen varias opciones para apostar y ganar, pero sería
un absurdo considerarlas un instrumento de inversión formal. Lo que sí dejan
las visitas al hipódromo son ganancias intangibles como diversión, emoción o un
buen contacto.

Antes de apostar
debes considerar dos factores clave: el handicap (ve la infografía) y el valor
esperado (expected value).

¿Cuánto
puedo ganar en las carreras?

Aplicadas las
teorías, procedimientos y técnicas de handicapping, es momento de determinar
cuál es el caballo que ofrece mayores ventajas como posible ganador y
garantizar que el dinero apostado corra el menor riesgo posible frente a los
demás apostadores que buscan quedarse con el dinero del pool.

En todo evento deportivo
es posible calcular el valor esperado (expected value) del dinero apostado,
sobre todo en las carreras de caballos, pues se sabe anticipadamente el
porcentaje que el bookmaker descontará del pool acumulado y el monto
ofrecido para el ganador. Además, se muestran los odds (no tiene traducción al español pero puede definirse como
nomios) ofrecidos para cada posible opción ganadora (4:1, 3,5:1, 9:1, etcétera).

Tomando en cuenta
los odds que ofrece cada opción ganadora sobre el dinero apostado (no las
probabilidades reales de éxito de cada caballo, las cuales ya fueron calculadas
por cada apostador mediante estimaciones estadísticas), se puede definir el valor
esperado. Este sale de la siguiente operación matemática:

VE (valor esperado) = (dinero a perder × probabilidad de
perder) + (dinero a ganar × probabilidad de ganar).

Un caballo que tiene un odds de 4:1 significa que paga
cuatro veces más de la cantidad apostada. Si se le apuesta un peso, quiere
decir que la ganancia es de tres pesos descontando la cantidad apostada. La
posibilidad de ganar esos tres pesos es de 1/8, mientras que la posibilidad de
perder el peso apostado es de 7/8. Siguiendo la fórmula, el valor esperado es
el siguiente:

VE = (-1 x 7/8) + (3 x 1/8)

VE= -7/8 + 3/8

VE= -7+3 = -4

        8          8

VE= -4 = -0,5

         8

Como vemos, el valor esperado es negativo, por lo cual no
representa una opción atractiva para apostar. Desde la óptica de las probabilidades,
¢50 centavos de ese peso están casi perdidos para completar los premios de las
otras opciones competidoras que sí tienen un valor esperado positivo.

Ya te vas dando cuenta que el arte de apostar no es
fácil, ¿cierto? Pero aunque parezca que es una cuestión de estadística,
probabilidades y operaciones matemáticas, apostar sigue teniendo una carga de
feeling, ese elemento imposible de cuantificar pero crucial a la hora de
arriesgar nuestro dinero.

Luego de esta avalancha de datos formales e informales, es
nuestra obligación recordarte que el factor riesgo es muy alto, y si no tienes un
límite puedes acabar empeñando tus muebles (o tu casa) para seguir apostando.

Tipos de apuestas

Para quienes se preguntan cuántas formas de apostar hay, la
respuesta puede ser decepcionante, pues en el argot de apuestas solo hay dos:
directas y exóticas.

La directa es la más sencilla de entender. Como su nombre
lo dice, se apuesta al caballo a primer o segundo lugar. Se le conoce como “ir
a lo seguro”
, pues aunque pagan menos dinero, son muy eficientes.

Las exóticas combinan varios caballos en la apuesta, y
existen varios tipos:

* Quiniela: acertar primero y segundo lugar, no importa
el orden

* Exacta: acertar primero y segundo lugar en orden exacto

* Trifecta: acertar del primer al tercer lugar en orden
exacto

* Superfecta: acertar del primer al cuarto lugar en orden
exacto

* Doble selección: acertar ganadores en dos carreras);
Triple (acertar ganadores en tres carreras); Ve x 4 (acertar ganadores en
cuatro carreras); hasta Ve x 7 (acertar ganadores en siete carreras).

¿Quiénes ganan en
las carreras de caballos?

El otro lado de esta historia de caballos y apuestas son
los dueños y criadores de caballos. Si cuentas con un “guardadito” y te
apasiona este mundo, quizás estés en posibilidad de comprar un pura sangre,
cuyos precios oscilan entre los $1,300 dólares (aunque seguro sea un viejo
caballo de la Marquesa o Chapultepec) hasta los $3 millones de dólares.

Un tendencia que se ha puesto de moda son las
asociaciones o sindicatos: en ellas, un grupo de inversionistas se junta con la
idea de comprar, mantener y correr a un caballo con la esperanza de que gane
las mejores carreras del mundo. Y en este sentido hay historias de éxito que
vale la pena conocer, para ver si te animas.

Hace seis años, el abogado australiano Colin Madden
decidió, junto con sus amigos de juerga, comprar un pura sangre. Los cinco
compadres juntaron $315 mil dólares y compraron una yegua de nombre Black
Caviar. Nunca imaginaron que Black Caviar ganó 23 carreras al hilo, con ganancias
por $7 millones de dólares.

A pesar del éxito, Madden es tajante en su advertencia:
“Nunca compres un caballo si piensas que ganarás dinero. Un caballo te ofrece prestigio,
emociones, pero te equivocas si buscas rendimientos garantizados por tu inversión”.
El australiano refiere que para cuando se acaba de pagar establo, alimentos,
entrenadores y jinete, los rendimientos netos rondan el 21%, lo que significa
que por cada 100 dólares se recuperan 21.

¿Qué sí recomienda? Buscar un purasangre de buen linaje. “De esa
forma, aunque el caballo no corra, puedes usarlo para crianza o venderlo. Es
una especie de seguro” refirió.

Un ejemplo de ello es el campeón británico Frankel, propiedad del
príncipe saudí Khalid Abdullah. El equino generó ganancias por $4 millones de
dólares durante su carrera, y ahora en el retiro gana $188 mil dólares por cada
cruza (y su lista de espera asciende a 100 yeguas).

En suma, ver a las carreras de caballos como una inversión es
decisión de cada uno. Quizá lo mejor sea ir al hipódromo, oler el dulce aroma
de la bosta y aguardar la instrucción de 
¡arrancan! 

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