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Nuevo aeropuerto del DF, ¿golpe de timón?

Aunque esta obra no estaba prevista en el PNI, ahora es la estrella del gobierno federal frente a una lenta liberación de recursos para proyectos ejecutivos.

08-10-2014, 9:43:26 AM
Nuevo aeropuerto del DF, ¿golpe de timón?
Arena Pública

Aunque en mayo pasado, al anunciar el PNI, el nuevo aeropuerto para la ciudad de México fue el gran ausente, ahora la terminal aérea se convierte en el paradigma de la celeridad con la que el gobierno federal busca aplicar los recursos para infraestructura.

La Secretaría de Hacienda ha reconocido que la lenta liberación de los proyectos ha contribuido a que la construcción no remonte la pausada dinámica experimentada en el primer año y medio de gobierno. “Hacen falta más y mejores proyectos ejecutivos para acelerar la liberación de recursos”, reconoce un alto funcionario de la dependencia.

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A los 7.7 billones de pesos, que según el PNI se invertirán en 743 proyectos, el gobierno de Enrique Peña Nieto agregó una inversión de 169,000 mdp para el nuevo megaeropuerto, una inversión muy cercana a la que se planea destinar a toda la infraestructura turística del país.

Para 2015, Hacienda solicitó al Legislativo un presupuesto de 16,219 mdp, de los cuales 10,372 mdp los ejercería la SCT, mientras que otros 5,848 mdp se invertirían a través del ramo del Medio Ambiente y Recursos Naturales vía la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para resolver la problemática lacustre de la región del Estado de México, en donde se proyecta su construcción. Además, la SCT ya informó que iniciará las licitaciones nacionales e internacionales para acelerar la construcción de esta obra.

No obstante los montos de inversión, los problemas que enfrentan los proyectos de infraestructura van mucho más allá de los flujos financieros del gobierno.

La CMIC, sin mencionar la efectiva aportación de estas obras al desarrollo, deplora la concentración geográfica de los grandes proyectos y presupuestos para infraestructura.

“La concentración de los recursos en determinados sectores y zonas geográficas ha limitado que los beneficios permeen hacia otras regiones, sectores y empresas”, establece un documento de esa cámara.

No solo eso, la CMIC enlista los problemas que enfrenta el desarrollo de programas de inversión pública:

– La falta de planeación de largo plazo;
– La ausencia de un banco de proyectos ejecutivos;
– La falta de oportunidad en los oficios de autorización de la inversión presupuestal;
– El tiempo excesivo para  autorización de los movimientos presupuestales;
– El cierre anticipado del ejercicio presupuestal;
– La liberación de derechos de vía;
– Las bases de licitación mal elaboradas;
– La falta de financiamientos competitivos y hasta proyectos ejecutivos incompletos.

La ‘nueva UNAM’

Para enfrentar estas y otras críticas, el gobierno de Peña Nieto podría tener un as bajo la manga: recuperar los terrenos del actual aeropuerto internacional de la ciudad de México no solo para desarrollar extensiones de áreas verdes –como se ha dicho hasta ahora–, sino para construir una nueva universidad que podría ser parte de los institutos y campus de la Universidad Nacional Autónoma de México.

De acuerdo con fuentes federales, el anuncio de esta nueva universidad podría presentarse durante los próximos meses, una vez que inicien los trabajos para el desarrollo del aeropuerto.

La nueva universidad, la primera que se construiría después que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador fundó en su administración, la Universidad de la Ciudad de México, supuestamente tendría como característica la especialización en disciplinas vinculadas con la industria aeroespacial, aeronáutica, infraestructura y aeropuertos.

Esta alma máter sería el semillero de talento para el hub aeroportuario que se pretende desarrollar muy cerca de la nueva terminal.

En la UNAM no confirman ni niegan esta versión; sin embargo, la infraestructura educativa sería el componente clave no solo para catapultar los recursos de este sector en beneficio de los jóvenes universitarios, sino también para ganar ‘aceptación social’ con el megaproyecto.

Ejecución, mal precedente y reto mayúsculo

Además de la ausencia de visión estratégica, el PNI tendría que librar muchos obstáculos –contribuya o no a remontar los retos estratégicos de conectividad para el país, que señala Esquivel–, a fin de que la inversión proyectada se refleje con todo su potencial hacia los próximos años.

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