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¿Continuará Putin con su buena estrella?

Por José Manuel Valiñas El líder ruso, quien preside el G-8, ha desarrollado algunas jugadas que hacen temer el advenimiento de una nueva era tipo zarista y una debacle de la economía de Moscú. Pero nada es absoluto. La discusión sobre el declive de las economías BRICS fue un tema de 2013. Analistas hablaban ya […]

14-02-2014, 4:04:14 PM
¿Continuará Putin con su buena estrella?
Inversionista

Por José Manuel Valiñas

  • El líder ruso, quien preside el G-8, ha desarrollado algunas jugadas que hacen temer el advenimiento de una nueva era tipo zarista y una debacle de la economía de Moscú. Pero nada es absoluto.

La discusión sobre el declive de las economías BRICS fue un tema de 2013. Analistas hablaban ya de que estos países se ralentizaban. Pero 2013 fue también el año en que los mercados emergentes produjeron, por primera vez, más riqueza que los desarrollados. Ya desde el final de la Gran Recesión (2008-09) eran los que apuntalaban el PIB global.

Fue 12 años después de que Jim O’Neil, de Goldman Sachs, acuñara el acrónimo BRIC –Brasil, Rusia, India y China- (al que después se le añadió la S, por Sudáfrica) que otro gurú de las inversiones, Ruchir Sharma, de Morgan Stanley, dijo que ese grupo estaba “roto”, y que había perdido importancia. El crecimiento espectacular que habían tenido India y China empezaba a desacelerarse, Brasil dejó de crecer y a Rusia le costaba salir adelante, después de su brutal contracción de 2009 (-7.8%).A los entusiastas que dijeron que el mundo había cambiado y que ahora los emergentes llevarían la batuta, Sharma les aleccionaba: “el nuevo orden mundial se parecerá más al viejo que lo que predicen la mayoría: los emergentes continuarán creciendo, pero lo harán lentamente y de forma desigual, y muy pocos serán los que lleguen algún día a los niveles de prosperidad que tienen los países desarrollados”.En eso estamos, iniciando un 2014 en que los desarrollados parecen finalmente levantar cabeza, y los emergentes han relativizado su avance.

Rusia ha tenido crecimientos muy por debajo de los esperados: dos años con aumento del PIB de 4.3%, 2012 en 3%, y menos de 2% en 2013. Eso puede contrastar con la imagen de “demócrata” que ha querido proyectar Vladimir Putin.

El affaire UcraniaEn efecto, la imagen de Putin parece ir al alza, sobre todo después de que se anotó un tanto dorado al ayudar a evitar la intervención de Estados Unidos en Siria. Estaba protegiendo a su aliado Bashar al Assad y sus intereses en la región, pero gracias a su mediación se suspendieron los bombardeos y se inició un programa para que Siria destruyera su arsenal químico.Esto benefició también a Barack Obama, quien ya no sabía cómo salirse del embrollo; ni la ciudadanía ni el Congreso aprobaban la intervención. Y, como es un demócrata, prefirió el diálogo, aunque eso significara encumbrar a Putin y evitar una nueva aventura bélica.Poco más tarde, en noviembre, vendría la supuesta firma de Ucrania del acuerdo comercial con la Unión Europea (UE), algo que a Putin le causaba urticaria. Esa firma, según el experto en temas rusos del Woodrow Wilson Center, William Pomeranz, prometía resquebrajar la estrategia de Putin de una Unión Euroasiática con los países de la ex URSS. Por eso el avieso líder hizo todo lo posible, con éxito, por bloquearla.De alguna manera convenció al presidente Víctor Yanukóvich de no firmar. De hecho, al día siguiente de que Ucrania dijera “no” a Europa, cientos de miles de personas salieron a la calle a protestar, provocando una revuelta no vista desde la revolución naranja (2004).Ucrania siempre ha sido empujada por Rusia para seguir perteneciendo a su área de influencia. Lo que sobresale, y es propio de la mentalidad de Putin, es demostrar su adhesión (en contra de todos los demás) y la repulsión a occidente para ser parte del grupo de países que antes integraban el bloque soviético. Es una apuesta de suma cero, propia de líderes con mentalidades limitadas y atávicas.A Ucrania le había beneficiado poco estar a la vera de Rusia. El gas que esta le vendía era al menos 40% más caro que a los otros países. Pero, viendo Putin que medio Ucrania se lanzaba a las calles exigiendo la renuncia de Yanukóvich, decidió rebajarle el precio del gas y prestarle $15 mil millones de dólares: agua fresca para una economía al borde del colapso. Aún no se cierra el tema; por lo pronto, el no acuerdo de Ucrania con la UE fue otro punto a favor de Putin.Espíritu olímpicoNada como las Olimpiadas en Sochi. Pese a los atentados de los integristas islámicos caucásicos (que han atacado ciudades como Volgogrado) y al boicot de mandatarios (como los de Francia, Alemania y EU), que no irán a la inauguración de los juegos (en protesta velada por el ínfimo respeto a los derechos humanos en Rusia), Putin se va a colgar otra medalla en el Mar Negro. No le ha importado gastarse $50 mil millones de dólares en esa aventura. Autocrático como suele ser, y poco dado a la transparencia, el ex agente de la KGB dispone del dinero público para hacer sus juegos y mejorar su imagen. En tiempos en que se sabe que los compromisos olímpicos pueden desequilibrar economías enteras, no dudó en gastar fastuosamente tres veces lo que Londres utilizó para sus propios juegos.También a su conveniencia, a fines de 2013 ofreció al mundo una supuesta cara amable al indultar (como un zar y, como han dicho diversos analistas, “de manera tan arbitraria como los apresó”) a miles de presos políticos. Entre ellos figuran las Pussy Riot y su principal rival político, Mijail Jodorkovski, a quien metió a la cárcel hace más de 10 años para quedarse con su empresa petrolera y quitarlo de su camino, porque se estaba fortaleciendo políticamente. Así que, aparte de todo, aparece ante las cámaras como el gran hermano compasivo.Rusia preside el G-8 desde inicio de año; su influencia se está viendo fortalecida. ¿Quiere decir que, cual zar o líder bolchevique, Putin se seguirá eternizando en el poder? Por ahora los vientos soplan a su favor (la revista Forbes lo nombró el hombre más poderoso del mundo). Sin embargo, el movimiento civil que nació en 2012, las candidaturas no oficiales que han ganado escaños y una posible protesta ciudadana (a la que temen las autoridades en el Kremlin) son fantasmas que lo persiguen. Aunque por ahora ha ganado la partida en Ucrania, en otros estados exsoviéticos no es así.La UE acaba de firmar un acuerdo por el que se construirá un gasoducto desde Azerbaiyán hasta Italia, pasando por Georgia, Turquía, Grecia, Bulgaria y Albania. El largo sueño acariciado por Europa finalmente se puede realizar: no depender del gas y el petróleo rusos. Afirma Brenda Shaffer, autora de Energy politics y Beyond the Resource Curse, con el proyecto azerbaiyano “la UE se asegurará de que Rusia ya no pueda cerrarle al gas en un capricho”. Cuando eso suceda, y todo indica que hacia allá va el Viejo Continente, Rusia tendrá mucho menos influencia, no solo en Europa, sino en el concierto de las naciones. Putin tendrá entonces que hacer algo más que una pantalla de bondad para ganarse a los demócratas, fuera y dentro de su propio país.Federación Rusa: debilidadesA pesar de que se espera un crecimiento del PIB de 3.1% para este año, Rusia sigue teniendo severas debilidades: alta dependencia de las exportaciones de gas y petróleo, y relativamente poca productividad en una economía parcialmente controlada, ya sea por los monopolios o por las cambiantes reglas gubernamentales.Lejos quedaron los años (2006, 2007) en que podía crecer 8%. Para algunos se antoja difícil que llegue a superar el 3% en 2014. Más bien, advierten una desaceleración mayor y una baja en inversión. La salida a esto es algo que no se sabe a ciencia cierta cuándo sucederá: la vuelta de la confianza de los consumidores y los inversionistas en Rusia, para fortalecer su mercado interno.

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