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A ordenarse…

Por Macario SchettinoAunque el arranque es difícil todos los años, en 2014 ha resultado un poco peor. La cuesta de enero, como se suele llamar al alza de precios frecuente en este mes, ahora fue mayor, en buena medida por los ajustes fiscales, especialmente en gasolina. La inflación en la primera quincena del año fue […]

25-03-2014, 9:42:01 AM
A ordenarse…
Inversionista

Por Macario SchettinoAunque el arranque es difícil todos los años, en 2014 ha resultado un poco peor. La cuesta de enero, como se suele llamar al alza de precios frecuente en este mes, ahora fue mayor, en buena medida por los ajustes fiscales, especialmente en gasolina. La inflación en la primera quincena del año fue de 0.68%, y contra el año anterior, de 4.6%. Aunque sí es alta, tampoco es una tragedia. En 2010, la primera quincena del año reportó una inflación superior: 0.75%. Y en términos anuales, apenas en 2009 estábamos arriba de 6%. Así, aunque el dato de ahora nos parezca alto, no está fuera de lo normal. 

Pero en esta ocasión la dificultad no se queda en la inflación, y eso es lo especial de 2014. A fines del año pasado empezaron a entrar en vigor medidas resultantes de la “Ley contra lavado de dinero”, que se combinan ahora con la reforma financiera y las modificaciones en leyes impositivas y en el Código Fiscal de la Federación. El coctel legal es de alto octanaje, como decían antes. Ahora todas las cuentas bancarias tienen que estar claramente asociadas a un Registro Federal de Contribuyentes (RFC). La medida teóricamente existía, pero ahora son más estrictos y se ha ampliado a operaciones con otras instituciones financieras, como las aseguradoras. Así que en estos primeros meses, si usted no tenía todo el papeleo en orden, se pasará un rato atendiendo peticiones.Como habíamos comentado en alguna ocasión, estoy convencido de que la reforma financiera (o más claramente, el coctel mencionado) es determinante para la competitividad de México. Lo es porque nos mueve en dirección de resolver el problema de fondo de nuestro país: la ausencia de Estado de Derecho, que en materia económica se refleja en incumplimiento de contratos e indefinición de derechos de propiedad; no existe país que se haya desarrollado con esos lastres encima. Se puede crecer sin contar con el imperio de la ley, como lo demuestran decenas de naciones autoritarias que han crecido, incluyendo nosotros en la posguerra. Pero ese crecimiento no tiene su origen en mayor productividad, sino en la explotación de los recursos disponibles, y por lo mismo no es duradero. Nosotros crecimos entonces porque había tierra y mano de obra en abundancia que nos permitieron montarnos en la economía de Bretton Woods y, por 25 años, crecer al mismo ritmo que el promedio mundial. Luego a eso le llamamos milagro, sin merecerlo. Un ejemplo actual es el crecimiento de China, que depende también de la explotación inmisericorde de recursos. No es productividad, es agotamiento.

El coctel legal aprobado es de alto octanaje, determinante para la competitividad de México

Aunque muchos países han crecido en principio con un mecanismo de ese tipo, saltar el ingreso medio y convertirse en desarrollado exige reglas claras, que no dependan del poder político, y que permitan a cada agente económico tener certeza acerca de sus propiedades y sus acuerdos con otros agentes. Es decir: derechos de propiedad y cumplimiento de contratos. La reforma financiera tiene avances importantes en estos dos temas, que se refuerzan con la transparencia a la que nos obliga ahora la Ley contra lavado y el Código Fiscal.Como siempre que hay una modificación en las reglas, unos ganan y otros pierden. En el mediano plazo, gana la sociedad entera con estos cambios, porque nos obligan a entrar en el proceso que nos llevará, con algo de suerte, fuera de la trampa de ingreso medio en que hemos estado por más de medio siglo. En el corto plazo, sin embargo, pierden quienes habían estado obteniendo rentas bajo el sistema anterior. Y, aunque parezca un poco raro, son muchos los que están en este caso. No digo que todos, pero casi.Cuando se dice que en México no hay Estado de Derecho no se trata de una metáfora. Los mexicanos no cumplimos la ley: empezando por el reglamento de tránsito, los ordenamientos relativos al comercio, los usos de suelo, y las leyes fiscales y financieras. La elusión y evasión fiscales son deporte nacional, y evitar a los acreedores, o de plano negarse a cumplir contratos, es una especialidad en la que somos reconocidos.Quienes recibían algún ingreso “por fuera”, los que tienen casas o departamentos alquilados sin recibos, los que metían deducciones superiores a sus ingresos, ahora ya no podrán hacerlo. Por lo tanto, perderán una parte de sus ingresos; por eso están molestos desde la reforma fiscal, pero más desde hace unos días que debieron hacer sus primeros pagos. Si no los hicieron, va a estar peor cuando lleguen los requerimientos iniciales.Aunque sean numerosos los que están en ese caso, las pérdidas que tengan son mucho menores a las ganancias que ostentará el país con estas medidas. Buena parte de los que llamamos “clase media” en México suelen celebrar las condiciones de vida en países desarrollados y usarlas de referencia para quejarse de las que tenemos acá, sin embargo, no pagan los impuestos necesarios para que la brecha se reduzca. Ahora lo harán.Un descubrimiento interesante en la sicología económica es que la cooperación en los grupos se incrementa cuando los free riders (gorrones, tramposos, evasores) son castigados. Por eso mi convicción de que el coctel fiscal-financiero puede transformar a México. Algunos sufrirán, pero ganamos todos.

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