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Columna: ¿Fin de la crisis crediticia?

Por Clem ChambersTraducción Genaro GrajedaParece que la era de la crisis crediticia que comenzó en el 2007, y tuvo su gran caída en 2008, ha terminado. ¿Es optimista el porvenir? El retorno a las normas económicas se acerca a los mercados de renta variable y las divisas comienzan a parecerse al ambiente previo a la […]

24-04-2014, 9:16:03 AM
Columna: ¿Fin de la crisis crediticia?
Inversionista

Por Clem ChambersTraducción Genaro GrajedaParece que la era de la crisis crediticia que comenzó en el 2007, y tuvo su gran caída en 2008, ha terminado. ¿Es optimista el porvenir?

El retorno a las normas económicas se acerca a los mercados de renta variable y las divisas comienzan a parecerse al ambiente previo a la debacle. Sin embargo, todavía se necesitan ajustes. Los gobiernos desarrollados sostienen grandes deudas fiscales, gastando a niveles insostenibles. Las tasas de interés son demasiado bajas para una estabilidad a largo plazo.A los fatalistasles encanta decirlo: esto no puede seguir para siempre. Estados Unidos siguen siendo el motor global, y se mantendrá así al menos por una década. Su reducción del estímulo es el equivalente de quitarle la adicción a un drogadicto, bajando la dosis un poco cada mes. La droga en este caso es la flexibilización cuantitativa, en la cual los activos del sector privado se liquidan por efectivo y la deuda pública se canjea por dinero.El proceso ha funcionado para tapar el hueco de efectivo generado por la crisis crediticia, ya que los bancos a través de titulación convirtieron deuda ilíquida en más efectivo, causando la burbuja y la caída. Sin embargo, los fatalistas tienen razón en que no podrán imprimir dinero por siempre para financiar déficits y apoyar de forma artificial la economía; al final, la manipulación financiera no es actividad económica. Sin crecimiento real, la flexibilización liquida la riqueza y la envía a sus rivales comerciales.Presagios 2014Desde la crisis crediticia los mercados han perdido su independencia económica, así que nuevamente están siendo impulsados por una peligrosa mezcla de políticas.Japón continúa en su pelea a muerte entre la política económica de Abe y las políticas deflacionistas institucionalizadas. Shinz? Abe no parece ser capaz de romper con la ortodoxia estatal de desinflar y encoger al país. Un yen más débil con mercados flotantes significaría un crecimiento; un yen más fuerte es igual a que las fuerzas reaccionarias de deflación y su estrategia para un envejecimiento y contracción nipones ganaran la batalla. Si el yen cae, entonces el Nikkei sube y viceversa.EU tratará de quitarse los gigantescos déficits fiscales, pero no podrán escapar del deterioro provocado por su libertinaje y su adicción a la estrategia de “guerra perpetua”. Continuará con la hemorragia de su riqueza y su capital en el mundo en desarrollo, a través de un vasto déficit comercial.La reversión a su secuestro presupuestario muestra que el sistema político no detendrá el proceso de autodestrucción, y que en algún punto tratará de devaluar la deuda mediante la devaluación de su moneda.Esto no sucederá en 2014, pero las acciones comenzarán a ser volátiles durante este año, mientras entramos en otro boom y modo burbuja, hasta la próxima crisis financiera. Un aumento inesperado en el precio del oro sería la señal de que este proceso está llegando a fase inestable.Por el momento, las posibilidades de que la potencia norteamericana disfrute de un auge artificial son altas, debido al periodo histórico de creación de oferta monetaria.Mientras, Europa se encuentra en las manos de los halcones monetarios alemanes. Esto hace que el euro sea una divisa fuerte. Los alemanes sugieren que es la medicina para las malas políticas que están destruyendo EU.Sin embargo, la mayor parte del PIB productivo es extraído de la economía europea hacia sus programas estatales no productivos, con lo cual el continente tendrá poco excedente económico para crecer. La economía será arrastrada por la marea de dinero recién impreso que brota de las profundidades de la intervención del Banco Central Europeo, y se derrama a su economía real. Europa estará bien cuando la siguiente crisis llegue.En el mundo desarrollado estaremos viendo un auge, que viaja en el feliz camino a otra caída en tres o cuatro años. Las semillas se encuentran en tierra firme, como las raíces del auge actual. El truco será viajar con los buenos tiempos, mientras se juzga el incremento en la volatilidad y el riesgo consecuente, y mantener la vista a flote para estar lejos cuando comience la nueva caída.

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