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Otro México: cambio a incertidumbre

No sé si lo has notado, pero México ya no es lo que era. De a poco, pero ha ido cambiando. Si te tocó vivir el sexenio de Carlos Salinas, recordarás lo que era el presidente casi omnipotente del viejo régimen, la inexistencia de la ley, la dificultad para pensar y opinar diferente, la ausencia […]

26-05-2014, 11:47:56 AM
Otro México: cambio a incertidumbre
Inversionista

No sé si lo has notado, pero México ya no es lo que era. De a poco, pero ha ido cambiando.

Si te tocó vivir el sexenio de Carlos Salinas, recordarás lo que era el presidente casi omnipotente del viejo régimen, la inexistencia de la ley, la dificultad para pensar y opinar diferente, la ausencia de derechos humanos, o elecciones confiables.Todo ha cambiado, aunque sea en diferente magnitud. Ahora ya hay ley: si eres agredido por el poder, puedes defenderte en una Suprema Corte que es autónoma e independiente, aunque tenga otros defectos. Ahora no solo puedes pensar lo que quieras, sino que lo puedes publicar sin miedo a sufrir represalias. Y aunque hay un grupo de personas que jamás aceptarán una elección que no ganan, la gran mayoría de los mexicanos no tenemos ese problema.Pero el cambio es más profundo: la Constitución es otra. No hicimos un Congreso Constituyente ni limpiamos todos los defectos de la Carta Magna, pero vaya que es diferente. Hoy tenemos una multitud de organismos autónomos que han ido minando atribuciones al Estado: competencia económica, telecomunicaciones, estadística, elecciones, evaluación educativa y muchos más. El mismo Estado ya no es monolítico, como lo era hace 20 años. Ahora, para poder hacer esta renovación constitucional, tuvieron que sentarse los tres partidos políticos, discutir y acordar.El cambio no es agradable todo el tiempo. Parte de la transformación es el derrumbe de los gobiernos locales, y el ascenso de los competidores del Estado que quieren saquear a la población en lugar de él: Michoacán, Tamaulipas y, parcialmente, varios estados más: Guerrero, Oaxaca, Estado de México, Morelos… Aquí, el Estado no puede ser árbitro, tiene que derrotar a todos los potenciales sustitutos.Tal vez revisando esto sea más claro el porqué de la sensación que tenemos desde hace unos meses. A partir de septiembre de 2013 empezó a percibirse que se nos desajustaba la realidad, que lo que conocíamos ya no estaba, y que lo nuevo ya no, digamos, lo entendíamos, sino que ni siquiera sabíamos qué era. Y en esta sensación de profunda incertidumbre, lo que crece es el miedo.Pienso que esto ocurrió en septiembre, porque ahí se percibe una caída en la actividad económica y los servicios que no tiene, para mí, otra explicación. Cierto que la economía se iba desacelerando, pero ese proceso es más marcado a partir de ese mes, y creo que lo que provoca esa transformación es un miedo creciente: muchas reformas y, especialmente, la fiscal; pero también grandes movilizaciones, autodefensas, policías comunitarias, gritos y sombrerazos.Es interesante notar que justo en septiembre empieza la recuperación en la industria (es decir, toca fondo). Y aunque siempre hay rezago entre el comportamiento de la industria y los servicios, en esta ocasión no se percibe ningún efecto, al menos durante los cuatro meses siguientes. Por eso creo que lo que ocurre en México es que tenemos miedo de todo lo que revolvimos. No es para menos, estamos acabando con las reglas que conocíamos.Es posible que para cuando leas estas líneas el nerviosismo esté bajando, si las tendencias económicas continúan. Pero aún si no es así, eso ocurrirá en el transcurso del año. No digo que los conflictos desaparezcan, ni siquiera que se reduzcan, al contrario, crecerán. Pero los seres humanos tenemos la virtud de acostumbrarnos a todo. Y conforme el nerviosismo se reduzca, el gasto aumentará y, con él, la economía. De a poco iremos viendo qué hicimos bien y qué requiere corregirse.Pero el gran proceso de deshacernos del viejo México está prácticamente terminado. El nuevo será mejor, sin duda. Habrá más oportunidades para más personas, pero habrá que hacerlas realidad. El México moderno va a implicar una gran redistribución, ya lo verás: sufrirán los rentistas.EL PODER DEL CAMBIOVamos adentro: hoy tenemos una disputa entre grupos de poder, donde el Estado actúa como árbitro. Maestros contra gobiernos locales, Slim contra Azcárraga/Salinas, empresarios contra informales, exportadores contra productores para el mercado interno. Cada movimiento del Estado causa reacción de una de las partes, en cada una de estas dimensiones y en muchas más. 

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