'; Alto Nivel
HistoriasNegocios

¿Heredaste objetos? Transfórmalos en dinero

Heredar cosas materiales se está convirtiendo en un denominador común entre las herencias. Las casas de subasta son la opción a este tipo de legado.

26-09-2014, 12:51:54 PM
¿Heredaste objetos? Transfórmalos en dinero
Jesús Franco

Este capítulo se llama: Mi abuelo me heredó su cava de vinos. ¿Qué harías si de pronto te enteraras que decidió dejarte 100 litros de un vino francés del siglo XVI? Tomártelo tal vez no sea la mejor opción, pero sí podrías acercarte a una casa de subastas y encontrar al mejor postor para hacer alquimia y transformar el líquido en… ¡efectivo!

Muchas personas dedican gran parte de su vida a coleccionar cosas: automóviles, joyas, libros, vinos, pinturas, por mencionar algunas. Así, muchas de estas conforman un gran patrimonio, el cual, muchas veces y sin saberlo, puede ser parte de una herencia.

Para algunos puede sonar extraño que un pariente, padre o tío, hereden a su familia una gran cava de vinos. O por qué no, el Ulises de James Joyce, ilustrado por Henri Matisse. Ambos ejemplos pueden parecer escenas de películas de Hollywood, sin embargo, heredar cosas materiales (que aparentemente no tienen valor), se está convirtiendo en un denominador común entre las herencias.

Te recomendamos ir este fin de semana al 1er. Salón del Anticuario… De los creadores de Zona Maco

¿Qué hago si me heredan una colección de joyas?

Vivian Gorinstein, gerente del Departamento de Arte Moderno y Contemporáneo de la Casa de Subastas Morton, asegura que este tipo de herencias cada vez son más comunes y que si el heredero busca capitalizar este tipo de productos, lo mejor es hacerlo a través de una casa de subastas. El motivo es sencillo: al entrar a una subasta, la herencia cobrará un valor monetario y puede crecer exponencialmente.

Pero… ¿por qué voltear a ver las subastas como una manera de heredar? Gorinstein tiene una respuesta que no da pie a muchas dudas: si abandonas o pierdes de vista la importancia de todos los objetos (coleccionables) que conforman un patrimonio, estos terminarán arrumbados en una bodega, perdiendo todo su valor.

Es justamente ahí donde la casa de subastas, considerada como una venta de “segunda mano”, juega un papel fundamental, ya que ellos son quienes asesoran al heredero sobre el diamante en bruto que tienen en sus manos.

En este tipo de herencias es preciso tener en cuenta que se necesita el apoyo de un experto que nos guíe en la monetización de (por ejemplo) un automóvil que nuestro familiar mantuvo en óptimas condiciones y decidió dárnoslo en herencia. Los expertos son quienes nos darán el verdadero valor del objeto que tenemos y se encargarán de entregarlo al mejor postor.

“Dejar ir objetos que guardan un valor sentimental no es fácil, pero de pronto verte responsable de todo lo que se ha reunido, tampoco lo es”, enfatiza Vivian Gorinstein. Es aquí donde debe entrar un razonamiento básico: si yo no sé del tema, debo acercarme a un experto que sea capaz de decirme dónde poner mi apuesta… o mi subasta.

Las casas de subastas, como Morton, tienen la obligación de apoyarte en el proceso de subastar tu herencia: te deben asesorar cómo hacerlo, qué opciones tienes. Como heredero, el único trabajo que tendrás será lidiar con lo sentimental.

De hecho, el negocio de las subastas se ve muy nutrido de objetos que van heredando las personas y que no saben muy bien qué hacer con ellos. Aquí, es importante entender cómo convertir en efectivo todos esos objetos o menaje que se hereda.

Así se monetiza tu peculiar herencia…

Si recibes una herencia que sea digna de subasta, por ejemplo: antigüedades, obras de arte, joyas, libros, vinos, automóviles, debes acudir a una casa de subasta para que puedan ayudarte a darle un valor a ese legado.

En Morton, cuenta Gorinstein, existen departamentos especializados en antigüedades, arte moderno y contemporáneo, libros, relojes, vinos y hasta uno dedicado a las artes decorativas.  Después de que llega la herencia a la Casa de Subastas, cada departamento se especializa en estudiar y analizar cada pieza según sus características.

“Luego de realizar este proceso, se dan tres precios al vendedor: el mínimo, el bajo y el alto”, dice Gorinstein y aconseja a todas las personas que deseen dejar una herencia de este tipo que conserven todos los certificados de autenticidad y papeles que demuestren la legitimidad de esta. También, hace énfasis en que los coleccionistas deben dejar todo en orden, ya que para los familiares que hereden será muy difícil repartirse, por ejemplo, las patas de una mesa del siglo XV.

Realizar este proceso te asegura una cosa: tu herencia tendrá un valor digno y muchas veces termina siendo mayor de lo que tú podrías imaginarte. ¿Por qué? Al entrar a una subasta, la herencia se convierte en una competencia para quienes acuden a ella, lo que es un punto a favor para el heredero, ya que normalmente terminará añadiéndole ceros a la derecha a su nuevo patrimonio.

Papelito habla

El valor de las herencias dependerá, fundamentalmente, de las piezas que las conformen. Para Morton es esencial que los objetos que busquen heredarse cuenten con todo el historial y certificados que los compradores de subastas exigen.

Relacionadas

Comentarios