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Los bemoles del RIF para los pequeños contribuyentes

Este programa que busca incorporar a la formalidad a los pequeños comerciantes y profesionalizar la actividad de los Intermedios muestra algunas debilidades.

24-09-2014, 9:30:53 AM
Los bemoles del RIF para los pequeños contribuyentes
Jesús Franco

Cuando se dio a conocer la Reforma Hacendaria, la expectativa positiva sobre la recaudación tributaria creció. Aunque los cambios se veían venir, todo parecía indicar que el Gobierno estaba preparado para ello y al paso del tiempo parece ser que no.

Con la nueva ley desapareció el Régimen de los Pequeños Contribuyentes, mejor conocido como Repeco, y el nacimiento del Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), que entró en vigor el pasado 1 de enero. Al paso de ocho meses ha generado la integración de los contribuyentes al esquema, pero también, está orillando a otros a emigrar hacia la informalidad.

¿Por qué, si este nuevo régimen está “diseñado” para acabar con ella? En la estructuración del RIF el Gobierno no volteó hacia abajo y observó de fondo la situación económica que viven los pequeños comerciantes, señala Fernando León, Socio de V&L Global Services Consulting & Advisors Business.

Te recomendamos leer: ¿Qué le falta al plan contra la informalidad de EPN?

“Si nos ponemos en los pies del dueño de una tienda de abarrotes, muchas veces sus ingresos no le alcanzarán para comprar una computadora, tener un sistema digital de facturación electrónica y después pagarle a un contador para que lo administre”, y se pregunta, “¿qué pasará con aquellos que tienen sus negocios donde no hay acceso a internet? Es entonces cuando toman la determinación de seguir en la informalidad.”

Este nuevo esquema de tributación está dirigido a las personas con “poca actividad económica y administrativa” y sólo pueden permanecer bajo el régimen durante 10 años. El mayor beneficio es que emiten facturas, lo que mejora su reputación y profesionalismo, ya que muchas empresas no confían en proveedores que no las emiten.

Pero… ¿quién era considerado un Repeco? Las casi 2 millones de personas con ingresos anuales de hasta 2 millones. También están los intermedios, que facturan 4 millones. Todas ellas, dentro de la formalidad.

Este régimen contempla a las personas que se dedican a prestar servicios no profesionales, enajenación de bienes, renta de bienes muebles, actividad empresarial, sueldos y salarios y asimilados a salarios. Así como a las pequeñas unidades económicas que también eran parte de este régimen.

No obstante la buena intención del régimen, para el asesor fiscal y financiero, hay tres problemas que no están permitiendo que este Régimen cumpla la función para la que fue creado:

1) Falta de cultura en el pago de impuestos;
2) Las reglas no le quedan claras al contribuyente; y
3) No hay facilidad tributaria como la ley dice que la hay.

“Más que un beneficio, el cambio es radical, porque en lugar de pagar una cuota como Repeco, ahora hacen sus contribuciones con base en lo que facturen”, afirma León.

Ahora, el pago de impuestos bajo el esquema RIF se hace de forma bimestral, a más tardar el día 17 del mes siguiente al bimestre que corresponda. Por ejemplo: tu declaración de enero y febrero, deberá presentarse como día límite el 17 de marzo.

Pero hay otro gran problema: en muchos casos, los ingresos de los pequeños contribuyentes no dan para pagar los costos que implica estar en el nuevo Régimen, los cuales incluyen tecnología y mano de obra más calificada. Y desde su perspectiva, esto está orillando a los pequeños contribuyentes a emigrar hacia la informalidad.

Te recomendamos leer: ¿Cómo quiere EPN combatir la informalidad en México?

Pero, ¿a quiénes beneficia el RIF? Para el experto, aquellos contribuyentes del Régimen Intermedio no manifiestan problemas porque normalmente son empresas más constituidas, y en su mayoría ya cuentan con un sistema de contabilidad establecido. Esta es la gran diferencia de oportunidades para estos dos tipos de contribuyentes, señala León.

¿Qué beneficios ofrece el RIF?

El Servicio de Administración Tributaria ha reportado que hasta el mes de agosto hay 4 millones 258 mil 818 contribuyentes en el nuevo Régimen. Pero… ¿cuál es el incentivo para los 27 millones de personas que siguen en la informalidad?

En días pasados, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, informó que el Régimen de Incorporación Fiscal les dará a sus nuevos integrantes la posibilidad de acceder a un crédito de vivienda y acceder al Seguro Social, con la posibilidad de tener una pensión para el retiro.

Hizo énfasis en que habrá apoyos económicos a pequeños empresarios, canalizados por el Instituto Nacional de Emprendedores, por un monto de 500 millones de pesos, todos estos beneficios enmarcados en el programa Crezcamos Juntos.

Sin embargo, el escepticismo continúa y el debate también, ya que especialistas han argumentado que el Sistema de Administración Tributaria no se ha preparado tecnológicamente de la manera adecuada para afrontar el reto que se les viene: tener un portal con las capacidades para atener a millones de contribuyentes.

Quejas y quejas se sortean en redes sociales y blogs especializados. El sitio del SAT se ha convertido en la primera barrera para el pago de los impuestos para cualquiera.

De acuerdo con los especialistas, los beneficios de “Crezcamos Juntos” son 3:

1.- Los contribuyentes que realicen ventas al público en general hasta por 100 mil pesos anuales no pagarán Impuesto al Valor Agregado (IVA), ni el Impuesto Especial de Producción y Servicios (IEPS) durante los primeros 10 años.

2.- Los contribuyentes con ingresos entre 100 mil y 2 millones de
pesos al año no pagarán IVA y IEPS en su primer año de incorporación y obtendrán descuentos durante los siguientes nueve años.

3.- Para que los contribuyentes puedan calcular sus impuestos bastará
con que especifiquen la actividad a la que se dedican y el monto de sus
ingresos.

Para inscribirse al Régimen de Incorporación Fiscal se deben seguir los siguientes pasos:

Ingresas a la página del SAT (www.sat.gob.mx)
Dar “click” a sección Inscríbete y sé formal
Obtener el  RFC
Crear una contraseña
Obtener constancia de inscripción.

La oportunidad es para los contadores

Para Nancy Rodríguez, contadora independiente, hay un gran beneficio: el trabajo para los contadores puede incrementarse. La razón que ella expone es que las personas comienzan a buscar que este tipo de profesionales les ayuden a llevar a cabo la transición al nuevo Régimen.

Sin embargo, también advierte que para los contadores es un reto, ya que tendrán que actualizarse y adecuar sus tarifas a esos pequeños contribuyentes que no estaban acostumbrados a pagar porque les llevaran su contabilidad.

Rodríguez cuenta que en su experiencia la complejidad con que ha manejado el SAT este nuevo Régimen está logrando que los contribuyentes se asusten y decidan continuar en la informalidad antes que perder su negocio.

Para Fernando León, los únicos beneficiados serán los contribuyentes medianos, mientras que los pequeños tendrán que seguir sorteando la expansión máxima de sus mínimas ganancias.

El nuevo Régimen de Incorporación Fiscal ofrecía facilidad para que las personas que están en la informalidad comenzaran a pagar impuestos, cosa que no se ha logrado. Para los que estaban en el viejo régimen, este cambio fue paulatino y para muchos pasó desapercibido.

 

De pequeños ¿a
grandes contribuyentes?

Por: Jesús
Franco

 

Cuando se dio a
conocer la Reforma Hacendaria, la expectativa positiva sobre la recaudación
tributaria creció. Aunque los cambios se veían venir, todo parecía indicar que el
Gobierno estaba preparado para ello y al paso del tiempo parece ser que no.

 

Con la nueva ley
desapareció el Régimen de los Pequeños Contribuyentes, mejor conocido como
Repeco, y el nacimiento del Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), que entró en
vigor el pasado 1 de enero. Al paso de ocho meses ha generado la integración de
los contribuyentes al esquema, pero también, está orillando a otros a emigrar hacia
la informalidad.

 

¿Por qué, si este
nuevo régimen está “diseñado” para acabar con ella? En el diseño del RIF, el
Gobierno no volteó hacia abajo y observó de fondo la situación económica que viven
los pequeños comerciantes, señala Fernando León, Socio de V&L Global
Services Consulting & Advisors Business.

 

“Si nos ponemos
en los pies del dueño de una tienda de abarrotes, muchas veces sus ingresos no
le alcanzarán para comprar una computadora, tener un sistema digital de
facturación electrónica y después pagarle a un contador para que lo administre”,
y se pregunta, “¿qué pasará con aquellos que tienen sus negocios donde no hay
acceso a internet? Es entonces cuando toman la determinación de seguir en la
informalidad.”

 

Este nuevo
esquema de tributación está dirigido a las personas con “poca actividad
económica y administrativa” y sólo pueden permanecer bajo el régimen durante 10
años. El mayor beneficio es que emiten facturas, lo que mejora su reputación y
profesionalismo, ya que muchas empresas no confían en proveedores que no emiten
facturas. Así de simple.

 

Pero… ¿quién era
considerado un Repeco? Las casi 2 millones de personas con ingresos anuales de
hasta 2 millones. También están los intermedios, que facturan 4 millones. Todas
ellas, dentro de la formalidad.

 

Dentro de este
régimen se contempla a las personas que se dedican a prestar servicios no
profesionales, enajenación de bienes, renta de bienes muebles, actividad
empresarial, sueldos y salarios y asimilados a salarios. Así como a las
pequeñas unidades económicas que también eran parte de este régimen.

 

No obstante la buena
intención del régimen, para el asesor fiscal y financiero, hay tres problemas
que no dejarán que este Régimen cumpla la función para la que fue creado:

 

1) Falta de
cultura en el pago de impuestos;
2) Las reglas no le quedan claras al contribuyente; y
3) No hay facilidad tributaria como la ley dice que la hay.

 

“Más que un
beneficio, el cambio es radical, porque en lugar de pagar una cuota como
Repeco, ahora hacen sus contribuciones con base en lo que facturen”, afirma
León.

 

Ahora, el pago de
impuestos bajo el esquema RIF se hará de forma bimestral, a más tardar el día
17 del mes siguiente al bimestre que corresponda. Por ejemplo: tu declaración
de enero y febrero, deberá presentarse como día límite el 17 de marzo.

 

Pero hay otro
gran problema: en muchos casos, los ingresos de los pequeños contribuyentes no
dan para pagar los costos que implica estar en el nuevo Régimen, los cuales
incluyen tecnología y mano de obra más calificada. Y desde su perspectiva, esto
orillará a los pequeños contribuyentes a emigrar hacia la informalidad.

 

Pero, ¿a quiénes
beneficia el RIF? Para el experto, aquellos contribuyentes del Régimen
Intermedio no manifiestan problemas porque normalmente son empresas más
constituidas, y en su mayoría ya cuentan con un sistema de contabilidad establecido.
Esta es la gran diferencia de oportunidades para estos dos tipos de
contribuyentes, señala León.

 

¿Qué beneficios
ofrece el RIF?

 

El Servicio de
Administración Tributaria ha reportado que hasta el mes de agosto hay 4
millones 258 mil 818 contribuyentes en el nuevo Régimen. Pero… ¿cuál es el
incentivo para los 27 millones de personas que siguen en la informalidad?

 

Para
incentivarlo, en días pasados, el Presidente de la República, Enrique Peña
Nieto, informó que el Régimen de Incorporación Fiscal les dará a sus nuevos
integrantes la posibilidad de acceder a un crédito de vivienda y acceder a una
pensión para el retiro.

 

Hizo énfasis en
que habrá apoyos económicos a pequeños empresarios, canalizados por el
Instituto Nacional de Emprendedores, por un monto de 500 millones de pesos,
todos estos beneficios enmarcados en el programa Crezcamos Juntos.

 

Sin embargo, el
escepticismo continúa y el debate también, ya que especialistas han argumentado
que el Sistema de Administración Tributaria no se ha preparado tecnológicamente
de la manera adecuada para afrontar el reto que se les viene: tener un portal
con las capacidades para atener a millones de contribuyentes.

 

Quejas y quejas
se sortean en redes sociales y blogs especializados. El sitio del SAT se ha
convertido en la primera barrera para el pago de los impuestos para cualquiera.

 

La oportunidad
es…para los contadores

 

Para Nancy
Rodríguez, contadora independiente, hay un gran beneficio: el trabajo para los
contadores puede incrementarse. La razón que ella expone es que las personas
comienzan a buscar que este tipo de profesionales les ayuden a llevar a cabo la
transición al nuevo Régimen.

 

Sin embargo,
también advierte que para los contadores es un reto, ya que tendrán que
actualizarse y adecuar sus tarifas a esos pequeños contribuyentes que no
estaban acostumbrados a pagar porque les llevaran su contabilidad.

 

Rodríguez cuenta
que en su experiencia la complejidad con que ha manejado el SAT este nuevo
Régimen está logrando que los contribuyentes se asusten y decidan continuar en
la informalidad antes que perder su negocio.

 

Para Fernando
León, los únicos beneficiados serán los contribuyentes medianos, mientras que
los pequeños tendrán que seguir sorteando la expansión máxima de sus mínimas
ganancias.

 

El nuevo Régimen
de Incorporación Fiscal ofrecía facilidad para que las personas que están en la
informalidad comenzaran a pagar impuestos, cosa que no se ha logrado. Para los
que estaban en el viejo régimen, este cambio fue paulatino y para muchos pasó
desapercibido.


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