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¿Qué ha hecho EPN contra el monopolio político?

A pesar de los pendientes, la reforma política alentó a los ciudadanos contra la partidocracia. Aquí el análisis en el marco del II Informe de Gobierno.

02-09-2014, 1:22:55 PM
¿Qué ha hecho EPN contra el monopolio político?
Ramón Alberto Garza

En el análisis del segundo Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, el ciclo reformista cimbró a los 5 monopolios que impedían el desarrollo de México. Uno de ellos el monopolio político,
significado en una partidocracia que tras 70 años de priismo terminó
coludida en un silencioso pacto de partidos de centro, de derecha y de
izquierda.

Un pacto que el jefe del Ejecutivo destacó en su mensaje a la nación como la vía para realizar 58 modificaciones constitucionales, 81 cambios a las leyes secundarias y la expedición de 91 ordenamientos jurídicos que se requirió para sacar adelante las 11 reformas estructurales que hoy tenemos.

Con la reforma política impulsada por Peña Nieto,
consensuada con todos los partidos, emerge al fin la figura de los
candidatos independientes. Ya no es necesario tener el padrinazgo de un
partido. Se tiene vida electoral en libertad, en la independencia que da
“la minoría de uno”. La partidocracia ya no es garantía. Así el análisis.

Te recomendamos leer: II Informe: Los cinco monopolios que EPN cimbró

I.- Partidocracia Vs. Ciudadanos

Cuando Plutarco Elías Calles concretó en 1929 la genialidad de crear el PNR (Partido Nacional Revolucionario), jamás imaginó lo que mas tarde se conocería como PRI (Partido Revolucionario Institucional).

Una década bastó para convertir el partido de la post revolución en un eficiente monolito autocrático, dominante, impositivo y con una longevidad solo comparada con la del Politburó soviético.

Bautizado por el escritor Mario Vargas Llosa como La Dictadura Perfecta, el PRI penetró a lo largo de 70 años todos las estructuras de poder en México. Las políticas, las económicas y financieras, las sindicales, las mediáticas e incluso condescendió con las del crimen organizado.

En lo político, presidentes como Lázaro Cárdenas, Miguel Alemán, Luis Echeverría o Carlos Salinas de Gortari, impusieron estilos personales de gobernar que modificaron sustancialmente los privilegios de las élites nacionales.

Desde Carlos Trouyet hasta Carlos Slim en lo económico; desde Emilio Azcárraga Milmo, Mario y Olegario Vázquez Raña o Ricardo Salinas Pliego en lo mediático.

Desde Joaquín Hernández Galicia, alias La Quina, hasta Carlos Romero Deschamps, o desde Carlos Jongitud Barrios hasta Elba Esther Gordillo en lo sindical.

Desde el cártel de Jalisco dominado por la familia Zuno hasta el cartel de Sinaloa relanzado por Fox y alimentado por Calderón.

El juego a jugar era el control.  Aún en las escisiones del PRI, como la de la Corriente Democrática que acabó dando a luz al PRD.  Sus tres próceres –Cuauhtémoc Cárdenas,  Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard- tienen en su genética política el origen priista. La cuarta prócer, Rosario Robles, ahora sirve dentro de un gobierno emanado del PRI.
El PAN se inició como un partido para defender los intereses de una clase empresarial que buscaba los espacios políticos que el PRI le negaba.

Y cuando en el 2000 el empresario Vicente Fox sacó al PRI de Los Pinos, no tuvo mas remedio que propiciar un cogobierno con el tricolor para evitar la debacle.

Solo con el PRI de la mano, el PAN pudo garantizar el cuestionado triunfo de Felipe Calderón en la presidencial del 2006. Y todo para que Fox y Calderón, dándole la espalda a su candidata Josefina Vázquez Mota, acabaran devolviéndole al PRI las llaves de Los Pinos.

Y mientras las opciones partidistas se abrían, los derechos de los ciudadanos se cerraban. Fueron los partidos los que terminaron por decretar la prohibición de los candidatos independientes.

Para aspirar a un cargo de elección popular en México era necesario el padrinazgo de la partidocracia.

El monopolio ejercido sobre la política por los partidos, acabó creando un conciliábulo, sin distingos de ideologías o colores. El PRI se aliaba lo mismo con el PAN que con el PRD.
Carlos Salinas creó las concertacesiones con el PAN. Vicente Fox primero y Felipe Calderón después, perfeccionaron desde Los Pinos la operación del llamado PRIAN. Y el PAN de la derecha acabó aliado con el PRD de la izquierda para frenar al PRI. Oaxaca, Puebla y Sinaloa dan testimonio.

Por eso la reforma política impulsada en el arranque del sexenio de Enrique Peña Nieto tiene su mérito intrínseco. Porque le devuelve al mexicano su calidad constitucional de ciudadano que no solo es capaz de votar, sino de ser votado sin la obligación de ser postulado por un partido.

Es cierto que existen requisitos y que hay todavía barreras por flanquear. Pero el primer paso ya se dio.

El monopolio político de la llamada partidocracia fue trastocado.

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