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Guía para regresar a trabajar después de un embarazo

La maternidad es una etapa importante para las mujeres, pero ¿cómo enfrentarla con el desarrollo profesional? La CEO de Kelly Services cuenta su caso.

02-09-2014, 7:00:32 AM
Guía para regresar a trabajar después de un embarazo
Griselda Hernández / CEO Kelly Services y Tatiana Gutiérrez

Tu vida
profesional va en ascenso y ahora, uno de los más grandes
regalos está por llegar: ser mamá. ¿Estás lista para ello? Aunque muchos
especialistas aseguran que los negocios no están peleados con la maternidad, la
realidad es que muchas mujeres suelen renunciar a sus sueños y aspiraciones
luego de que el bebé llega a casa. 

Y es que la mujer
se ve enfrentada a muchos cambios en su vida al momento de la maternidad: desde la falta de sueño, los
cambios fisiológicos, el vaivén hormonal, el sentimiento de impacto al dejar al bebé al cuidado de un tercero,
y la reincorporación a la vida laboral al tiempo que se lidia con las responsabilidades personales y profesionales.

¿Suena como una bomba de tiempo para la mujer profesionista? Quizá sí,
pero la mujer
moderna debe estar consciente que estos cambios se convierten en una
forma de
vida, más que una necesidad por obligación. Al respecto, Griselda
Hernández, CEO de Kelly Services
comparte contigo su experiencia:

También
puedes leer “Dirige a tu equipo con la
mentoría de mamá”.

Habla la voz de la experiencia…

Una de las decisiones más difíciles que tiene que tomar la mujer en su trayectoria profesional va acompañada también de otra muy hermosa: la maternidad, relacionada con la etapa más maravillosa de la vida de la mujer pero que cuando se toma la decisión de vivirla, la lleva a esa encrucijada o disyuntiva de combinar ambos mundos o de decidir por alguno de ellos.

Pero, ¿por qué? Es una realidad que el deber ser, la educación y la cultura, juegan un papel preponderante y son nuestros más feroces jueces y críticos, en esta tan importante decisión.

Quisiera compartirles algo de mi experiencia. Tengo la fortuna de ser mamá de dos maravillosos hijos, de los cuáles estoy muy orgullosa y que han sido mi gran motor en la vida. Desde su concepción, nacimiento y crecimiento han estado inmersos y han formado parte importante y clave en mi desarrollo y logros profesionales.

Fue con gran ilusión que esperaba la llegada de ese bebe maravilloso que convivía dentro de mi por ya casi 9 meses, su llegada marcaba una nueva etapa en mi vida y con ello las expectativas de lo que sucedería. 

La primera sorpresa en el proceso inició cuando llegó el tiempo de determinar la fecha de la incapacidad. Me sentía muy bien y contenta, decidí solicitar que la incapacidad iniciara a partir del día que naciera mi bebé. La primera respuesta fue un rotundo ¡NO!. Tenía que tomarla 41 días antes del nacimiento y 41 días después de nacido el bebé pues así lo determinaba el IMSS. De no hacerlo así, ponía en riesgo a la empresa por incumplimiento, así que no había opción.

Al mismo tiempo que esto sucedía, en la empresa se llevaría a cabo una reunión importante a la que necesitaba asistir, se comentarían los resultados de la empresa, y para ese entonces, yo ya era accionista de la misma, así que decidí ir a la reunión como una accionista.

Acostumbrada al ritmo de trabajo, estos primeros 41 días representaron un gran reto; me hacía falta la actividad profesional a la que en esa época no tenía posibilidades de realizar de manera remota.

Entonces nació mi hermosa hija, por supuesto, siendo primeriza, la fecha se me adelantó, lo que me llevo a que en vez de 41 días antes del nacimiento solo disfrutara 21 días. Una vez transcurrido el tiempo de mi licencia de maternidad, tomé la decisión de que ella iría a una guardería y llegó el día de pasarla a dejar antes de reiniciar mi vida profesional.

Hoy recuerdo, como si fuera ayer, el sentimiento de inmensa culpa que me abordó y me acompañó todo el día, las lágrimas al dejarla, ella tan pequeña e indefensa en manos de extraños… ¡Realmente soy una mala Madre!, me repetía.

Pero la decisión estaba tomada. Seguí adelante motivada por el interés de hacer lo necesario para lograr mi desarrollo profesional y con ello brindarle las oportunidades a mi hija que no estuvieron a mi alcance en su momento.

Llegué al trabajo y la recepción fue fría e indiferente. Durante mi ausencia la vida siguió y mis funciones las ocupó alguien más. Prueba de ello fue que, a los pocos meses, fui transferida a otro edificio. Que impacto tuvo esto, empezar de nuevo a construir todo y una vez más demostrarme a mi misma de lo que era capaz, sin mencionar todas las decisiones que se tomaban por mí, sin ni siquiera preguntarme, de lo que podría o no hacer, si podría viajar o no, si podría seguir ascendiendo en mi desarrollo profesional o no, si me quedaría o no, etc, etc, etc……..

Mi reacción: dar más del 100% de mi misma en lo profesional, no permitir que tomarán las decisiones por mí, demostrar que podía iniciar de nuevo, que podía trabajar sin horarios y viajar de lunes a viernes, nacional e internacionalmente. Decidí que nunca usaran mi maternidad como un impedimento para mi crecimiento.

El objetivo era claro, quería llegar a un puesto de  Dirección en la Compañía y con ello poder darle a mi hija un ejemplo de vida para que ella no tuviera que vivir lo mismo que yo. La solución en un principio fue la guardería, después se requirió de un sistema de soporte en casa, puesto que la historia se repitió nuevamente un año once meses después, con la llegada de mi segundo hijo.

Es una realidad que como mamás y profesionistas, siempre velamos por nuestros hijos, no importa dónde estemos y qué estemos haciendo. Sabemos qué, cómo, cuándo y dónde están y resolvemos aquello que les haga falta al tiempo que los apoyamos en los momentos clave de sus vidas. Pero se trata de calidad y no de cantidad.

Fui muy criticada por mi ex esposo y por nuestras familias. Pero hoy les digo a ustedes mujeres profesionistas, que para entenderlo, tendrían que haber estado en mi lugar, haber tenido mis sueños y mis objetivos de vida y más importante, compartirlos. 

Hoy puedo decirles con la frente en alto, que no me arrepiento de nada, que enfrenté y superé todos mis miedos en el proceso de la maternidad. Que aunque dudé, no me arrepiento de cada paso que dí y que estas decisiones le dieron a mis hijos experiencias de vida que se tradujeron en herramientas para ser personas de bien, con la capacidad de tomar decisiones, socializar, equivocarse, corregir y entender, que cada uno de nosotros tenemos un rol de vida que amamos y que lo más importante, es ser felices y hacerlo con la mejor actitud y la pasión para disfrutarlo todos los días.

¿Cómo enfrentar tu profesión y la maternidad de una manera sana y sin culpas?

1. Conoce las emociones a las que te verás
enfrentada

Debes
estar informada sobre aquellas emociones que pueden afectarte después del parto
y estar consciente de que así sucederá. Para ello es recomendable hablar con
un profesionista que pueda guiarte y darte alternativas para que el efecto sea
menor. 

Al
respecto, la Dra. Claudia Sotelo Arias, directora del Centro de Especialización
de Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI), asegura que los problemas a
los que se enfrenta una mamá están relacionados con la culpa.

“Es un periodo de
dependencia mutua, los bebés crean un vínculo muy estrecho con sus mamás y las
mamás se ven reflejadas en ello, es un periodo muy difícil de separación para
ambas partes”. 

Otro de
los grandes problemas suele ser la depresión posparto, en estos momentos las
mamás suelen estar confundidas sobre su situación y sentimientos, siendo más
sensibles a todo lo que pasa a su alrededor. Estos sentimientos pueden terminar
por el mismo proceso de maduración, y en algunos, casos puede llegar a
necesitar ayuda médica. ¡Es importante que estés al pendiente de este tema!

2. ¡Fuera culpas!

Aquí está el gran dilema: muchas mamás se ven envueltas en una espiral de culpa y en la emoción de si son buenas o malas al
dejar a su bebé después de la licencia de maternidad (84 días). Estos sentimientos encontrados afectan la relación con el bebé al caer en estados de sobreprotección, sobrealimentación y exceso de consentimientos.

Para Griselda Hernández, orgullosa mamá y CEO de Kelly Services, afirma que uno de los momentos más difíciles para conciliar su profesión y la maternidad, fue aquél día en que tuvo que dejar a su primer hijo en la guardería.

“Es uno de los más difíciles, pero las mamás profesionistas debemos aprender a actuar sin sentirnos culpables. Yo
tengo dos hijos, uno de 20 y otro de 18, son sanos y los dos llegaron a la
guardería cuando tenían 40 días de nacidos. ¿Cómo lo superé? Aprendiendo a ver la situación
de manera real y objetiva”.

Saber y estar consciente de que el periodo de licencia
dura 42 días es un proceso de maduración mental que una vez superado, te permite ser una mamá trabajadora, equilibrada y en paz.

3. Organiza tu tiempo

Todo en
tu entorno cambia y debes de reorganizar tu vida. Asegúrate de realizar
calendarios diarios sobre todas las actividades y tareas,
tanto en el trabajo como en la casa. Cuida que todo esté en orden, esto te
beneficiará en todo momento, pues recuerda que mientras más organizado tengas
tu lugar de trabajo y tu casa, más rápido podrás empezar con la siguiente
tarea. No lo olvides: en este nuevo comienzo necesitas orden. 

4. Escoge bien la guardería

Este es
un gran tema y más cuando se trata de mamás primerizas. Si en tu caso no existe
mamá o abuelita que te ayude a cuidar a tu bebé, sabes perfectamente que la
mejor opción es recurrir a una guardería. La directora de Ceepi recomienda
realizar una búsqueda exhaustiva para seleccionar la mejor opción, “es un gran
ejercicio para toda mamá, el investigar varias opciones nos hace estar seguras
que hemos elegido la mejor opción, lo que nos trae tranquilidad y seguridad
cuando el momento de dejar a nuestro bebé llegue”. 

Pero
también debes estar prevenida, “algunas guarderías no operan en días feriados o
en periodos vacacionales, es por ello que debes analizar tus opciones: tener a
alguien de confianza que pueda ayudarte con tu bebé o algún familiar cercano. Hay que prevenir cualquier percance”, comenta Griselda Hernández. 

5. Prepárate para tu regreso al trabajo

Es
inevitable, cuando regresas a trabajar pareciera que las cosas no son las
mismas, y tienes que estar preparada para ello. “El no estar en la oficina por
casi 90 días, aunque no queramos, nos hace sentir como excluidas. Muchas veces
a tu regreso te das cuenta que te perdiste muchas cosas y que no formaste parte
de ello”, afirma la CEO de Kelly Services. 

Lo único
que debes tomar en cuenta es que los negocios son negocios y no se trata de
nada personal. La primera recomendación es hablar de tu regreso, asegúrate que
tus jefes, colegas y colaboradores sepan que ya estás de vuelta en el trabajo,
esto te sirve para comenzar con las tareas y sentirte más cómoda. 

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recomendamos leer “Top: Empresas con mejores
prestaciones para mamás”
.

Después
comienza a actualizarte, habla con la persona que se quedó en tu lugar, pide
todo detalle sobre lo que hicieron mientras no estabas, cuáles son los
pendientes y qué tareas tienen sentido de urgencia. 

Y prepárate para pedir ayuda y delegar tareas en tu lista. No dejes que la presión te agobie. 

¿Eres
mamá profesionista? ¿Cuáles serían tus recomendaciones?

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