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Oficial, Silva es candidata a presidencia de Brasil

Marina Silva lanzó oficialmente su candidatura a la presidencia de Brasil, dando un vuelco a las elecciones de octubre y amenazando permanencia de Rousseff.

21-08-2014, 9:29:34 AM
Oficial, Silva es candidata a presidencia de Brasil
Reuters

La ecologista Marina Silva lanzó oficialmente el miércoles su candidatura a la presidencia de Brasil, dando un vuelco a las elecciones de octubre y amenazando la permanencia en el poder que ha tenido el gobernante Partido de los Trabajadores durante 12 años.

Silva, quien era la aspirante a la vicepresidencia por el Partido Socialista de Brasil (PSB), aceptó la nominación luego de que el candidato Eduardo Campos, un ex gobernador y prometedor líder político, murió la semana pasada en un accidente de avión.

La líder ecologista prometió construir un Brasil más próspero y criticó el desempeño de la actual presidenta, Dilma Rousseff, quien ha liderado a la economía del país durante cuatro años de débil crecimiento y alta inflación, después de una expansión boyante.

“Nosotros sabemos que nuestro país necesita inversiones y ellas vendrán cuando haya un nuevo Gobierno que tenga credibilidad entre los inversores”, dijo en una conferencia de prensa.

Silva reafirmó su compromiso con la responsabilidad fiscal, metas de inflación y una tasa de cambio flotante, el llamado “trípode” de políticas económicas que dieron a Brasil estabilidad después de un período de inflación galopante y crecimiento errático en la década de 1990.

Sin vínculos con las élites tradicionales, Silva fue ministra de Medio Ambiente y su férrea lucha por la naturaleza y firmes creencias religiosas como evangélica llevaron a críticos a calificarla de inflexible, pero sus seguidores la alaban como la política de Brasil con más principios morales.

Silva, recolectora en plantaciones de caucho en su juventud y analfabeta hasta la adolescencia, apela sobre todo a los jóvenes votantes descontentos con el orden político establecido en Brasil.

También es acogida por la gran comunidad cristiana evangélica de Brasil y demostró, en su candidatura a la presidencia en el 2010 por el Partido Verde, ser una atractiva aspirante para los votantes independientes que buscan una alternativa al Partido de los Trabajadores y a su principal opositor, el amigo de los mercados el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Una encuesta de opinión divulgada el lunes mostró a Silva, quien se ha comprometido a encontrar un terreno común entre sus ideales activistas y las políticas económicas favorables a los inversionistas, empatada en segundo lugar con el socialdemócrata Aécio Neves para las elecciones del 5 de octubre.

Ambos están detrás de la izquierdista Rousseff, que busca la reelección. El sondeo sugirió que Silva forzaría una segunda vuelta electoral, en donde podría derrotar a la mandataria.

Un balotaje amenazaría la aspiración de Rousseff, quien en sus cuatro años de gobierno ha visto un crecimiento mediocre luego de la boyante economía.

Antes del anuncio oficial de su nominación, una fuente del PSDB dijo a Reuters que el partido, para asegurar la derrota de Rousseff, respaldaría a Silva en una eventual segunda vuelta si Neves no logra el segundo lugar en la primera votación.

Sin embargo, las perspectivas de la mujer de 56 años podrían desvanecerse cuando caiga el impacto emocional de la muerte de Campos y los dos partidos más grandes comiencen a gastar en su campaña.

Amazonia

Silva, una pionera del movimiento ambiental de Brasil, entró en la política para luchar por la conservación de la Amazonía.

Llegó a ser miembro del Partido de los Trabajadores, que abrazó causas ambientales antes de asumir un rumbo desarrollista una vez que llegó al poder, y fue ministra de Medio Ambiente durante el gobierno del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, antecesor de Rousseff. 

Como ministra, se enfrentó con otros funcionarios, entre ellos Rousseff, sobre la concesión de licencias para las represas hidroeléctricas en la Amazonía. Eso finalmente la llevó a renunciar.

Como opositora del Partido de los Trabajadores en el 2010, cosechó un inesperadamente fuerte 19 por ciento de los votos en las elecciones.

Para que ahora su candidatura tenga éxito, Silva debe ampliar su base y atraer fondos de los sectores de la sociedad brasileña, especialmente del segmento de empresarios que ha sido bastante cuidadoso con sus puntos de vista.

Para superar las sospechas del poderoso sector agroindustrial, que representa una cuarta parte de la economía y el 44 por ciento de sus exportaciones, el PSB eligió como su compañero de fórmula a un congresista de Rio Grande do Sul, un bastión de la agroindustria.

El legislador Beto Albuquerque impulsó hace una década en el Congreso, pese a las objeciones de Silva, una ley que legaliza el uso de soja transgénica.

De ser elegida, los asesores económicos de Silva dicen sus políticas serían pro negocios como las defendidas por Neves.

Entre otras promesas, Silva aseguraría la autonomía del banco central y la racionalidad de un presupuesto gubernamental que ha sido largamente cuestionado como despilfarrador de parte de los inversionistas y la comunidad empresarial de Brasil.

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