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Derrame en Río Sonora, ¿’accidente’ sin castigo justo?

Grupo México recibirá una multa de apenas 1.2 mdp por el derrame de ácido sulfúrico en el manto, lo que pone en entredicho el castigo por daños ambientales.

18-08-2014, 11:36:50 AM
Derrame en Río Sonora, ¿’accidente’ sin castigo justo?
Altonivel

El pasado miércoles 13 de agosto, la mina Buenavista del Cobre derramó 40,000 metros cúbicos de ácido sulfúrico en el río Sonora: un total de 40 millones de litros. Una falla estructural en una represa provocó el derrame, que formó un mancha anaranjada de unos 60 kilómetros de largo, la cual recorrió siete municipios de la entidad, incluyendo la capital, Hermosillo.

La mina que opera Grupo México, no hizo nada para remediar la situación y no avisó a las autoridades a tiempo. La misma argumenta que la situación se remedia con cierta facilidad, regando el río con cal (habría que ver qué opinan expertos independientes).

El río Sonora corre desde el sur del municipio de Cananea hasta el embalse Abelardo L. Rodríguez (no confundir con la presa del mismo nombre, situada cerca de Tijuana, Baja California).“(El) hábitat ribereño del Río Sonora ofrece refugio para muchas aves y animales (lo cual) hace que esta zona (sea) un lugar espectacular para la observación de aves”, dice en una mala traducción el sitio www.riosonoramexico.com. 

Afortunadamente, este río sólo llega al mar en tiempos de crecida cuando, cuentan algunos cronistas, los habitantes de Hermosillo se congregan en los puentes a ver pasar el torrente de “agua bronca”. De haber sucedido esto el agua contaminada y venenosa habría desembocado en pleno Mar de Cortés, cerca del Estero de Santa Cruz y de Bahía de Quino, al sur del área natural protegida Islas del Golfo de California.

Según reporta Conagua, fue necesario suspender el servicio de bombeo de agua de este río, dejando sin servicio a 20,000 habitantes de siete municipios: Baviácora, Aconchi, Ures, Arizpe, Banámichi, San Felipe de Jesús y Huepac. Hay que decir que hay muy pocos los ríos que alimentan esta zona semidesértica y que son de vital importancia para habitantes y cultivos en Sonora.

Hasta donde ha trascendido el responsable, sea Grupo México o el contratista que construyó la represa para este corporativo, se haría a acreedor a una multa de apenas 1.2 millones de pesos. Los municipios afectados han hablado de demandar a la empresa y apoyar las demandas civiles que se desprendan de este desastre ecológico. El gobierno del estado, hasta el cierre, se declaraba también muy apoyador y “pendiente”, porque Conagua pertenece a la esfera federal.

El desastre se ve muy grave y llega en el momento menos oportuno, cuando la reforma energética está poniendo el reflector sobre la prevención y castigo de posibles actos que deterioren el medio ambiente durante la explotación de petróleo y gas por particulares.

Hay que decir que obviamente Pemex ha protagonizado muy diversos desastres ambientales y humanos en sus años de existencia, y que la impresión en la opinión pública es que éstos nunca han sido debidamente prevenidos, sancionados y reparados por el gobierno federal, como dueño de la exparaestatal.

Por ello, hay que citar algunos artículos interesantes de la recién promulgada Ley de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos, que deberá vigilar a los nuevos y antiguos participantes del mercado energético.

Por ejemplo, sobre el no avisar a las autoridades, la ley dice que “El incumplimiento o entorpecimiento de la obligación de informar o reportar, conforme a las disposiciones jurídicas aplicables, cualquier situación relacionada con esta Ley…” merece multas de hasta 10.1 millones de pesos (artículo 25 párrafo II).

En ese mismo artículo, párrafo IV, la misma ley dice que “Los Regulados que sean declarados responsables de los accidentes, daños y perjuicios ocasionados con motivo o en ejercicio de las actividades y trabajos que ejecuten, deberán pagar la remediación, las sanciones e indemnizaciones correspondientes de acuerdo con lo que las leyes determinen…” y da una cifra en salarios mínimos que da un máximo de 504 millones de pesos.

Minera de Cobre no está regida por esta regulación, pero el percance que acaba de protagonizar tiene un efecto tan grande, a primera vista, como el que esta ley busca prevenir.

El gobierno federal no va a tener mucho espacio para maniobrar sobre este tema. Las fotos del río naranja circulan por todas partes. Va a tener que dictar un castigo ejemplar, para no alentar de una vez desconfianzas acerca del cuidado ambiental en materia energética.

Quizá cuando ser dictaron estas leyes, el legislador estaba viendo hacia British Petroleum y el desastre terrible que ocasionó en el Golfo de México. Quién iba a decir que, todas las proporciones guardadas para tratar de ser justos, vendría un caso mucho más cercano de grave contaminación ambiental.

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