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Tus genes, clave para las dietas inteligentes

Descubre que es la genómica nutricional y cómo puede potenciar la efectividad de las dietas. Una experta te explica en qué consiste.

15-08-2014, 3:04:17 PM
Tus genes, clave para las dietas inteligentes
Karina Rodríguez Chiw

Alguna vez te has preguntado ¿por qué a una persona le funciona una dieta para adelgazar y a ti no? La respuesta está en los genes, ya que estos influyen más de lo que pudiéramos creer en nuestro estilo de vida y en la manera de como lo que comemos actúa en nuestro organismo.

Muchas veces, por experiencia propia sabemos que la respuesta de una persona hacia una determinada alimentación no es la misma que en otra. Podemos seguir los consejos de un amigo con respecto a qué comer y qué no, pero quizás no nos caerán bien ciertos alimentos, o bien notaremos diferencias significativas, positivas o negativas, en nuestro peso y bienestar general.

Y es que, si bien los seres humanos somos iguales “en 99.99% de nuestro ADN, el 0.01% restante es lo que nos hace diferentes, no solo en nuestra apariencia física, sino también en la susceptibilidad genética a padecer alguna enfermedad”, afirma la nutrióloga Adriana Figueroa, gerenta de Nutrición y Nutrigenómica de Total Quality Medicine.

Es por eso que el efecto de una misma dieta no es igual en todas las personas, pues existe un comportamiento genético que condiciona diferencias en la respuesta a los diversos comportamientos alimentarios de cada sujeto. Antes se creía que una alimentación similar tenía los mismos efectos en todas las personas, hoy se acepta la variabilidad en la respuesta a la dieta en función del genoma de cada individuo.

Una nueva disciplina

Aunque la relación entre el consumo de alimentos y la salud se ha estudiado desde la antigüedad, la palabra ‘nutrición’ se utilizó con mayor frecuencia en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el químico francés Antoine Lavoisier (1743-1794), considerado, junto con su esposa Pierrette Paulze (1754-1836), como el creador de la química moderna, estableció las bases científicas de la nutrición moderna y desde entonces esta ciencia ha evolucionado paulatinamente.

Hoy, los conocimientos derivados de la secuenciación del genoma humano y de la tecnología asociada posibilitan su integración a la nutrición clásica, lo cual da lugar a una nueva disciplina: la genómica nutricional, que promete la personalización de las dietas para la prevención y tratamiento de enfermedades.

El objetivo de la genómica nutricional es investigar la interacción entre los nutrimentos y el genoma. Esta relación puede estudiarse desde dos puntos de vista: La nutrigenómica, que busca entender cómo los nutrientes y otras sustancias biológicamente activas de los alimentos regulan o influyen directamente en la forma en que los genes se expresan.

Este efecto puede generar un desequilibrio en algunas funciones del organismo, por ejemplo el metabolismo, y provocar una enfermedad. “Es una herramienta que se usa para la prevención de enfermedades cuando hay riesgo genético”, señala la nutrióloga Figueroa.

Y la nutrigenética, que entiende la respuesta de los genes frente a una dieta determinada y ayuda a crear un modelo personalizado de alimentación con base en los códigos genéticos del individuo.

“Pone énfasis en las comidas y suplementos que le funcionarán mejor para silenciar ciertos genes y activar o potenciar otros, con lo cual se busca mejorar la salud, el peso y la energía de la persona”, explica Yelena Pustovalova, nutrióloga genética.

En la práctica

Con base en los conocimientos actuales de la nutrigenómica y nutrigenética es possible desarrollar modelos personalizados de alimentación para individuos que padecen enfermedades específicas, con el fin de ayudarlos a recuperar su salud y, en algunos casos, el peso adecuado.

Hoy se sabe que enfermedades como obesidad, hipertensión y diabetes, tienen un componente genético o heredable, pero que también el estilo de vida y la alimentación influyen en su aparición. Los factores genéticos no son modificables, así como tampoco la edad o el sexo, que también pueden influir en la predisposición a ciertos padecimientos.

Sin embargo, si pudiéramos saber a través de una prueba genética que somos susceptibles de adquirir cierta enfermedad, tendríamos la posibilidad de prevenirla mediante el cambio de hábitos en nuestra dieta y estilo de vida.

Para tomar en cuenta

Cualquier tipo de enfermedad puede ser tratada con base en un programa de alimentición personalizado y adecuado para cada individuo, pero es importante mencionar que no debe ser un sustituto del tratamiento, ni de las recomendaciones específicas de los médicos, comenta la nutrióloga Pustovalova.

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