HistoriasNegociosTelecomunicaciones

Del Mexican Moment al temor de la recesión

¿Hay recesión en México? No. Tampoco hay crecimiento importante, ni lo va a haber hasta que no logremos cambiar nuestra dirección.

07-08-2014, 11:45:35 AM
Del Mexican Moment al temor de la recesión
Macario Schettino

El cambio de gobierno
en México empieza con la entrada del Congreso en septiembre, que prepara la
llegada del nuevo presidente en diciembre. Así ocurrió en 2012, y ese Congreso
inició sacando las reformas laboral y de amparo que habían dejado pendiente en
la Legislatura anterior.

Así, cuando se anunció, el 2 de diciembre de ese año, que
se firmaba un pacto entre las tres fuerzas políticas principales, que impulsaría
una andanada de reformas estructurales (también pendientes), surgió una
expectativa de cambio poco vista desde hace mucho tiempo en el país, e incluso
fuera. La prensa internacional rápidamente empezó a hablar del Mexican Moment.

Entre los buenos oficios
publicitarios
y las señales legislativas, el momento iba creciendo. Las reformas
efectivamente se hicieron y en magnitud increíble: pocos creían que habría una
reforma energética como la que finalmente se aprobó, y pocos imaginaban que
acabarían siendo más de una decena de cambios profundos: educación, financiera,
fiscal, telecomunicaciones, entre muchas.

Pero conforme
avanzaba 2013, si bien lo legislativo iba cada vez mejor, el momento mexicano
perdía vapor junto con la economía. Con cada vez más frecuencia, los analistas
corregían sus estimaciones de crecimiento a la baja, hasta llegar a un magro
crecimiento de 1.3% en el año entero, con un trimestre final real de apenas
0.6%.

Pero en el último mes
del año salía la reforma energética, y eso seguramente cambiaría las expectativas
que, sumadas a un presupuesto claramente expansivo, permitían pensar en un
crecimiento cercano a 4% para 2014. Mas no, el primer trimestre del nuevo año
cerró como el último del anterior: creciendo 0.6%.

Y con dos trimestres como
estos, con números negativos en varios indicadores, ya nadie hablaba del “Mexican Moment”, sino de la recesión.

La
Secretaría de Hacienda aprendió de sus correcciones continuas a la estimación
en 2013; ahora anuncian que solo lo harán cuando se publique el dato del PIB
trimestral. De cualquier forma hubo que moverse a la baja. Ya no se habló de
3.9% sino de 2.7%.

Si las expectativas
de un rápido crecimiento a fines de 2012 no tenían mucho sustento, tampoco lo
tienen hoy las de una profunda recesión. Lo que muestra la economía mexicana, y
desde inicios de 2012, es una inercia que hemos visto ya muchas veces. Crecemos,
en ocasiones, porque logramos vender algo o aprovechar algún espacio que se nos
había escondido.

Después de la Gran Recesión de 2009, pudimos vender cada vez
más autos a Estados Unidos, y eso permitió un crecimiento interesante los dos
años siguientes; sin embargo, para 2012 ya no alcanzó a sostener toda la
economía detrás.

Máxime cuando el petróleo, el otro gran producto que exportamos,
acusa ya las caídas de producción. Por ejemplo, en el primer trimestre de 2013,
exportamos $17,400 millones de dólares de autos y $12,900 millones de dólares
de petróleo, que suman $30,300 millones de dólares. Estos dos conjuntos de
bienes representan un tercio de las exportaciones de México.

En el primer
trimestre de 2014, las exportaciones de autos crecieron a casi $19 mil millones
de dólares, un incremento de 8.5% anual, que no es poco, considerando que en
ese trimestre Estados Unidos se contrajo por los fuertes fríos.

Pero en las
exportaciones totales, el crecimiento no llegó a 3%, porque el otro gran
producto de exportación, el petróleo, se nos hundió: apenas exportamos $11,500
millones de dólares. Al sumar, resulta que nuestros dos productos estrella no
se movieron: $30,400 millones de dólares.

¿Hay recesión en
México? No. Tampoco hay crecimiento importante, ni lo va a haber hasta que no
logremos cambiar nuestra dirección. La forma en que la nación creció durante el
siglo XX, y lo que llevamos del actual, no permite superar el nivel de ingreso
medio en que estamos. El único momento en que lo sobrepasamos fue de 1965 a
1981, aunque nos endeudamos todo lo que pudimos para ello.

Para romper la
inercia económica que México sufre desde hace casi una centuria, se requiere
cerrar el capítulo del siglo XX, es decir, eliminar a los grupos de
privilegiados que viven de extraernos rentas a los demás.

Eso es precisamente
lo que hacen las reformas, y por eso hay tantos esfuerzos de esos grupos por
detenerlas: empresarios, sindicalistas, centrales campesinas, intelectuales,
informales, todos intentando desacreditar el proceso de reformas para evitar
que puedan aplicarse.

No es de extrañar que
varios de esos grupos insistan en que el estancamiento económico es resultado
de las mismas reformas. No es así. Lo confirmaremos en unos meses más.

Relacionadas

Comentarios