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Cuándo conviene invertir en dólares

Se cree que el dólar protege al patrimonio de las ‘devaluaciones’, pero considera que la inflación promedio supera las ganancias de la depreciación cambiaria.

07-08-2014, 10:15:31 AM
Cuándo conviene invertir en dólares
Julio C. Hernández

En este texto viajaremos a la época más favorable para comprar dólares: el periodo 1976 a 1995, cuando el precio del dólar se disparó desde 12.50 pesos hasta 7,739 “viejos pesos”. En ese periodo, el tipo de cambio se devaluó a una vertiginosa tasa de 37.9% anual.

Luego avanzaremos de 1996 a la fecha, una época en que el tipo de cambio ha sido de libre flotación y la inflación se ha controlado. Aquí el tipo de cambio ha tenido una depreciación de 3% anual.    

¿Quiere decir esto que hay que evitar por completo los dólares en un portafolio de inversión?  No; en ciertos periodos es conveniente y rentable comprarlos de forma oportunista.

Cierto: al incrementarse la volatilidad en los mercados financieros, la depreciación del peso sirve para amortiguar las minusvalías del resto de las inversiones típicas de un portafolio.

Por tanto, en un último caso de estudio proponemos el escenario de mayo 2013 como evidencia de que es posible identificar y aprovechar periodos buenos para comprar dólares

Para lograr esto, propondremos un modelo de valuación del tipo de cambio, a fin de contar con una referencia que nos permita identificar los momentos idóneos para comprar dólares.

Caso de estudio 1: 1976-199
20 años de devaluación y elevada inflación

Desde mediados de los años setenta, la década de los ochenta y gran parte de los noventa, generaciones de mexicanos se enfrentaron al embate de la inflación y la devaluación del peso. En este contexto, seguramente habrías pensado cambiar el dinero por activos reales tan pronto como fuera posible, antes de que perdiera su poder de compra (comprar bienes raíces, acciones, oro, o gastarlo), y comprar dólares para protegerte de la devaluación de la moneda nacional.   

Durante los primeros años de los setenta la inflación era cercana a 5% anual, pero a partir de 1973, subió hasta niveles próximos a 20%. Las causas principales se atribuyen a un manejo desordenado del gasto y endeudamiento público. Hasta ese entonces, y desde décadas atrás, el tipo de cambio había permanecido anclado en 12.50 pesos por dólar, pero el incremento en la inflación y su impacto en la competitividad condujeron en 1976 a la primer devaluación de 59.8%.

Puede vislumbrarse que una elevada inflación conduce, eventualmente, a una devaluación del tipo de cambio, y que esta a su vez genera presiones inflacionarias, tornándose en una espiral de alza de precios como la registrada en este periodo de la historia.   

Supongamos que compramos dólares a 0.0125 pesos, tipo de cambio de cierre de 1975. Considerando que se registraron depreciaciones anuales superiores a 100% en diversas ocasiones (una macro-devaluación de 470.5% en 1982), y que al término de 1995 la paridad alcanzó  $7.7396, parece que nuestra posición en dólares hubiese sido una gran inversión. Registró un rendimiento anual compuesto de 37.9% entre 1976 y 1995.   

Pero el alza del dólar no preservó el poder de compra de su patrimonio. La inflación excedió por mucho las ganancias cambiarias. Entre 1976 y 1995, esta subió a una vertiginosa tasa anual compuesta de 41.1%, por encima del 37.9% del dólar. Quiere decir que nuestra inversión de $0.0125 hubiera necesitado convertirse en 12.31 pesos al término de 1995 para haber preservado su poder de compra.

Caso de estudio 2: 1996-2013
A casi 20 años de tipo de cambio flexible y poco más de 10 de control inflacionario

En las décadas precedentes a 1996 no existió estabilidad cambiaria, solo devaluación de la moneda nacional. Esto comenzó a cambiar en 1995, cuando se abandonaron por completo los regímenes cambiarios intervencionistas en favor de la libre flotación.

Es decir, el valor de la paridad es determinado por “el mercado”, que en teoría es un mecanismo para corregir los desequilibrios provenientes de sub o sobrevaluaciones del tipo de cambio.

Adicionalmente, a partir del siglo XXI, los esfuerzos del Banco Central en términos de ortodoxia monetaria rindieron frutos al volver a controlar la inflación debajo de 5% anual.

En este etapa, la flexibilidad del tipo de cambio ha demostrado su utilidad para amortiguar shocks externos provenientes de crisis, como la que azotó a varios mercados emergentes en 1998 (cuando el peso se depreció hasta $9.8963, para luego estabilizarse en los años posteriores); o la crisis financiera mundial de 2008 (la mayor de la historia reciente, cuando el dólar rebasó los 15 pesos), y en fechas más cercanas, la crisis europea de 2011 (el dólar superó los 14 pesos, para volver a los niveles cercanos a $13 de la actualidad).

De forma similar al análisis del Caso de Estudio 1, asume que compraste dólares al tipo de cambio de cierre de 1995 ($7.7396). Toda vez que al cierre de 2013 la paridad terminó en $13.0843, tus dólares habrían rendido 69.1%, equivalente a una tasa anual compuesta de 3%.

Sin embargo, en el periodo (1996-2013) la inflación fue de 7.6% anual, por lo que las ganancias cambiarias se quedaron aún más lejos de compensar la pérdida en el poder de compra. Esto quiere decir que si hubieras invertido $7.739 al cierre de 2013, tu inversión debería haber subido a 28.79 pesos para compensar la inflación.   

Caso de estudio 3
¿Qué ha pasado de mayo de 2013 a la fecha?

A inicios de mayo de 2013 los mercados financieros estaban a punto de enfrentar una fuerte turbulencia, debido a que la Reserva Federal comenzó a hablar sobre reducir su programa de compra de activos. Al cierre de abril, la Bolsa Mexicana de Valores yacía en 42,263 unidades, las tasas de interés a 10 años en 4.5% y el tipo de cambio en 12.134 pesos por dólar.

Tras dos meses, la Bolsa había caído 3.9%, las tasas de interés a 10 años subieron en más de un punto porcentual (lo que generó una minusvalía de -11.5% en el precio de los bonos) y el tipo de cambio se depreció 6.6%. 

Es claro que haber tenido dólares hubiera mitigado las minusvalías provenientes del mercado accionario y del mercado de bonos.

¿Existe alguna referencia para haber identificado la oportunidad de comprar dólares? Sí, descúbrelo a continuación.

Capitalizando desequilibrios 
El tipo de cambio teórico y su efectivididad para capitalizar desequilibrios

En un régimen cambiario flexible como el que tenemos, los flujos de capital determinan el valor del tipo de cambio. Estos se ven atraídos a México por sus mejoras estructurales y sus mayores tasas de interés.

Hoy los especuladores foráneos pueden pedir prestado dólares a tasas muy cercanas a cero, cambiarlos por pesos e invertirlos a tasas de 3.5%. Mientras los extranjeros sigan realizando estas transacciones de “acarreo”, el tipo de cambio puede mantenerse relativamente estable o incluso apreciarse.

Adicionalmente, el nivel de tipo de cambio debe reflejar adecuadamente sus “fundamentales”. Estos pueden ser variables como calidad crediticia, el estado de las finanzas públicas, de la balanza externa, el nivel de inflación, etc. Pero a final de cuentas hay que tener en mente que el tipo de cambio es un precio relativo que afecta los términos de intercambio y la competitividad entre países. Repasemos el siguiente ejemplo:

Supón que existen únicamente dos países que producen y negocian entre sí un solo producto idéntico. Inicialmente el producto tiene un precio de 10 pesos en el país A y de $1 dólar en el país B. Además, el tipo de cambio es de 10 pesos por un dólar.

Es decir, los consumidores del país A serán indiferentes a comprar el producto producido local en 10 pesos o el producto foráneo del país B por 1 dólar (10 pesos, transformando su precio a moneda local).

Ahora, imagina que al término de un año la inflación en el país A fue de 10%, en el país B fue de 5% y el tipo de cambio permaneció constante. Ahora el producto producido localmente tiene un precio de $11 pesos, pero el importado subió a $1.05 (en pesos su precio es de $10.5). 

Existe un desequilibrio, pues los consumidores del país A preferirán los productos del país B en tanto el tipo de cambio no ajuste los términos de intercambio. El tipo de cambio debe entonces subir a $10.476 para reestablecer los términos de intercambio, reflejando el diferencial de inflaciones entre ambas naciones. A esta teoría se le conoce como “Poder de la Paridad de Compra”; se dice que fue originada en la Universidad de Salamanca en el siglo XVI.

La vida real es algo más compleja (se comercian multitud de bienes entre naciones, existen aranceles y costos de transportación), pero algo muy similar al ejemplo sucede entre México y Estados Unidos. A diferencia de otros países con comercio internacional más balanceado, cerca del 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen al país del norte y es con este con el que se deben mantener los términos de intercambio.

Es por eso que creemos que, en el largo plazo, el tipo de cambio debe reflejar el diferencial entre la inflación local y la estadounidense.

En la Tabla 1 se muestran las inflaciones de México y EU desde 2003. Podemos observar que en este periodo el diferencial promedio anual ha sido de 1.9%. Esto sugiere que el tipo de cambio peso–dólar debería depreciarse en 1.9% anual. Las transacciones de acarreo probablemente lo impidan por un tiempo (como sucedió entre 2001-2004 o como probablemente suceda ahora, ambos episodios de tasas bajas), pero eventualmente reconocerá los diferenciales de inflación.   

Utilizando el tipo de cambio de cierre de 2003 como base ($11.2), y acumulando los diferenciales de inflación, obtenemos los tipos de cambio teóricos para cada año (aquellos que preservan los términos de intercambio). Sabiendo que la volatilidad del tipo de cambio es cercana a 10% anual, podemos trazar un rango para tomar decisiones: cuando la paridad se ubica en la parte baja de su rango.

Por ejemplo en abril 2011 o en mayo 2013, fue oportuno comprar dólares y la paga llegó más pronto que tarde. El modelo también sirve para saber cuándo vender o “irse corto”, pues sin importar lo pesimista del escenario, la paridad eventualmente regresará a sus cabales. 

La historia demuestra que el alza en el tipo de cambio usualmente es menor a la inflación. Es decir, comprar dólares no compensa la pérdida en el poder de compra proveniente de la inflación (ni en el periodo turbulento del Caso de Estudio 1, ni en el periodo de ortodoxia del Caso de Estudio 2). Por tanto, considera los dólares como una posición más activa y oportunista de tu portafolio.  

Ahora posees un parámetro para determinar cuándo es oportuno comprar dólares. Ve que el tipo de cambio teórico no es un pronóstico, considéralo más bien un centro de gravedad donde eventualmente irá la paridad. Mientras más se aleje de este centro, regresará a él con mayor fuerza. Más, sabiendo que la campaña de alza de tasas de la Reserva Federal está a la vuelta del año.

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