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3 precauciones antes de independizarte con roomates

Buscar la independencia es un golpe que puede amortiguarse al compartir gastos con otra persona, pero ¡cuidado!, la realidad puede superar tu bolsillo.

22-07-2014, 2:40:44 PM
3 precauciones antes de independizarte con roomates
Alejandra Palomares Barrios

Buscar la independencia y dejar atrás la casa de los padres es un paso que cada vez se aplaza más. Una razón es la realidad económica actual, sin embargo, todo depende de cómo enfrentes la situación porque actualmente existen muchas más opciones para lograrlo, gracias a que existen menos prejuicios que antes.

Una de ellas es la idea de compartir departamento o casa para distribuir gastos, sin importar si tenemos algún tipo de vínculo familiar, amistoso o sentimental con esa persona, pues de lo que se trata aquí es de microeconomía pura y dura.

Por simple aritmética es verdad que compartir hogar puede resultar más económico, pero antes de tomar la decisión es fundamental revisar varios aspectos, pues existen escenarios en los que se puede terminar pagando más. Vayamos paso a paso.

1. ¿Quién es el dueño?

Si tú eres el dueño de la propiedad que quieres compartir este paso es más sencillo, pues las reglas las pones tú y quien llegue debe aceptarlas o negociarlas contigo, incluido el precio de la renta y los servicios que tú deberás predeterminar.

Sin embargo, la cuestión se complica si lo que se planea es compartir una propiedad en la que uno de los dos (o los dos) debe firmar un contrato de renta, pues aquí hay un tercer jugador en el tablero: el dueño, quien debe conocer y aceptar la idea de compartir las responsabilidades, ya que subarrendar está prohibido en nuestro país.

No suena tan complicado, pero en la realidad verdaderamente lo es. Generalmente, los dueños prefieren que sea una persona la que se haga responsable. Si esa persona decide meter a más gente en la propiedad, será problema de ella y de nadie más, siempre y cuando no haga negocio con el bien raíz; es decir, que no cobre una renta más elevada de la que el propio dueño exige.

Entonces, esto deja por sentado que no importa si los gastos y la renta la comparten entre dos, tres o más, siempre habrá uno asumiendo mayor responsabilidad y riesgo que los demás, cuestión que debe ser entendida y respetada por todos los que habiten la propiedad.

Es verdad que así como tendrá mayores responsabilidades quien firme el contrato de renta, también puede tener privilegios, pues de alguna manera se vuelve la “voz cantante” de las negociaciones.

Este punto es neurálgico, pues si los que habitan el hogar no lo aceptan y asumen como es, comienzan los problemas, pues quizá el contrato que firmó el responsable, lo hizo pensando que siempre compartiría el gasto, pero si de repente se queda solo frente al compromiso de renta, lo que en un principio parecía un ahorro se puede convertir en una deuda insostenible y en pérdidas por aquello del depósito que suele dejarse en garantía.

De ahí que la confianza con quien se va a compartir deba ser absoluta, así como la honestidad y el compromiso para cumplir con los acuerdos y contratos, ya sea firmados o de palabra, pues al final se espera que las personas tengan la madurez necesaria para asumir este tipo de responsabilidades.

2. ¿Quién paga?

Una vez que se han definido los roles, los espacios, las responsabilidades y los montos que cada uno pagará por los gastos de la propiedad (incluida la renta), el paso siguiente es acordar cómo se efectuarán dichos pagos y qué insumos exactos estarán incluidos, pues quizá cada quien prefiera comprar su comida y productos de higiene personal, pero no tengan problema en compartir el papel de baño, o tal vez uno quiera tener servicio de TV por cable e internet, pero el otro no. En fin, las diferencias entre lo que cada parte desea es muy importante que se discutan desde el principio para que todo esté correctamente entendido y acordado.

Asimismo, se deben repartir las responsabilidades de pago o no, pues quizá el acuerdo sea que uno concentre todo el dinero y sea él quien efectúe los pagos. Eso depende de cómo se quieran manejar las cuentas del hogar.

Lo ideal es llevar un presupuesto compartido y responder frente a los compromisos que se asuman, pues si uno se retrasa en un pago puede generar multas o comisiones que en lugar de permitir un ahorro, solo provoquen un gasto mayor que si se viviera solo.

3. ¿Quiénes son los habitantes?

Esta pregunta parece obvia de responder, pues de inmediato pensamos en los que comparten la renta y los gastos de la propiedad, pero la realidad puede ir más allá. ¿Qué pasa si una de las partes o todas ellas tienen pareja, o recibe muchas visitas constantes que suelen quedarse por unos días?

Esto, aunque pueda parecer trivial, no lo es, pues puede provocar un gasto mayor de servicios como luz, agua, papel, gas y hasta papel de baño. ¿Todos están de acuerdo en asumir el costo mayor? ¿Lo repartirán por igual? Estas respuestas son cuestiones que más allá de que puedan generar una sana convivencia, también repercuten en la cartera y todos deben estar en posición de asumir el gasto, si no ¿dónde queda el ahorro en el compartir?

Como lo dijimos en un principio, compartir puede ser una forma de independizarse y de adquirir un propio espacio en el cual vivir, pero no se debe confundir con el hecho de irse a vivir solo, porque en realidad ni se vive solo ni uno puede hacer lo que le venga en gana.

Es verdad que quizá ahora no tenga que responder a las reglas impuestas por los padres, pero tendrá que hacerlo a las que se acordaron con el compañero de departamento o casa con la suficiente madurez que requiere un compromiso de esa naturaleza, pues finalmente es un contrato de negocios más que nada.

Solo si se responden positivamente a las interrogantes anteriores es que se puede hablar de un verdadero ahorro, cuando se comparten los gastos de una propiedad. De otra manera, las posibilidades de terminar pagando más aumentan significativamente, por lo que ahora ya sabes que no basta con que “te caiga bien tu roomie”, sino que existen muchos más factores a considerar, y siempre será mejor tenerlos en cuenta ante de tomar una decisión financiera de este calado.

¿Has pensado en vivir solo? Si ya eres independiente, ¿a qué te has enfrentado con tus roomates y cómo has salido adelante?

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