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Opinión: México y su maldición del conformismo

La eliminación del Tri en Brasil sacó a relucir este mal, el cual debe evitar tu empresa para alcanzar sus metas y no caer en la 'finta'.

02-07-2014, 11:57:16 AM
Opinión: México y su maldición del conformismo
Ulises Navarro, director de Alto Nivel

El pasado domingo 29 de junio se terminó la Copa del Mundo Brasil 2014 para cientos de miles de mexicanos que, ante la eliminación del seleccionado nacional, dieron vuelta a la página y se concentraron en sus labores habituales.

Entrar en polémica sobre el papel del equipo mexicano o su eliminación del certamen no vale la pena; simplemente, una vez más se fracasó ante el objetivo de ser campeón del mundo. Al final, ése es el premio que buscan todas las naciones que participan. Tal cual sucede en las empresas, cuyo fin es convertir sus productos en líderes del mercado.

Donde sí quisiera distraer tu atención es en señalar a todos aquellos que, además de conformarse con lo que hizo la Selección Mexicana, lo pregonan diciendo que es la mejor actuación del cuadro nacional en su historia; que perdieron con gallardía; que tuvieron al rival contra las cuerdas y no sé cuántas alusiones más, que sólo muestran su mediocridad y conformismo.

Mientras no seamos objetivos y analicemos las circunstancias con realidad, seguiremos dando tumbos, en lo futbolístico y como país. En lo primero, me importa poco, pero sobre el desarrollo de México la situación me atañe al 100 por ciento.

Quisiera precisar los hechos para no dejar nada a la subjetividad. Inicio por el aspecto deportivo: basta concentrarse en los últimos mundiales donde nuestro país ha participado. Es decir, desde Estados Unidos 1994 hasta el actual magno evento en Brasil:

► EU 1994: el Tri consiguió su boleto a la segunda fase en el grupo E y se enfrentó a Bulgaria en octavos de final, con el cuál empató a 1 en el tiempo regular, pero perdió 3 a 1 en la tanda de penales y quedó eliminado.

► Francia 1998: la selección pasó como segunda de grupo y se enfrentó en octavos contra Alemania, perdiendo 2 a 1, tal como el pasado domingo contra Holanda.

► Corea-Japón 2002: terminó en el primer lugar de su grupo por encima de Croacia, Ecuador e Italia. En la siguiente ronda, Estados Unidos la eliminó 2 a 0.

► Alemania 2006: pese a un mal inicio, logró avanzar a octavos de final y fue eliminada por Argentina 2 a 1 en tiempo complementario.

► Sudáfrica 2010: avanzó en su grupo, pero nuevamente fue eliminada por Argentina a razón de 3 a 1.

► Brasil 2014: logra una actuación muy positiva y halagadora después de una pésima eliminatoria mundialista. Termina como segunda de su grupo y, como todos recuerdan, Holanda le propina un 2 a 1, difuminando nuevamente las ilusiones de todo un pueblo.

¿Qué sigue?

De acuerdo a protocolos no escritos, pero si históricos, en fechas próximas el seleccionado nacional será recibido en Los Pinos por el presidente Enrique Peña Nieto, los felicitara por su actuación y, en reciprocidad, los jugadores le regalarán una playera autografiada.

En los medios, los comentaristas continuarán hablando y escribiendo sobre el árbitro que “eliminó a México” y que el deporte nacional va muy bien. Aléjate de estos comentarios, pues es lo mismo que pasa con un mal ejecutivo de ventas: siempre tendrá un pretexto para explicar el fracaso de una venta. Busca siempre a quien logra los objetivos establecidos.

¿Y México?

Olvidemos ahora el futbol y centremos nuestra atención en lo relevante y en cómo podemos y debemos aportar para que nuestro país crezca y dejemos de irnos con la “finta”, tal cual nos sucede con el balompié nacional.

Basta recordar los 80, durante la presidencia de José López Portillo, cuando nos hicieron creer que México sería una verdadera potencia económica, gracias a nuestro petróleo. El resultado: fuimos goleados y terminamos en la “banca” de la desolación.

Después vino nuestra incursión al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Con él nos hicieron creer que dejaríamos de ser un país subdesarrollado. Ciertamente avanzamos, como nuestra selección; solo que no pasamos de los octavos.

Años más tarde nos vendieron un nuevo argumento, a tenor del cual se establecía que México se convertiría en una nación próspera y pujante: la llegada del PAN al poder y la salida del PRI de Los Pinos. La resultante no fue capaz de llevarnos a la gran final.

Ahora todo versa sobre las reformas estructurales y sus leyes secundarias. De ellas depende el futuro de la nación, la gran generación de empleos, la llegada de grandes capitales, el fortalecimiento de Pemex, la reducción en los precios de la electricidad y el gas… ¡Ojalá que en esta ocasión México deje de ser promesa y nos ubiquemos dentro de las mejores naciones del mundo!

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