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Opinión: Tras el Pacto, ¿dónde están los empresarios?

¿No se les toma en cuenta o no quieren aparecer públicamente? ¿No tienen nada que decir sobre los cambios que está enfrentando el país?

01-07-2014, 1:04:34 PM
Opinión: Tras el Pacto, ¿dónde están los empresarios?
Agustín Llamas Mendoza

Hoy, ningún país que se considere desarrollado tiene a los empresarios marginados del quehacer nacional, de la participación en el diseño de políticas públicas y los planteamientos de largo alcance en materia social y política.

Después del breve y mal llamado “Pacto por México”, un acuerdo firmado entre las principales fuerzas políticas del país (PRI, PAN y PRD) y el presidente Enrique Peña Nieto, cuyo objetivo era impulsar un conjunto de iniciativas y reformas (política, educativa, telecomunicaciones, hacendaria, financiera y energética) para incentivar el crecimiento económico y disminuir la pobreza, en lo que no participaron públicamente los empresarios mexicanos, deberíamos preguntarnos dónde se encuentran en los grandes debates de lo que debería ser nuestro país.

¿No se les toma en cuenta o no quieren aparecer públicamente? ¿Existe algún temor por salir a los medios y denunciar que, por ejemplo, la reforma fiscal es un fiasco? ¿Por qué hoy no aparecen en las cúpulas empresariales los verdaderos empresarios? ¿No tienen nada que decir? ¿No hay empresarios que tengan ideas y una visión amplia y de largo plazo para nuestro país?

Para todos esos cuestionamientos existen múltiples respuestas, pero lo que es cierto y evidente es que hoy, más que nunca, la sociedad mexicana requiere de la participación responsable y comprometida de los empresarios por muchas razones, pero sobresalen dos puntualmente: porque no solo son generadores de valor tanto económico como social, sino también porque nuestros políticos requieren de contrapesos.

Ante el evidente retorno de las formas controladoras y centralizadoras del actual gobierno en el poder, ¿por qué no declarar que está muy mal que vuelvan a centralizar el gasto en educación? o ¿por qué no gritar contra el asesinato del IFE (hoy Instituto Nacional Electoral)? o ¿por qué no denunciar el atentado contra los derechos humanos, como lo es la publicación de listas de supuestos deudores fiscales? o ¿por qué no hablar de la ineficacia, corrupción e impunidad que se vive en la paraestatal Pemex, en Michoacán, Tamaulipas o en muchos otros lugares de México?  

En un escenario donde ya no existen la oposición partidaria ni actores alternos que generen contrapeso a la toma de decisiones gubernamentales, ¿no sería una gran oportunidad para el sector empresarial actuar responsablemente en pro de la libertad, la legalidad y la democracia?

Sin duda, todas las libertades de que hoy gozamos son producto del esfuerzo y compromiso de muchos actores a lo largo de los últimos treinta años; sin embargo, no podemos pensar que la tarea se ha concluido. Hoy necesitamos, evidentemente, no solo de empresarios comprometidos y socialmente responsables, sino de aquella sociedad participativa que juegue un rol verdaderamente ciudadano.  

En el proceso de transición que vive nuestro país desde hace muchos años es fundamental que todos los actores transitemos a formas más participativas y más generadoras de acuerdos de largo plazo, para la construcción de un mejor país, de una mejor sociedad. No asumir esa responsabilidad, sin duda, nos llevará a que los costos de transacción no los eliminemos y se mantenga el rezago social.

Con un partido en el gobierno que genéticamente es autoritario y ante una sociedad apática, sindicatos temerosos, oposición partidaria sin fuerza… cualquiera se pregunta: ¿dónde están los empresarios?

El autor es profesor del área académica Entorno Político y Social del IPADE. Tiene estudios en Ciencia Política y Alta Dirección. Ha sido consultor de organizaciones, gobierno y empresas privadas.
 

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